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ARAGÓN

El líder que balbucea y la senadora que no va a trabajar

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Cuenta la historia del mundo que cuando el barco parece que se hunde cunde el pánico y puede pasar de todo. Incluso puede pasar que el barco se hunda de verdad. La Guardia civil registraba este jueves la sede del PP de Madrid, al que investiga por financiación ilegal. Da igual que Rajoy entregue a Rivera una oferta de pacto de coalición que incluya flexibilizar el déficit o que se entreviste con el candidato Sánchez y se den la mano en privado. Da igual si lo que sigue haciendo Rajoy es negar la corrupción, si la ignora, si protege a Rita, si se hace el sueco con Esperanza… y un sinfín de casos que todos sabemos. El PP se está convirtiendo en un barco a la deriva con sus siete millones y medio de votos entre babor y estribor. La corrupción les estalla, Rajoy balbucea, Rita no va a trabajar y Esperanza niega la mayor.

Miren -si logran verla- a la actual senadora del PP por Valencia, la conocida ex alcaldesa Rita Barberá que tantas satisfacciones electorales ha dado durante años al Partido Popular. Rita ha estimado oportuno no ir estos días al Senado "tal y como están las cosas", ha dicho. Como están las cosas para ella, añadimos. Unos días en los que se han constituido las comisiones de la Cámara Baja y, aun así, ha considerado que era mejor -para ella, insistimos- no ir a trabajar. Es un privilegio tener hoy un trabajo, que te paguen por él, que si no acudes al trabajo -y lo anuncies públicamente- no pase nada y que, además, sea un trabajo que te protege judicialmente al convertirte en aforado.

Miren que, por si fuera poco, su partido le ha protegido doblemente, tras estallar el caso Taula, al integrarla en el órgano del Senado -la Diputación Permanente- en la que seguiría aforada aunque se convocasen nuevas elecciones generales y con ello se disolviera la Cámara Baja. Trucos políticos de esos que se saben algunos. Toca ya un necesario y urgente debate sobre el uso real del aforamiento, que en su momento tuvo sentido como protección a los políticos para evitar usos maledicientes, pero que  hoy se ha convertido en un abusivo blindaje.

Cuenta Will Smith en una entrevista que una vez tuvo que repetir una escena 67 veces. Quizá estemos abocados a unas nuevas elecciones y lo que estamos viendo y viviendo estos intensos días de crónicas parlamentarias es un paripé obligado en el que los actores líderes políticos implicados están buscando salir lo más airosos posible del envite. O quizás tengamos nuevo ejecutivo a la vista. ¡Quien sabe!. En apenas unas horas, por un golpe de viento, o por un suspiro, la moneda puede inclinarse hacia el río o hacia el suelo, como en la película Match Point de Woody Allen. 

Y mientras esperamos que la moneda se incline a izquierda o a derecha, en Zaragoza los ciudadanos se amotinan en los autobuses urbanos tras 65 días de huelga, en Teruel se han perdido más de 8 millones de euros en inversiones por retrasos administrativos -no se sabe muy bien de quien-, y en Huesca siguen esperando la nieve como agua de mayo.

Esperemos que el guión político que estamos viviendo -y sufriendo- no decaiga en picado, y nuestros líderes actores no necesiten repetir la escena de las elecciones generales 67 veces, como el actor Will Smith, para entender el mensaje que los ciudadanos hemos depositado en las urnas. Que ya no hay mayorías ni voces ni razones únicas. Que los ciudadanos tenemos estilos de vida cada vez más dispares, preferencias nada homogéneas y creencias muy diferentes. Que no queremos corrupción y si queremos decencia. Y los grandes liderazgos ya no son, no existen.

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