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Ocho paradas para entender la gastronomía de Sevilla

Alta cocina en Abantal, Sevilla.

Nacho S. Corbacho

ConTenedor · San Luis, 50

http://www.restaurantecontenedor.com/es

Que este local ofrece algo diferente se comprueba a primera vista. La presencia de numerosas obras de arte en sus paredes y rincones, su decoración, las mesas compartidas o la distribución y ventanales ya muestran que allí se cuece otro tipo de restaurante. Para conTenedor la gastronomía va más allá de un negocio: es una forma de entender la vida que allí se concibe bajo el concepto slow food. O lo que es lo mismo, primar los productos de cercanía, de temporada, frescos y ecológicos en la medida de lo posible, además de trabajarlos con elaboraciones que respeten sus sabores. Por eso almorzar o cenar allí es una experiencia que va más allá de alimentarse: supone una ceremonia olvidada en tiempos de estrés, redes sociales y comida rápida.

“Un rincón gastronómico para sentarse a disfrutar sin mirar el reloj”, como subrayan los hermanos Linares, responsables de conTenedor. Su carta varía prácticamente a diario, salvo una serie de platos estrella, y no es fácil elegir entre las propuestas tradicionales o las novedosas. El Arroz crujiente con setas y pato es toda una delicia, como también lo es el Pulpo asado con wok de verduras al curry sobre crema templada de patata y rizo de guisante. Sin embargo, lo mejor es dejarse aconsejar y lanzarse a degustar las propuestas del día acompañados por ricos andaluces, como el almeriense La Cabra y Labota o el rondeño Cortijo de Los Aguilares.

Y como siempre dan ganas de probar más platos, los conciertos que organizan cada martes noche te servirán de excusa para repetir; como los que se realizan en esa joya del barroco que es la iglesia de San Luis, abierta tras muchos años cerrada. Antes de salir, acuérdate de preguntar por Aurelia: en este local siempre habrá una sorpresa esperándote.

Antigua Abacería San Lorenzo · Calle Teodosio, 53

http://antiguaabaceriadesanlorenzo.com/

La Antigua Abacería San Lorenzo respira Sevilla por los cuatro costados. Se trata de una parada clásica en la Semana Santa sevillana, pero también de un lugar que merece la pena descubrir el resto del año. Y en el que repetir, porque cuando lo descubras querrás volver una y otra vez.

Su enorme carta cuenta con un apartado especial dedicado a las chacinas y al queso, como también lo tienen las teleritas y los montaditos. A partir de ahí, destacan Los clásicos de la abacería, que van desde una Tortilla de patatas con pisto a unos Corazones de alcachofas a la montillana. Mención aparte para Los huevos de Ramón, una serie de platos donde el huevo es el protagonista, ya sea con patata cocida, cebolleta, aceite y pimentón o un pisto con chorizo, jamón y huevos.

Suelen contar con ricas sugerencias fuera de carta y, si la elección se vuelve imposible ante tanta oferta, los responsables de esta abacería lo ponen fácil. Para ello, cuentan con el menú Lo que diga Ramón, en el que por 20 euros por persona el propietario del local te sirve lo mejor de cada momento sin que tengas que decidir.

Su carta de vinos, especialmente andaluces, también es lo suficientemente larga como para dejarse aconsejar. Y, como buena abacería, la mayoría de productos puedes también comprarlos para llevar y, por qué no, emular en casa una rica cena a la salud de Ramón.

Perro Viejo · C/ Arguijo, 3

http://www.equipompuntor.com/perro-viejo/

Una chimenea con un hipnotizador fuego, unos maderos esperando a ser devorados por las llamas, unos sofás y una luminosa ventana son el perfecto rincón para pasar las horas con un buen vino, un libro y la mejor compañía. Pero la escena puede aún mejorar cuando se acompaña de ricas propuestas de cocina fusión servidas con rapidez y a una excelente relación calidad precio. Es lo que ocurre en Perro Viejo, local abierto a finales de 2014 por el EquipoMpuntoR, que lleva a esta antigua casa sevillana los rasgos fundamentales de sus otros restaurantes: la confluencia de lo antiguo y lo moderno, la cocina de ida y vuelta y un ambiente desenfadado.

La experiencia de comer o cenar en este restaurante varía de lugar que elijas, ya sea junto a la chimenea, en una barra, en alguno de sus salones interiores o en el patio central presidido por un precioso olivo. Luego, toca decidir entre una carta que ofrece la variedad justa de gastronomía tradicional y cocina con ganas de sorprender. Un buen Salmorejo cordobés o un Queso payoyo pueden ser ejemplo de lo primero, mientras que unas Sardinas marinadas con portobello, dashi y crujiente de parmesano, un Aguachile de salmón o el Ceviche peruano con leche tigre de ají amarillo, cebolla morada y camote son muestras de lo segundo. Arroces y pescados del día conforman también unas propuestas redondeadas por los cócteles, tanto dulces como salados, que acompañan a la perfección el aperitivo, los platos principales o el postre. Tú eliges.

Mano de Santo · Alameda de Hércules, 90

http://taqueriamanodesanto.es/

No es fácil encontrar, fuera de México, el auténtico sabor de la comida mexicana. Más aún cuando el paladar se acostumbra a las propuestas tex mex, a los botes de salsas preparadas y las tortillas que tienen de todo menos maíz y su sabor original. Por eso, es tan sorprendente como agradecido encontrar rincones como la taquería Mano de Santo, un trocito del país azteca abierto hace año y medio en la Alameda de Hércules.

Su espíritu es el de la comida callejera y lo demuestra incluso con la decoración; de hecho, parece un food truck aparcado en un garaje, algo en lo que la estética colorida funciona a la perfección. Para bien, el local va directamente a lo importante, el sabor más cercano al que realmente se saborea en México. Y, para muestra, sus tacos: al pastor, cochinita pibil, gringa, dorado o de nopales con chipotle, uno de esos chiles que te hará sudar lo justo si te gusta el pique. Un guacamole con totopos, la sopa de tortillas o las quesadillas de flores de calabaza o huitlacoche (un hongo del maíz con sabor único) son bocados que te permiten cruzar el Atlántico y saltar cualquier muro sin moverte del centro de Sevilla. Además, acaban de renovar la carta para introducir varias propuestas veganas, teniendo en cuenta que todo lo que pruebes allí es apto para celíacos.

Y, mientras tanto, en la barra se afanan para prepararte alguno de su docena de cócteles a base de mezcal, tequila o pisco; sin olvidar esa delicia llamada michelada. También hay una estupenda selección de cervezas mexicanas, como una Negra Modelo o la riquísima Pacífico Clara, pero si no te gusta el alcohol, también puedes elegir alguno de sus numerosos zumos de frutas y verduras. Será por variedad.

Bodeguita Romero · Calle Harinas, 10

https://bodeguita-romero.com/

Bonitos azulejos que recrean la antigua vendimia a lo largo de la barra, cuadros de toros, fotografías flamencas e imágenes de Semana Santa. La Bodeguita Romero es sinónimo de Sevilla y Andalucía en su decoración, pero también en la carta, donde está marcado a fuego una tapa tan tradicional como reconocida internacionalmente: el montadito de pringá. Un bocado que parece tan sencillo de realizar que es imposible copiar, y que se complementa con un puñado de clásicos locales como la ensaladilla de gambas, tacos de bacalao, berenjenas fritas con miel de caña, salmorejo o mojama de atún.

Entre sus sugerencias destacan los mejillones salteados, aunque cualquier cosa que te propongan estará para chuparse los dedos, como el carpaccio de alcachofas y foie. Destaca igualmente su amplia variedad de vinos generosos, desde un manzanilla Solear hasta un Monteagudo amontillado, sin olvidar el Palo Cortado Antique.

Camino de cumplir ocho décadas, la Bodeguita Romero es uno de los vecinos más antiguos del barrio El Arenal, donde lleva ya cuatro décadas. No siempre estuvo ahí: nació en los años 30 del siglo pasado en el antiguo Mercado de la Encarnación y, más tarde, se ubicó en la calle General Polavieja.

La Brunilda · Calle Galera, 5

www.labrunildatapas.com

En pleno corazón del casco histórico, concretamente en el barrio de El Arenal donde antiguamente se centralizaba toda la actividad portuaria de Sevilla, se ubica La Brunilda. Un bar de tapas de autor que abrió en 2012 con una decoración que hace juego con sus propuestas culinarias: fusiona lo rústico y lo moderno, con paredes de ladrillo visto y techos altos. Su cocina es similar, con un abanico de propuestas donde tienen protagonismo los productos de temporada y se presta especial atención a las carnes, pescados y ensaladas.

De ahí surgen el Chipirón con migas del caserío y huevas de arenque, el Risotto de queso Idiazabal, el Confit de pato con crema de zanahoria especiada y pistachos, un buen Tataki de atún con cous cous y chalota encuritoda o la sabrosa Mini hamburguesa de buey con emulsión de soja y chips de yuca, muy solicitada por los comensales, según explica el chef y propietario Diego Caminos.

También hay opción de elegir platos más clásicos, como la ensaladilla, las croquetas de jamón o unas patatas bravas. La enóloga (y copropietaria) Esperanza Nievas se encarga de la carta de vinos, con una estupenda variedad que va de los tintos a los Jerez; eso sí, también se pueden maridar sus propuestas con zumos naturales.

Mercado de Triana · Plaza del Altozano s/n

www.mercadodetrianasevilla.com

El barrio de Triana está repleto de secretos. Y lugares con mucha historia, como el Puente de Isabel II o el Castillo de San Jorge, que un día fue sede de La Inquisición. Parte de este edificio fue derribado para la construcción de un tradicional mercado, que hoy se ha modernizado para dar un paso adelante y convertirse en mucho más. Y, además de poder realizar la tradicional compra de frutas, verduras, carne y pescado, el Mercado de Triana cuenta con una amplia diversidad de puestos donde tapear.

La Abacería Altozano es uno de ellos: un lugar protagonizado por productos andaluces de calidad; pero también lo es La Ostrería del Mercado, en el que además de ostras hay caviar y sushi. Una tapita de paella o jamón ibérico en el bar La Muralla es otra excelente opción para disfrutar al máximo de todas las posibilidades del mercado, que dará fuerzas para seguir investigando propuestas como las de La casa fundida, con una carta protagonizada por la comida vegetariana y platos de medio mundo con novedades cada semana. Y, para los amantes del arroz, nada como la Arrocería Otalola, donde preparan este cereal de una treintena de formas diferentes.

Abantal · Alcalde José de la Bandera, nº 7 y 9

http://www.abantalrestaurante.es/

Cuenta el chef Julio Fernández Quintero que la base de su cocina son los productos de calidad, a poder ser procedentes de lugares cercanos. Con ellos elabora platos de raíz tradicional sevillana y andaluza, pero a los que siempre intenta dar una nueva vuelta que los ligue a la época actual, con un toque de innovación que le ha hecho destacar prácticamente desde que tomara los fogones de Abantal en el año 2005. Tanto, que en 2009 recibió su primera estrella Michelín y, desde entonces, la ha mantenido a base de intenso trabajo y una renovación permanente de sus propuestas.

Unas Ostras con boniato, cítricos e infusión de especias, un sabroso Galete de atún rojo con escabeche de naranja, granizado de pepino y aire de hierbabuena o el Bacalao con migas de aceitunas negras, caballa y algas son solo algunas de las delicias que Fernández Quintero elabora en su restaurante, como el pichón con trigo sarraceno, remolacha y maíz.

Aceites de oliva virgen extra procedentes de Jaén, Málaga y Sevilla y una espectacular variedad de vinos de orígenes tan diversos como Montepulciano, el Valle de Napa, Ronda, Montilla-Moriles, Jerez o Burdeos son un buen ejemplo de la selectiva carta de Abantal.

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