Un espacio natural de Zaragoza en alerta: un informe ciudadano exige protección y transparencia para el galacho de Juslibol
La plataforma Amigos del Galacho de Juslibol ha registrado este martes en el Ayuntamiento de Zaragoza el informe 'Galacho. La savia de Zaragoza', un documento respaldado por numerosas entidades sociales, vecinales, educativas y ecologistas, así como por más de 1.500 firmas ciudadanas.
El informe pone de relieve la gran importancia ambiental, educativa y social del galacho de Juslibol, al tiempo que advierte de las amenazas que comprometen su futuro: recortes en educación ambiental —cercanos al 28% en los últimos años—, falta de inversión, deterioro de infraestructuras, ausencia de planificación clara y falta de transparencia en la gestión municipal.
Tal como ha explicado Rubén Picapeo, miembro de la plataforma, el documento incluye la solicitud de convocar la Comisión de Protección y Gestión del Galacho de Juslibol, un órgano clave para el diálogo entre administraciones, partidos políticos y colectivos sociales que no se reúne desde 2013, pese a que la normativa establece que debería hacerlo al menos una o dos veces al año.
Picapeo ha subrayado que este es un momento oportuno para su convocatoria, tras los recientes anuncios de la consejera municipal de Medio Ambiente, Tatiana Gaudes, sobre nuevas contrataciones, licitaciones y obras. “Es fundamental que se abra ese espacio para responder a cuestiones que llevamos tiempo planteando sin obtener respuesta”, ha señalado.
Desde la plataforma recuerdan que las reivindicaciones comenzaron a principios de año, tras la presentación de los presupuestos municipales, que contemplaban una reducción cercana al 15% en la partida de medio ambiente. Este recorte afectaba directamente a servicios del galacho, como horarios, ayudas y actividades. Aunque lograron frenar parcialmente estas medidas hasta el verano, denuncian la incertidumbre sobre lo que ocurrirá a partir de entonces.
Deterioro progresivo
El informe describe además un deterioro progresivo del espacio vinculado a la reducción de recursos humanos y económicos, la falta de mantenimiento y la paralización de los órganos de participación. Advierte también del riesgo de una deriva hacia un modelo más turístico o recreativo, incompatible con la conservación de un ecosistema frágil.
El galacho de Juslibol es un espacio protegido por diversas administraciones, incluido en la Red Natura y reconocido por la Unesco. Más allá de su valor como lugar de ocio, el informe subraya su papel como ecosistema único y dinámico, resultado de la evolución natural del Ebro, y destaca su importancia como hábitat de biodiversidad, corredor ecológico y enclave para la investigación científica.
En el ámbito educativo, el documento refuerza la idea de que el aula de naturaleza es uno de sus pilares fundamentales, con la participación de miles de escolares cada año. La educación ambiental, sostienen, es una herramienta clave frente al cambio climático, por lo que los recortes en este ámbito suponen una pérdida directa para la ciudadanía.
Se trata, además, de un enclave irrepetible desde el punto de vista natural: los galachos son formaciones que desaparecen con el tiempo, lo que convierte a este espacio en una oportunidad única para su estudio. A ello se suma su función como zona de laminación en caso de crecidas del río, actuando como un “escudo natural” que reduce la fuerza y altura de las riadas.
Las recientes lluvias han agravado también el estado de algunas viviendas cercanas, especialmente las casas-cueva, que han sufrido filtraciones. En este contexto, Picapeo ha insistido en la importancia del galacho como depósito natural de agua y elemento de protección para la ciudad.
Por su parte, Elena Tomás, portavoz de Zaragoza en Común, ha criticado la falta de coherencia entre el discurso municipal sobre sostenibilidad y las políticas aplicadas. “Se habla de una Zaragoza preparada para 2030, pero las decisiones presupuestarias y las actuaciones reales no reflejan esa prioridad”, ha señalado, denunciando también la pérdida continuada de arbolado en la ciudad.
Tomás ha lamentado además la falta de respuestas por parte del Gobierno municipal sobre el futuro del Galacho y ha advertido del riesgo de que se transforme en un espacio recreativo masificado: “No queremos que se convierta en un gran parque lleno de quioscos; debe seguir siendo una zona protegida”.
Según el informe, el Galacho de Juslibol está en un punto crítico —o se refuerza su protección con gestión activa y científica, o corre el riesgo de degradarse o transformarse en un espacio recreativo más, perdiendo su valor único. Pero no se limita a la denuncia y plantea medidas concretas como la convocatoria inmediata de la Comisión de Gestión, la garantía de financiación estable, el refuerzo del personal técnico y educativo, la mejora de infraestructuras básicas sin alterar el entorno y la definición de un modelo de uso público limitado y sostenible. Asimismo, defiende que el Galacho siga siendo un espacio 100% público, gestionado con criterios científicos y educativos.
Desde Zaragoza en Común sostienen que el abandono institucional y la falta de transparencia responden a una estrategia que pone en riesgo un modelo de gestión pública que consideran exitoso. Frente a ello, defienden que el Galacho continúe siendo biodiversidad, equilibrio ecológico, educación ambiental y patrimonio colectivo de la ciudad.
El documento también destaca la estrecha relación entre el Galacho y los barrios rurales de su entorno —Juslibol, Monzalbarba y Alfocea—, cuyo desarrollo depende de un modelo sostenible que proteja el territorio y genere oportunidades.
La iniciativa cuenta con el respaldo de entidades como las juntas vecinales de Monzalbarba, Juslibol y Alfocea, la Universidad de Zaragoza (UNIZAR), ANSAR, FAPAR, SEO/BirdLife, Reverdece, asociaciones vecinales, AMPAs y diversos colectivos sociales.