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Aragón se asoma a una semana política clave: Vox quiere arrancar al PP aún más concesiones que en Extremadura

Luis Faci

Zaragoza —
19 de abril de 2026 21:38 h

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Solventado el primer escollo, Extremadura, en el que Vox arrancó al PP un programa marcado por la “prioridad nacional”, ambas formaciones aspiran a cerrar ahora de manera inminente un pacto en Aragón, donde la extrema derecha reclamará aún más concesiones a los populares en línea con la mayor representación que obtuvo aquí el 8-F. La previsión, si no surgen contratiempos —lo cual tampoco es descartable—, es que el acuerdo se visualice justo antes del jueves, Día de Aragón, o el viernes como tarde.

El calendario aprieta y para evitar sorpresas de última hora las dos partes saben que deben materializar el anuncio esta próxima semana para fijar en la siguiente el pleno de investidura. Si el 3 de mayo no hubiera nuevo presidente, los aragoneses volverían a las urnas. Un escenario que ni los populares ni la extrema derecha contemplan, porque de hecho las conversaciones están ya muy avanzadas.

La 'estrella' del acuerdo para Vox será de nuevo la “prioridad nacional”, que la formación ultra aspira a extender allí donde el PP necesite de sus votos y que el propio Pedro Sánchez ha amenazado con llevar a los tribunales. Si algo ha tensionado en el pasado la relación entre los populares y la extrema derecha en Aragón ha sido la acusación del presidente en funciones, Jorge Azcón, de que algunas de las medidas que proponía Vox —como la limpieza del cauce de los ríos— son ilegales, por lo que la coletilla impuesta en el acuerdo extremeño, que sea “adecuado a la legalidad vigente”, salvará el escollo y satisfará al PP pese a las dudas éticas y normativas que genera.

Si el acuerdo de 2023 entre los dos partidos que desembocó en la investidura de Azcón no dio demasiadas concesiones a la extrema derecha, con el foco puesto en la fiscalidad, la okupación o la memoria democrática, ahora el centro de las negociaciones se traslada a las cuestiones migratorias, al igual que ha sucedido en Extremadura y sobre las que pivotará incluso un ámbito de la importancia de la vivienda.

Y aunque el guion mantendrá los parámetros del pacto extremeño —la “música” va a ser similar, apuntó el viernes el secretario general de Vox, Ignacio Garriga—, sí que habrá hueco para particularidades aragonesas, principalmente ligadas a la gestión de las renovables, sobre las que Vox ha puesto mucho énfasis. Pese a esto, a priori parece difícil que Azcón acabe cediendo el control de un órgano tan importante como el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga), ya que puede llegar a paralizar desarrollos industriales como los centros de datos o las plantas de biogás, entre muchos otros.

Reparto de cargos

Por otro lado, aunque las dos partes rehúyan de manera continua el debate sobre el reparto de cargos, este punto es lógicamente clave para el acuerdo. Y aquí es donde Vox exige un espacio aún mayor que en la comunidad extremeña, ya que en Aragón la extrema derecha se quedó mucho más cerca del PP. A la previsible vicepresidencia de Mar Vaquero se sumará una segunda que quedará en manos Vox, pero en vez de dos consejerías serían al menos tres las que asumirá la formación ultra. Si en Extremadura las competencias recaídas en Vox son Servicios Sociales —inmigración— y Agricultura —Pacto Verde—, en Aragón sumará como mínimo otro departamento más que las partes evitan revelar. Descartadas las carteras de Economía o Hacienda, que ya tienen nombres propios, las probabilidades se centran en vivienda u ordenación del territorio.

Mientras, hay otras dos plazas que pueden servir como moneda de cambio para compensar dentro del reparto de cargos que según Vox eluden: por un lado, el senador autonómico, puesto que en la actualidad ocupa el popular Eloy Suárez, presidente de la comisión de investigación del caso Koldo; por el otro, la Presidencia de las Cortes, para el que fue elegida María Navarro el pasado 3 de marzo aunque con un remarcable carácter interino ante las conversaciones entre el PP y Vox. Como premio menor, la formación ultra podría conformarse con una vicepresidencia de la Mesa de la Cámara.