IU aboga por un Gobierno de coalición con el PSOE hasta 2031 para frenar a la ultraderecha en Asturias
El consejero de Ordenación del territorio, Vivienda y Derechos Ciudadanos , Ovidio Zapico, ha advertido este jueves de que, ante la actual coyuntura política a nivel nacional e internacional, el Gobierno de coalición en Asturias debe continuar “hasta mayo de 2031” y que su labor no termine en 2027, un año en el que las elecciones autonómicas para esa fecha deben ser “una estación intermedia” para el Ejecutivo.
En una entrevista en TPA, Zapico ha señalado que el acuerdo de gobierno goza de “buena salud” y ha dado estabilidad a Asturias frente a lo ocurrido en otras comunidades con ejecutivos de PP y Vox para impulsar “medidas interesantes” para la comunidad que deberían tener continuidad en la próxima legislatura.
La apuesta por la democracia
A su juicio, lo que está en juego ahora es apostar “por la democracia o por el autoritarismo” y en Asturias se corre el riesgo de tener “a personas como (Javier) Jové o (Gonzalo) Centeno -diputados de Vox- sentados en el Consejo de Gobierno”, por lo que ha pedido tomar ejemplo de Portugal donde liberales o demócrata-cristianos piden el voto para el candidato de la izquierda para evitar que llegue al poder la ultraderecha.
En esa coyuntura, el también coordinador general de IU-Asturias ha pedido al conjunto de la izquierda, incluido el PSOE, una reflexión de cara a las próximas elecciones autonómicas, sin concretar si se refería explícitamente a conformar una coalición, sobre qué hacer en las circunscripciones electorales de oriente y occidente “donde históricamente hay miles de votos de Izquierda Unida que van a la papelera”.
La posible ruptura
Respecto al funcionamiento del acuerdo de gobierno con el PSOE, Zapico ha asegurado que solo contempló la posibilidad de haber roto el pacto por parte de IU-CA en las semanas posteriores al accidente minero de Zarréu, en el concejo de Degaña, donde murieron cinco trabajadores, ante las reticencias de la parte socialista del Ejecutivo a impulsar “un giro radical” en “las políticas y las conductas” en la Consejería de Industria, un “cambio estructural” que finalmente se produjo.