Patios cordobeses: una arquitectura singular para estos oasis urbanos

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La Fiesta de los Patios de Córdoba tiene tras de sí unas raíces arquitectónicas que explican gran parte de todo el desarrollo histórico y social que tienen tras de sí estos oasis urbanos, distinguidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La construcción singular de estos espacios les ha hecho erigirse como lugares de convivencia vecinal y, traspasando fronteras, lugar de peregrinaje para los miles de turistas que cada año visitan los patios en busca de esa singularidad que les caracteriza.

Históricamente, la domus romana primero y la vivienda islámica después, cada una con sus características, asentaron en Córdoba una serie de construcciones que tenían en el patio un importante espacio del que dependían la recogida del agua, la entrada de luz o la salida del humo de la casa. Un espacio que, como contacto con la naturaleza, se asentó en las construcciones posteriores de las casas cordobesas.

De un lado, en lo que hoy se puede visitar como casas-patio, se encuentran las viviendas unifamiliares, donde habita una sola familia, y que tiene para sí sola el patio como estancia central de la casa. De otro lado, las antiguas casas solariegas que se convirtieron en casas de vecinos, arrendando habitaciones de las galerías superiores por la gran emigración del campo a la ciudad y que tuvieron en el patio su espacio de vida común, como una estancia más de la vivienda con las zonas comunes como las cocinas o los aseos. Y, en un tercer caso, existen construcciones de casas unifamiliares, adosadas, que comparten un patio común, como espacio de convivencia entre las distintas familias.

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