Más de diez años comiendo de táper: las familias de un colegio público de Zaragoza exigen que se licite el comedor
Unos macarrones con tomate y verduras. Hoy, los niños y niñas de Peñaflor, barrio rural de Zaragoza, han dejado el tuper en casa y los padres y madres se han metido a la cocina para reivindicar que se licite el servicio de comedor en el centro. Según denuncian, es el único colegio público de Zaragoza que no tiene este servicio: a pesar de que la cocina está construida y es funcional, todavía no se ha licitado, por lo que una veintena de menores acuden cada día con su fiambrera al centro para comer. Fuentes del Departamento de Educación aseguran que la cocina entrará en servicio el próximo mes de septiembre y han calificado como “muy grave” la acción de las familias.
Hoy han sido más en el comedor, en torno a un centenear de personas han secundado la protesta de las familias, que llevan tiempo reivindicando la licitación de esta instalación: “Estamos hartos de esperar a que esté el edificio”. Mediante una serie de vídeos en instagram, llevan semanas denunciando la situación, en uno de los vídeos aparecen tres niños reclamando “dejar de comer en tuper y comer en bandeja” y exponiendo que “es un rollo tener que esperar tanto para calentar la comida”, ya que solo cuentan con tres microondas. Según las familias, la ausencia de comedor escolar “genera un grave perjuicio para las familias, dificultando la conciliación laboral y familiar, y supone un agravio comparativo evidente respecto al resto de centros públicos, vulnerando el principio de igualdad en el acceso a los servicios educativos”.
Según explican, lo que falta es que se licite, pero “la cocina está preparada”. En cuanto al menú de hoy: macarrones con tomate y verdura y mandarinas de postre. Desde el AFA del CEIP Florencio Jardiel de Peñaflor de Gállego (Zaragoza) bromean con que lo de hoy era una toma de contacto con la cocina: “Si tenemos que repetirlo subiremos de nivel”.
Las familias y la comunidad educativa han emitido un comunicado al Departamento de Educación para manifestar su “protesta y reivindicación por la situación prolongada e inacepable de no apertura del comedor escolar del centro”. Explican que, desde hace más de una década, este centro “carece de un comedor escolar público, siendo una excepción injustificada dentro del municipio de Zaragoza. Durante todos estos años, las familias se han visto obligadas a autoorganizar y autofinanciar soluciones provisionales, asumiendo responsabilidades que corresponden claramente a la Administración educativa”, exponen.
Aseguran que han realizando “múltiples reclamaciones realizadas por las familias, el AFA, la dirección del centro y la Alcaldía del barrio, así como de las promesas reiteradas por parte del Departamento de Educación, la realidad es que el comedor sigue sin estar operativo. En enero de 2026 se aseguró que el servicio estaría en funcionamiento, compromiso que no se ha cumplido, sin que hasta la fecha se haya ofrecido una explicación clara, pública y documentada”. Explican que desde el Departamento se ha trasladado que la apertura está “pendiente de inspecciones técnicas, sin que exista un calendario definido ni una fecha concreta de puesta en marcha. Consideramos que esta justificación, tras tantos años de retrasos, resulta insuficiente e inadmisible, ya que los trámites técnicos son previsibles y deben ser planificados con antelación”.
Desde el Departamento de Educación aseguran que “gracias al Ayuntamiento de Zaragoza, que les ha facilitado el espacio, y a este Departamento, que les ha equipado la cocina con una inversión cercana a 60.000 euros, el curso que viene van a tener el servicio”. Aseguran que las instalaciones han pasado las inspecciones y que “tanto la alcaldesa como el centro educativo son conocedores de que se va a licitar la gestión para su entrada en servicio en septiembre”. Por otro lado, califican como “muy grave” y se plantearan alternativas hasta que en septiembre entre en servicio la cocina in situ.
Según denuncian las familias, se han encargado de “contratar monitorias, pagar su seguridad social, hacerse cargo de los seguros y crear un menú común”: “Preparando cada día la comida para que los niños lo lleven en un taper en la mochila, esto lleva ocurriendo en Peñaflor desde hace más de diez años”. Critican la “incertidumbre” de cada mes de septiembre al no saber si “habrá o no comedor”.
“El edificio lleva años construido. La cocina se instaló este verano y es el primer año que por fin contamos con ella. En septiembre se suponía que ya estaría en marcha. Luego nos dijeron que en enero. Y ahora, que nos olvidemos hasta el siguiente curso escolar”: “Nuestros hijos e hijas merecen un comedor escolar ya”.
En los vídeos, critican que tener que llevar la comida desde casa “cuesta más dinero que cualquier colegio público de Zaragoza” y relatan situaciones como las de un niño neurodivergente: “La espera a veces se me hace muy larga. En clase tengo una persona que me acompaña y me cuida, aquí no es posible porque los monitores están para todos los públicos. No pedimos privilegios, pedimos un servicio de comedor escolar como el de todos los colegios públicos de Zaragoza”.
Aseguran también que el origen de esta movilización es la ausencia de la licitación en los pliegos que se publicaron en diciembre: “Por esto estas movilizaciones para que podamos tener un comedor donde nuestros hijos coman como el resto de la ciudad de Zaragoza. Llevamos años de de promesas, de burocracia y de trámites interminables”.