Fugas, agresiones y motines provocan la dimisión de la directora del Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Oviedo

Pilar Campo

Oviedo/ Uviéu —

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El Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Sograndio, en Oviedo/Uviéu, se ha vuelto incontrolable. A las fugas, agresiones y motines se ha sumado este viernes la dimisión de su directora, la educadora Aída Rodrigo, quien apenas ha durado 14 meses en el cargo.

Aída Rodrigo había relevado al frente de la direccion a María José Álvarez, quien renunció a seguir en el puesto, en abril de 2025, tras ser cuestionada su gestión con una denuncia de acoso laboral.

La hasta ahora directora estaba destinada a Sograndio desde noviembre de 2022 y en el momento de ser nombrada por los responsables de la Consejería de Hacienda, Justicia y Asuntos Europeos para asumir el reto de la dirección ocupaba el cargo de presidenta del comité de empresa.

Fugas y agresiones

El consejero de Justicia y portavoz del Gobierno de Asturias, Guillermo Peláez, ha convocado una rueda de prensa hoy mismo con carácter urgente y, ante los medios de comunicación asturianos, ha confirmado la dimisión de la hasta ahora directora. No en vano, en apenas una semana se han fugado ya ocho internos. Otro ocho se fugaron el pasado mes de junio.

El pasado lunes, se fugaron cinco internos aprovechando un motín que dejó un balance de cinco vigilantes de seguridad heridos. De los cinco internos que lograron escapar a través de la zona de talleres, dos fueron ya detenidos y se sigue buscando a otros tres menores.

Hoy, viernes, se ha conocido la noticia de que otros tres internos también se han fugado y uno de los vigilantes ha resultado herido ya que, al ver cómo escapaban, intentó impedir la huída y sufrió una caída que le provocó heridas en la cabeza por las que tuvo que ser atendido en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) en Oviedo/Uviéu.

Peláez ha reconocido que el centro de Sograndio, donde hay 53 internos, de los que 23 son mayores de edad, se está convirtiendo “prácticamente en un centro penitenciario” y ha anunciado que, tras aceptar la renuncia de la directora, ha llegado al acuerdo de que continúe en funciones hasta que se designe a la persona que le sustituirá para garantizar, en el interín, el funcionamiento del centro.

Una situación compleja

Estos 14 meses no han sido nada fáciles con numerosas denuncias de la plantilla de trabajadores sobre las precarias condiciones de las instalaciones, la falta de personal, problemas con la empresa de seguridad en una situación que en los últimos meses se ha visto agravada por la actitud de los propios internos que han protagonizado fugas, motines y agresiones.

Las peleas entre los jóvenes que están ingresados en el Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Sograndio no se circunscriben exclusivamente a altercados o riñas entre ellos, sino que se aprovechan para destrozar el propio mobiliario, causando importantes destrozos en las dependencias, lo que desencadena la intervención de los vigilantes y nuevos altercados.

El efecto dominó

Estas situaciones derivan en momentos de gran tensión y provocan un efecto dominó, de forma que muchos de los internos se suman a las peleas y, en la mayoría de las ocasiones, son aprovechadas por otros compañeros para fugarse.

En apenas tres meses, casi una veintena de jóvenes han escapado del centro y, aunque algunos han podido ser detenidos y reintegrados al centro, otros siguen todavía en paradero desconocido pese a los importantes operativos especiales desplegados por las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado para tratar de localizarlos.