Aragón Opinión y blogs

Sobre este blog

Hacer historia desde el presente

La casuística tan especial a la que comenzó a enfrentarse el mundo entero hace unos meses ha dibujado un futuro incierto e impredecible, en el que cada amanecer anuncia una nueva batalla ante un enemigo invisible. La sociedad ha sido testigo del crepúsculo del ser humano como dios omnipotente e indestructible, capaz de controlar todos los elementos sobre la faz de la tierra. ¿Una lección de humildad? Quizás sí, pero el precio ha sido demasiado caro. ¿Hemos aprendido algo? Ojalá, aunque solo el tiempo podrá corroborar o no esta afirmación. De momento, hay que seguir luchando para intentar ganar la guerra.

De lo que no cabe ninguna duda es que 2020 estará presente en los libros de historia, que generaciones enteras lo estudiarán igual que hasta ahora se ha hecho, por ejemplo, con la pandemia de 1918 -más conocida como “gripe española”-. La pregunta que podemos formularnos actualmente es de qué modo se hablará de esta situación, cuáles serán los materiales que se utilizarán para conocer lo que sucedió. La sobrecarga informativa es constante, y lo más sensato sería intentar aportar una visión objetiva y real, pero de sobra es sabido que esto no siempre es posible. Aunque a veces sí.

Covid Photo Diaries es una iniciativa que nació con el objetivo de poner remedio a esta situación. Se trata de un proyecto nacido el 17 de marzo de 2020 que buscó documentar diariamente los efectos de la Covid-19 a lo largo de todo el país. En su equipo se encuentran ocho reconocidos fotoperiodistas; Manu Brabo, Olmo Calvo, José Colón, Javier Fergo, Susana Girón, Isabel Permuy, Judith Prat y Anna Surinyach; profesionales que, debido a las condiciones de confinamiento, han desarrollado su labor en distintas ciudades españolas: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Gijón, Jerez de la Frontera y Sevilla. Con el apoyo de Médicos del Mundo, durante los momentos más duros de la cuarentena han retratado y comentado, ya que cada imagen iba acompañada de unas breves líneas, las situaciones a las que día a día tenían que hacer frente sanitarios desbordados, impotentes familiares que despedían a sus seres queridos en la fría distancia o individuos en riesgo de exclusión y con dificultades de acceso a las necesidades básicas. Una realidad incómoda para ciertas personas, pero fundamental para comprender en profundidad y con sus múltiples matices lo que está suponiendo este estado de excepción.

Hacer historia significa construir una sociedad mejor, más justa, igualitaria y que sea capaz de hacer frente a la adversidad valiéndose de sus mejores armas. La pandemia nos ha recordado cuáles son, que están a nuestra disposición y que, a pesar de su valor, son un tesoro frágil y vulnerable. Hacer historia significa también no olvidar, seguir luchando por mantener las victorias pasadas y poner los cimientos más adecuados para las futuras. No somos invencibles, intentemos por lo menos no convertirnos tampoco en unos imbéciles. 

La casuística tan especial a la que comenzó a enfrentarse el mundo entero hace unos meses ha dibujado un futuro incierto e impredecible, en el que cada amanecer anuncia una nueva batalla ante un enemigo invisible. La sociedad ha sido testigo del crepúsculo del ser humano como dios omnipotente e indestructible, capaz de controlar todos los elementos sobre la faz de la tierra. ¿Una lección de humildad? Quizás sí, pero el precio ha sido demasiado caro. ¿Hemos aprendido algo? Ojalá, aunque solo el tiempo podrá corroborar o no esta afirmación. De momento, hay que seguir luchando para intentar ganar la guerra.

De lo que no cabe ninguna duda es que 2020 estará presente en los libros de historia, que generaciones enteras lo estudiarán igual que hasta ahora se ha hecho, por ejemplo, con la pandemia de 1918 -más conocida como “gripe española”-. La pregunta que podemos formularnos actualmente es de qué modo se hablará de esta situación, cuáles serán los materiales que se utilizarán para conocer lo que sucedió. La sobrecarga informativa es constante, y lo más sensato sería intentar aportar una visión objetiva y real, pero de sobra es sabido que esto no siempre es posible. Aunque a veces sí.