Hace cinco años, el 12 de septiembre de 2020, el COVID-19 se cobró la vida de Joaquín Carbonell, cantautor, poeta y referente cultural aragonés. La Universidad de Zaragoza ha querido recordarle como “nuestro amigo Joaquín Carbonell, colaborador y referente musical de todos los aragoneses”, destacando la pérdida irreparable que supuso para la cultura aragonesa. Carbonell, creador de canciones con voz y luz propias, dejó un vacío difícil de llenar.
Durante los años 70, en plena dictadura, Carbonell participó en recitales de canciones protesta junto a José Antonio Labordeta, La Bullonera y otros músicos en el CMU Pedro Cerbuna. La música, el teatro, el cine y publicaciones satíricas en la Universidad reflejaban el descontento social y político, sirviendo como vehículos de protesta frente al régimen franquista. Ya en los 90 y principios de los 2000, Carbonell retomó su relación con la Universidad, participando en numerosas actividades musicales de la mano de otros artistas como Carlos Gurpegui.
Tras su fallecimiento, la Universidad de Zaragoza y sus cursos extraordinarios le rindieron homenaje en varias ocasiones: el 8 de julio de 2021, Isabel Marco ofreció un concierto en su memoria, y el 21 de septiembre, la Facultad de Filosofía y Letras organizó un acto en el Auditorio de Zaragoza con artistas locales rindiéndole tributo. Estos gestos reflejan el vínculo especial que Carbonell mantuvo con la institución y la ciudad.
Joaquín Carbonell no solo brilló como músico: grabó más de 150 canciones en 15 discos, publicó novelas, poemas, biografías y ensayos, y colaboró durante años con prensa como El Periódico de Aragón. Su obra siempre estuvo marcada por la chispa, la ironía crítica, la seriedad y el compromiso con la cultura. Antes del confinamiento, había comenzado una gira para celebrar sus 50 años sobre los escenarios, mostrando su incombustible energía artística.
Entre sus reconocimientos destacan la Medalla al Mérito Cultural del Gobierno de Aragón en 2019, en la que defendió con pasión la importancia de la cultura para la sociedad, y el Premio Sol Mayor en 2005 por su contribución a la música del Bajo Aragón. Para el presidente aragonés, Javier Lambán, su fallecimiento supuso “un mazazo para la sociedad aragonesa”, recordando a un artista completo, un gran aragonés y un hombre brillante en todas las facetas del arte que cultivó.
Hoy, Joaquín Carbonell habría cumplido 78 años, y su figura sigue siendo símbolo de creatividad, compromiso y amor por Aragón. Su música, sus letras y su ejemplo continúan vivos en la memoria de quienes lo admiraron y en la cultura aragonesa que ayudó a construir.