Sobre paelladas sabatinas
Regreso tras dos semanas a este boletín para contarte unas cuantas cosas del Gobierno del PP en Zaragoza. Y lo hago justo al día siguiente de que Natalia Chueca presentara, con el consabido cóctel de luces, boato e influencers, el programa oficial para las inminentes fiestas del Pilar –que no pinta mal, dicho sea de paso–.
Hace unos años, científicos estadounidenses descubrieron lo que catalogaron como un órgano nuevo: el intersticio. Situado bajo la piel –también alrededor de varios órganos–, sería el encargado de dar consistencia a los tejidos, evitar desgarros y transportar fluidos. Pues bien, el día a día del Ayuntamiento de Zaragoza desde hace tres años se identifica bastante con esta ambivalencia, aunque con sus particularidades: una epidermis luminosa y floral, proclive a los atriles, frente a un intersticio que a duras penas cumple su función.
Hay ejemplos de sobra. Hoy me refiero a dos de ellos: las obras del Huerva y la millonaria deuda del Tiro de Pichón.
Respecto a la ambiciosa actuación en las riberas a su paso por la ciudad, se acumulan las polémicas, como te hemos ido contando. La última ha sido de traca: el Gobierno municipal cargó a los fondos europeos de recuperación destinados al proyecto nóminas anuales enteras de cargos de confianza; unos empleados que lógicamente no dedicaron el 100% de su tiempo a esta actuación. La Fundación Biodiversidad, que canaliza las ayudas comunitarias, ha decidido no autorizar este gasto, que supera en conjunto los 850.000 euros. Seguramente no haya responsabilidades y como mucho lo que le puede suceder al Ayuntamiento es que tenga que poner de su bolsillo –que es el nuestro– el dinero, pero la chapuza parece memorable.
Pero hay más: están los sobrecostes, que alcanzan ya los diez millones de euros –con este equipo de gobierno, hablamos de millones como si fueran churros–; la gran campaña de publicidad institucional en medios afines, entre ellos el portal ultra de Javier Negre, o las quejas de los vecinos por las obras y de los ecologistas por el tratamiento de la vegetación –en un proyecto, hay que recordarlo, marcado supuestamente por sus beneficios ambientales–.
Lo resumió bien la socialista Marta Aparicio el año pasado, cuando a cuenta de la modificación de créditos por siete millones por el error de cálculo con el coste de la segunda fase ironizó: “Ha sido el único en el que no había una gran oposición” y sin embargo han conseguido enfadar a todos.
Y luego está el Tiro de Pichón, un club deportivo privado de gran raigambre y frecuentado por parte de la élite zaragozana. Aquí, la historia viene de lejos –y tiene su complejidad, ya que deriva de una expropiación antes de la Expo de 2008–, pero recientemente ha vivido un episodio revelador.
Pese a que la devolución de unos 12 millones de euros por parte del Tiro de Pichón cuenta con el aval del Consejo Consultivo de Aragón, y pese a que el pleno ordenó al Gobierno municipal la revisión de oficio de la expropiación, el PP sigue sin activar el requerimiento de esta deuda, casi cuatro años después. La oposición pidió hace ya tiempo un informe jurídico que sustentara la actuación del Ayuntamiento, pero lo que el equipo de gobierno acaba de hacer público es un documento elaborado por el jefe de Departamento de Suelo y Vivienda, Pedro Marín Ballabriga, en el que, al margen de asentar su criterio de que el dinero adeudado no prescribe, tiene el cuajo de plasmar que si no lo reclamaban era porque hacerlo “podría causar importantes perjuicios a los sujetos expropiados”; es decir, al Tiro de Pichón.
En un contexto con otros matices, el Gobierno del PP ya dejó 'muerto' por la vía del silencio administrativo –la misma estrategia que con el Tiro de Pichón– el conflicto con las plantas de renovables en la huerta de Movera, y la cosa no terminó muy bien.
¿Por qué en este caso, en el que están en juego 12 millones de euros de los zaragozanos, los populares no reclaman al menos un aval a la propiedad del centro privado para cubrirse las espaldas ante un hipotético escenario de insolvencia? Quizás las paelladas sabatinas tengan la respuesta.
Obstinación con el incendio de Riglos
Pese a estar ya personado como acusación, la posición del Gobierno de Aragón ante el incendio de Riglos sigue siendo delicada: las denuncias de transparencia sobre los permisos de la obra donde se iniciaron las llamas por parte de los vecinos de la zona siguen ahí. Y, si a eso se suma el empecinamiento personal del entorno más cercano del presidente, Jorge Azcón, por endilgar al único investigado –en su cabeza suena perfecto: trabajador inmigrante recién llegado a raíz de la regularización de Pedro Sánchez– la responsabilidad del fuego, ya tenemos el cóctel perfecto, que habrás visto en numerosos medios en forma de grandes titulares y vídeos.
Pero el relato no está exento de reveses, provenientes de los mismos tribunales desde los que el Ejecutivo entabla su particular batalla. Estos días, por ejemplo, hemos sabido que la jueza de Jaca ha abierto una pieza separada para investigar si el Gobierno filtró información reservada sobre el proceso que publicó en su portal oficial y que perjudicaba al acusado. Tantas prisas acaban pasando factura: veremos en qué queda. “Se actuó con toda normalidad”, ha argumentado la vicepresidenta, Mar Vaquero.
Esto se suma a otra 'bofetada' de la misma jueza al Ejecutivo de Azcón, en este caso a través de una petición de prisión provisional para el investigado que ha sido denegada. La titular del tribunal de instancia jacetano vio semanas atrás cómo la Audiencia de Huesca tumbaba, por falta de pruebas, su orden de encarcelar a este trabajador mientras se prolongaban las pesquisas.
La coalición PP-Vox parece empeñada, por motivos obvios por un lado y no tan obvios por otro, en declarar ya culpable ante la opinión pública a este trabajador de la obra en la carretera A-132. El joven, de 28 años, reside en Castellón desde que fuera puesto en libertad provisional –con medidas cautelares–, y si hubiera querido huir parece lógico pensar que en estas semanas habría tenido tiempo más que suficiente. A partir de ahí, queda mucho por investigar.