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ARAGÓN

Aragón celebra su primera consulta popular y los vecinos votan no a proteger una zona natural

El Ayuntamiento de Cella (Teruel) preguntó si pedir al Gobierno de Aragón la declaración como Zepa de una finca municipal

La recuperación de este espacio pretende garantizar la recuperación de la Laguna del Cañizar, en terrenos de esta localidad y Villarquemado

Los agricultores que están en contra de la laguna se mostraron satisfechos, mientras que los que están a favor criticaron la baja participación

Laguna del Cañizar

Laguna del Cañizar Diputación Provincial de Teruel

La primera consulta popular realizada en Aragón, tras autorización del Consejo de Ministros, llevó hace unos días a las urnas a 821 vecinos de Cella (Teruel), que votaron si pedían al Gobierno de Aragón proteger como Zepa (Zona de especial protección para las aves) la finca El Prado de su localidad. La participación llegó apenas al 38 %, de un total de 2.145 vecinos, y eso que la polémica sobre la recuperación de la laguna del Cañizar, que ya inunda parcialmente la finca, había provocado notables enfrentamientos entre los propios vecinos.

En 2015, el Ayuntamiento, con mayoría del Partido Popular, comenzó con el proceso para aprovechar esta finca como espacio para garantizar la recuperación del humedal, situado en terrenos de Cella y Villarquemado de los que desapareció hace décadas, según los ecologistas, por el uso del agua para el riego.

La laguna se había incluido en 2012 en el Inventario de Humedales Singulares de Aragón, después de varios años de recuperación, pero lo que unos veían como un avance medioambiental y social, otros lo miraban con recelo desde la agricultura tradicional. De hecho, los regantes de la zona reprochaban que el mantenimiento de la laguna detraía recursos para sus campos, mientras que los ecologistas criticaban que los agricultores abrían las compuertas impidiendo que quedara suficiente caudal para que se desarrolle el ecosistema propio del humedal.

Unos y otros se han mirado desde el principio con recelo. Y ese recelo llegó a las urnas. En las últimas elecciones, el PP perdió la Alcaldía al quedarse con 4 concejales, en favor del PSOE (5 ediles), que había prometido en campaña realizar esta consulta si se hacía con el bastón de mando.

A pesar de estas posiciones de partida, en la consulta popular ambas formaciones dieron libertad de voto a sus militantes. Al final, 647 votaron “no” y 158 “sí” a la pregunta: “¿Está Vd de acuerdo con que el Ayuntamiento solicite reactivar la declaración de la finca municipal El Prado como Zepa?”.

Resultado esperado

El resultado era el esperado para la mayoría, después de que los detractores, agrupados en la Plataforma No a la Laguna, hubieran manifestado airadamente su posición. Sus argumentos son, principalmente, que la medida perjudicaría a la agricultura de la que viven muchos vecinos a los que ya no les gustó en su día que el agua de esta laguna, desecada hace décadas, volviera para devolver a la zona su carácter de humedal, condicionando, decían, los riegos y sus derechos históricos.

Un ejemplo de los argumentos de los detractores está en el PAR, cuyo único concejal defendía antes de la celebración de la consulta, que “significaría la inutilización de tierras de cultivo y áreas forestales en esa superficie y su perímetro”, y también limitaciones para la agricultura y la ganadería respecto a los usos del agua dulce.

Además, la cercanía del polígono, la línea ferroviaria y una de las empresas madereras de Cella les hacía pensar que la Zepa condicionaría la ampliación y desarrollo de las empresas, poniendo como ejemplo el rechazo de la autovía Cuenca-Teruel, precisamente argumentando que su trazado afectaba a una Zepa.

Mientras, los partidos y las organizaciones ecologistas reiteraban de nuevo que invertir y apostar por el humedal es hacerlo por el futuro, pensando en un turismo de calidad que revitalice el pueblo, como ocurre con la cercana Laguna de Gallocanta.

En ese extremo se manifestaba Ganar Teruel, que apoyaba la declaración de Zepa, figura “prioritaria”, dicen, en la recepción de ayudas agroamientales, y defendían además que supondría “un reclamo turístico que generaría una fuente de empleo”.

Consideraban que las limitaciones a las actividades que se puedan desarrollar en este espacio “prácticamente” no se verían afectadas por la declaración, ya que al estar considerada rústica no urbanizable ya tiene sus propias limitaciones.

Tras la votación

Con los resultados ya en la mano, el PSOE ha dicho que acatará la decisión y no pedirá la declaración, mientras que Ganar Teruel criticaba las formas y explicaba la baja participación, en buena medida por la fecha elegida, coincidiendo con una festividad, así como por la falta de divulgación e información para la consulta, que llevó a muchos vecinos, aseguraban, incluso a no enterarse al no haber mandado tarjetas censales.

Y todo ello se ha producido al mismo tiempo que han comenzado las actividades de divulgación y participación en torno a la laguna, elegida como zona piloto dentro del proyecto europeo WETNET, financiado con fondos Interreg e impulsado en Teruel por el Gobierno de Aragón.

Este proyecto busca configurar un modelo novedoso de gestión de humedales distribuidos por la cuenca del Mediterráneo en los que, según su filosofía, se busque el equilibrio entre la conservación de los ecosistemas y las actividades económicas del entorno.

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