Accidentes, ruedas desgastadas y silencio: los afectados de Bizi Zaragoza se organizan para exigir más seguridad

Usuarios que resbalan en días de lluvia, bicicletas con ruedas desgastadas, lesiones de distinta gravedad y una sensación compartida de falta de respuesta. Ante esta situación, un grupo de personas accidentadas con bicicletas del servicio Bizi Zaragoza ha decidido organizarse y dar un paso al frente. De hecho, este jueves se presenta en La Ciclería una plataforma de afectados que busca visibilizar los accidentes y reclamar mejoras en seguridad y mantenimiento.

La iniciativa surge tras meses en los que distintos usuarios han atribuido sus caídas al estado de las bicicletas o de algunos tramos del carril bici, sin que exista un registro público que permita dimensionar el problema. “Hay una cifra negra que no se sabe”, resume Pilar Monzón, usuaria del servicio que sufrió una caída grave el pasado 27 de diciembre.

“Mucha gente se ha pegado trompazos, pero como no ha tenido consecuencias importantes, no lo ha comunicado. Y es importante también que se sumen y lo comuniquen para que haya una solución y respuesta”, sostiene.

En su caso, las consecuencias sí fueron severas. Pilar se cayó en Vía Hispanidad, en un día de lluvia, y fue trasladada al hospital, donde fue operada de urgencia por una fractura de tibia y peroné. “Tengo placas en la tibia y en el peroné y una baja prevista de 120 días”, explica todavía sin poder moverse ni hacer una vida más o menos “normal”.

“Al principio me asusté mucho, pero cuando intenté moverme y no me respondía la pierna supe que era algo más gordo”, recuerda, además de añadir que, a continuación, la ambulancia la trasladó al hospital y ese mismo día fue intervenida quirúrgicamente. “Tuve suerte dentro de lo que cabe, porque a las siete de la tarde ya estaba en el quirófano”, agrega.

Tras el accidente, comunicó la incidencia a la empresa concesionaria, Serveo, y señala que la respuesta recibida descarta que el estado de las ruedas influyera en la caída. “Dicen que el dibujo es algo estético”, afirma, aunque insiste en que muchas bicicletas presentan ruedas muy desgastadas y que ella no volverá a usar una si no comprueba antes su estado.

Casos como el suyo son los que han empujado a poner en marcha esta plataforma, que cuenta con el respaldo de La Ciclería y con el impulso jurídico de Alberto Delgado, abogado de Baremo Consultores, despacho especializado en siniestralidad vial. La idea es que las reclamaciones no se sigan produciendo de manera aislada, sino de forma conjunta ante el Ayuntamiento de Zaragoza y la empresa gestora del servicio.

Un servicio de éxito que exige más seguridad

Pese al foco puesto en los accidentes, los impulsores de la plataforma insisten en que no se trata de una enmienda a la totalidad del Bizi. Al contrario, ya que los datos muestran que el sistema de bicicleta pública se ha consolidado como una de las principales herramientas de movilidad urbana en Zaragoza desde su relanzamiento, el 16 de enero de 2025.

En su primer año de funcionamiento, el servicio ha superado los 6,5 millones de viajes y ha alcanzado más de 48.000 usuarios inscritos, todos ellos beneficiarios durante este periodo de una tarifa de bienvenida

Actualmente, Zaragoza cuenta con 2.500 bicicletas eléctricas de pedaleo asistido y 276 estaciones distribuidas en todos los barrios, en función de criterios técnicos como población y demanda potencial.

Desde La Ciclería, Perico subraya que precisamente ese éxito explica parte de los problemas detectados. “Es un éxito tal que requiere más mantenimiento del previsto probablemente”, añade. Según relata, empezaron a recibir numerosos correos de personas que se habían caído, especialmente en días de lluvia, momento en el que analizaron “por qué se estaba cayendo la gente” y vieron que solía coincidir “con suelo mojado y ruedas muy desgastadas”.

“Nos preocupaba que muchas de las respuestas que recibía la gente iban más en la línea de decirles que habían ido demasiado rápido o que no deberían haber cogido la bici, en lugar de intentar darles una solución o, al menos, acompañarles”, subraya.

La plataforma, insisten, nace con una vocación constructiva. “No se trata de ir contra la bicicleta pública, sino de cuidarla”, señala Perico. Entre sus objetivos están acompañar a las personas con lesiones, algunas de ellas graves, pero también contribuir a que el servicio mejore con revisiones más exhaustivas, materiales en mejores condiciones, frenos y ruedas adecuados y una información más clara para los usuarios en situaciones de riesgo.

Casi 300 incidencias diarias en el primer semestre

El debate sobre la seguridad del Bizi ha llegado a todos los grupos del Ayuntamiento de Zaragoza. En el caso de Zaragoza en Común, esta formación ha alertado este 22 de enero del “peligroso deterioro” del servicio, con una media de 267 incidencias diarias ya en el primer semestre de 2025, cuando el sistema comenzaba a desplegarse por la ciudad y, según la formación, presentaba “mejores condiciones que las actuales”.

Los datos proceden del propio servicio municipal de movilidad y fueron aportados por escrito en respuesta a una pregunta formulada por Zaragoza en Común ante las primeras averías detectadas. En total, se registraron 47.329 incidencias en 177 días, entre el 15 de enero y el 20 de julio de 2025.

Por todo ello, desde ZeC advierten de que estas cifras se habrían “multiplicado exponencialmente” en los últimos meses por la falta de mantenimiento.

La portavoz del grupo, Elena Tomás, ha reclamado “actuar sobre el mantenimiento” para “garantizar la seguridad de los y las ciclistas” ante el estado de unas bicicletas que, bajo su punto de vista, “están causando múltiples caídas y accidentes”.

Además, Tomás ha señalado problemas recurrentes en el servicio, como fallos en el sistema eléctrico, frenos o sillines, así como estaciones llenas o vacías, incidencias que considera “no están a la altura de un servicio público de una ciudad como Zaragoza”.

Zaragoza en Común ha vinculado este aumento de averías y accidentes con la aparición de la plataforma de afectados por caídas con bicicletas del Bizi, que se presenta este mismo miércoles en La Ciclería, y ha pedido al gobierno municipal escuchar a la ciudadanía y actuar ante una situación que, según defienden, afecta ya a la seguridad y la salud de los usuarios.

Organización frente a una realidad dispersa

A la reunión de este miércoles ya han confirmado su asistencia unas 25 personas, aunque se espera que acudan más afectadas que han conocido la iniciativa en los últimos días. Una vez constituida, la plataforma permanecerá abierta a cualquier usuario que haya sufrido una caída con el Bizi, incluso aunque no haya habido lesiones graves.

Los impulsores consideran que tanto la empresa concesionaria como el Ayuntamiento tienen responsabilidades en la prevención. “El Ayuntamiento tiene que velar porque la empresa que ha contratado cumpla el contrato y garantice la seguridad”, defiende Monzón, que ya ha trasladado su caso al consistorio. A su juicio, hay margen para mejorar la prevención, desde el mantenimiento hasta la información al usuario en días de lluvia o condiciones adversas.

“Esto es como la prevención de riesgos laborales: hay que prever cualquier situación. Incluso se podría avisar al usuario cuando llueve para que reduzca la velocidad o, si hace falta, cerrar estaciones en días de riesgo, como se hace con los parques cuando hay viento”, plantea.

Por su parte, Perico espera de la primera reunión, al menos, que los afectados “reciban una acogida que no han tenido hasta ahora” y que tanto el Ayuntamiento como la empresa gestora “escuchen las reivindicaciones y mejoren el servicio todo lo que puedan”.

El nacimiento de esta plataforma coincide con el primer aniversario del Bizi renovado, lo que permite constatar su implantación en la ciudad, pero también para abrir un debate sobre si el sistema de seguridad está al nivel del número de usos diarios por la ciudadanía.