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Carla Monleón

Integradora social. Miembro del círculo de servicios sociales de Podemos Valencia.

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26 de mayo: completar el cambio

Todas las campañas electorales plantean una pregunta. Las preguntas tienen que ver con el clima social del momento, si es un clima de hartazgo, de crispación, de euforia… La tarea fundamental de los partidos es leer con acierto el momento político a la hora de responder a la pregunta que se hace la ciudadanía.

El pasado 28 de abril nuestro país respondió a la pregunta que se nos planteaba: ¿Queremos que España y la Comunitat Valenciana sigan el camino abierto por el Botànic y la moción de censura, o por el contrario, queremos poner fin a ese modelo? La respuesta fue clara: queremos un país que siga avanzando en derechos y no retroceda. España y los valencianos y valencianas decidimos que queremos seguir apostando por el modelo del Botànic, construyendo un país y una comunidad más igualitarios y justos. Un país que afronte democráticamente los retos de nuestro tiempo. El pueblo valenciano decidió poner freno a aquellos que, con sus discursos de odio, quieren llevarnos a un pasado que no nos pertenece, a un pasado al que no queremos volver.

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El rumbo del País Valenciano: ¿hacia dónde vamos?

El 24 de mayo de 2015 todo el país vio a Rita Barberá pronunciar su famoso “qué hostia” ante la pérdida del ayuntamiento de València, la Generalitat y de la mayoría de alcaldías del País Valenciano. La reacción de la exalcaldesa es un símbolo de una época que empezó a llegar a su fin. Comenzaba el derrumbe de lo que había sido uno de los gobiernos más indecentes de toda España. Los valencianos y valencianas le habíamos puesto fin a una época de saqueo, mentiras, corrupción y destrucción de nuestra identidad. El 11 de junio se firmó el Pacte del Botànic y el 16 de junio Ximo Puig fue investido President de la Generalitat gracias a un acuerdo de Gobierno que pretendía "acabar con la situación de emergencia social y poner los cimientos de un nuevo País Valenciano". Así se inauguraba una nueva época en una Comunitat Valenciana que aparecía como brújula del cambio que podía alcanzar a toda España.

El País Valenciano ha sido vanguardia de España en distintos momentos de la historia, ensayando proyectos que más tarde se podrían ampliar a todo el estado. Ha sido vanguardia en la construcción del peor modelo de ladrillazo, sol y playa: un modelo basado en la corrupción, el clientelismo y las políticas excluyentes. Y hoy, de nuevo, es vanguardia en la construcción de un gobierno progresista, sólido y plural. El Gobierno Valenciano, con el impulso de Podem, ha sido el primer gobierno en luchar por la sanidad pública universal; ha sido pionero en el Pacte Valencià contra la Violència Masclista; a propuesta de Podem se ha liderado la lucha contra la pobreza energética y por el derecho a la vivienda digna, incluso teniendo en contra a un gobierno central que no reconocía las leyes valencianas como leyes legítimas. Hoy, el nuevo gobierno de Pedro Sánchez sigue los pasos del gobierno a la valenciana del que Podemos hablaba en 2016.

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Per un Podem protagonista

Tras el Vistalegre estatal ya estamos a las puertas del Vistalegre valenciano. Es el momento de refundar Podemos en los territorios. Lo que está en juego no es una competición por ganar o conservar posiciones de poder, sino el futuro de un proyecto político determinante en el País Valencià que sepa ampliar y consolidar el cambio en lugar de retroceder hacia la marginalidad.

La gente que participa en «Una Marea per Aprofundir el Canvi» lleva mucho tiempo observando el contexto político valenciano, la situación de un PSPV que defiende una cosa aquí y lo contrario en Madrid, los límites que demuestra Compromís a la hora de implementar políticas transformadoras en nuestra tierra y, lo más importante, las contradicciones de un Podem que no termina de ser ni gobierno ni oposición, que se ata a las instituciones pero no consigue transformarlas y que, a su vez, no termina de conectar con la gente (ni dentro ni fuera de la organización).

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