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El recorte del 14% en educación ambiental del PP de Zaragoza moviliza a los voluntarios del Galacho de Juslibol

Centro de visitantes del Galacho de Juslibol

Candela Canales

22 de marzo de 2026 22:33 h

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El Ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado una reducción de en torno al 14% en las partidas destinadas a educación ambiental para 2026, una decisión que ha provocado críticas de colectivos ecologistas y ha movilizado a voluntarios del Galacho de Juslibol, que reclaman mantener los recursos y reforzar este tipo de programas. Fuentes municipales explican que esta disminución “no afecta” al trabajo que se realiza en este entorno natural.

La cantidad destinada a educación ambiental proviene de una partida más grande denominada ‘Programa y actividades de sensibilización y comunicación One Health’ en los presupuestos de la ciudad. El año pasado, esa partida contaba con una financiación de 525.000 euros, frente a los 450.000 de este año, es decir, un 14,25% menos. La ausencia de una referencia clara al concepto educación ambiental en las cuentas también ha recibido críticas, desde la Asociación de Educadores y Educadoras Ambientales de Aragón explican que “la referencia ha desaparecido, como desde hace unos años la denominación del Gabinete de Educación Ambiental, y para buscar los restos de esos programas y esa actividad hay que irse en los presupuestos al críptico epígrafe ‘Programa One Health”.

En un principio, los voluntarios del Galacho de Juslibol denunciaron que esta reducción en el presupuesto afectaba a los días en los que el Centro de Visitantes permanecía abierto, pasando a estarlo solo los fines de semana. Sin embargo, el Ayuntamiento de Zaragoza ha dado marcha atrás —tras el acto de entrega de diplomas del voluntariado el 26 de febrero, donde hubo un compromiso verbal de la Jefa de la Oficina de Medio Ambiente—y anunció el 12 de marzo que mantiene la programación de actividades en este espacio natural entre marzo y junio, con paseos guiados, talleres y visitas educativas. Las asociaciones consideran que este calendario no compensa el recorte presupuestario ni garantiza la continuidad del proyecto a medio plazo: “Estamos medianamente contentos porque es una de las partes de la reivindicación”, señala Rubén Picapeo, miembro de la Asociación Amigos del Galacho, aunque matiza que “no es suficiente”.

Galacho de Juslibol

“El que en estos momentos se reduzca nos preocupa porque la educación ambiental es clave para que las personas nos sensibilicemos sobre los problemas ambientales”, advierte Olga Conde, portavoz de ANSAR, quien subraya que estas iniciativas han sido históricamente una herramienta fundamental para acompañar la gestión del espacio protegido. El ajuste forma parte de una “tendencia descendente” que, según denuncian las entidades, alcanza el 28% acumulado en los últimos cuatro años. En sus alegaciones a los presupuestos —que han sido rechazadas—, ANSAR reclama revertir esta situación con un incremento de 250.000 euros en la partida de educación ambiental y alerta de un “grave retroceso”, al recordar que en 2022 ascendía a 625.000 euros y ahora se sitúa en 450.000. “Precisamente cuando más se necesita educación ambiental”, remarcan.

Además, alertan de recortes más severos en otros servicios clave. Es el caso del Centro de Documentación del Agua y el Medio Ambiente, cuya partida pasa de 295.000 a 180.000 euros, una reducción cercana al 40%. En sus alegaciones, ANSAR califica este descenso de “recorte alarmante” y advierte de que “contradice frontalmente el compromiso municipal con la emergencia climática y debilita uno de los principales recursos educativos de la ciudad en materia ambiental”. “Estamos preocupados por cuál va a ser la continuidad de este espacio y demandamos que tanto el Galacho como otras actividades de educación ambiental no deberían ser reducidas sino incrementadas”, explica Conde. 

En el caso concreto del Galacho, desde la Asociación de Amigos aseguran que ya se han dejado notar las consecuencias de este recorte: “Se han cancelado actividades emblemáticas como la jornada de aves migratorias o los cuentacuentos de primavera. Esto ha sido por desgobierno”, sostiene Rubén Picapeo, portavoz de la asociación. 

La consejera de Medio Ambiente, Tatiana Gaudes, defendió en comisión la gestión del Consistorio respecto al Galacho. EL 20 de febrero explicó que las partidas destinadas a educación ambiental se dividen en tres bloques, uno de ellos está relacionado con la infraestructura verde y es el que incluye al bosque de los zaragozanos y al Galacho que, según explicó Gaudes, recibe el 61% del presupuesto. Aseguró también que los problemas referidos por los voluntarios eran “puntuales” por el proceso de adjudicación den contrato. Desde Zaragoza en Común, Elena Tomás preguntó por esa disminución en 75.000 euros de la partida del programa ONE HEALTH: “Tenemos que tener en cuenta que 35.000 euros son para transporte, se está trabajando en cambiar el transporte que hay para ir al Galacho, es un tren que está bastante obsoleto. Estamos en muchos más procesos: la remodelación del centro de visitantes y de la nave, se está trabajando con urbanismo para acometer la reforma cuando antes”, explico la consejera. “El programa de educación medioambiental del Galacho continúa como continúan el resto de proyectos medioambientales que ha impulsado el Gobierno”, concluyó Gaudes. Sin embargo, Picapeo mantiene que “el presupuesto ha bajado” y que esa partida destinada al tren “no es educación ambiental”: “El transporte y las infraestructuras son importantes, pero no son todo, la educación ambiental era la disposición de tener un servicio que explique todo lo que es el Galacho”.

Espacio natural emblemático 

El Galacho de Juslibol, formado tras la riada del Ebro de 1961 y protegido desde 1991 por normativa municipal, es uno de los espacios naturales más emblemáticos del entorno urbano de Zaragoza. Su conservación ha estado ligada desde el inicio a la implicación ciudadana y al trabajo de los voluntarios. 

En este contexto, la plataforma Amigos del Galacho ha impulsado una recogida de firmas —con más de un millar de apoyos en el momento de redacción de esta noticia— para exigir que no se reduzca la inversión en educación ambiental. Además, han puesto en marcha iniciativas como el “No festival Galacho Florece”, con el objetivo de acercar a la ciudadanía al espacio y visibilizar su valor ecológico.

Entre sus principales reclamaciones figura también la convocatoria de la comisión de protección del galacho, un órgano consultivo con participación de entidades sociales, universidades y administraciones que, según denuncian, lleva más de una década sin reunirse.

Desde ANSAR coinciden en reclamar más diálogo institucional. “La población tiene que entender la importancia de proteger estos espacios para poder ser copartícipe de su conservación”, concluye Conde.

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