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Lucía Delgado

Activista social. Cofundadora de la PAH i coordinadora de comunicació en la PAHbcn i APE.cat

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Una ley ha de ser una herramienta eficaz

Podemos pensar que las leyes, también las sociales, están hechas para proteger a la ciudadanía para mantener el estado de bienestar. Hoy en día, al menos en el tema de la vivienda, no sucede. Prevalece el derecho individual, es decir, el derecho a la propiedad privada por encima al derecho constitucional de proveer y garantizar a la ciudadanía a poder acceder a una vivienda digna y adecuada. No solamente eso, sino que se pasan por el forro la norma (ley) de que la vivienda tiene que cumplir una función social.

Este 2018 se cumplen 10 años del estallido de la mal llamada crisis, en España la podemos llamar estafa hipotecaria y 70 años de la declaración universal de los derechos humanos. Desde el 2008 se han desahuciado a más de 600.000 familias que no han podido pagar su hipoteca y/o alquiler, sin contar con las miles de personas que han sido estafadas por las preferentes

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Trasladar el asesoramiento colectivo a los servicios sociales para poner en el centro a las personas

Desde la PAH siempre hemos hecho patente que las políticas sociales no pueden venir de las altas esferas de las instituciones que no pisan la calle, que no saben lo que está sucediendo en sus ciudades ni barrios y que ni siquiera han escuchado a las familias que están en riesgo de perder su vivienda o ya lo han perdido. Esta forma de hacer política de las instituciones, desde el paternalismo y de considerar que hay expertos y “otros” que no sabemos de la materia, no es tan sólo antidemocrática sino que se ha hecho patente que no funciona y que genera todavía más, una sociedad dividida, aislada y con más desigualdades.

La PAH cuando nació lo hizo con diferentes objetivos. El primero, poder dar respuesta a las familias que no podían continuar pagando su hipoteca por motivos económicos por una ley injusta. En segundo lugar, para combatir esa legislación injusta y anómala proponiendo cambios legislativos a todos los niveles. Y en tercer lugar para crear un espacio emocional donde las personas que se encuentran en situación de emergencia habitacional puedan sentirse seguras y generar un movimiento de ayuda mutua y acción para dar respuestas y soluciones concretas.

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Barcelona, B de bombolla especulativa

Obrir la bústia, trobar un burofax on et diuen que l'edifici on vius s'ha venut, que el teu contracte finalitza al novembre i la nova propietat no el renovarà. Angoixa, incertesa, desesperació al fer una recerca als portals d'internet per trobar algun pis on anar a viure i comprovar en primera persona que amb 1100 euros no pots accedir a cap pis a la ciutat. Sentir-te sola, indefensa, pensar que alguna llei t'empara i escoltar el teu crit silenciós en un desert. I ara què? Així és com Gabriel i Pilar van afrontar «la notícia». Fa 24 anys que viuen a l'entresol 3a, del carrer Aragó 477, pagant rigorosament cada mes per un pis de 44 metres quadrats 550 euros.

En la finca convivien famílies amb contractes de lloguer indefinits i famílies amb contractes que tenen una data de caducitat, com la de Gabriel. Algunes no es coneixien entre elles, però l'entrada de 6 noves famílies al bloc ha generat un nou espai de trobada entre totes les veïnes.

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Barcelona, ​​B de burbuja especulativa

Abrir el buzón, encontrar un burofax donde te dicen que el edificio donde vives se ha vendido, que tu contrato finaliza en noviembre y la nueva propiedad no lo renovará. Angustia, incertidumbre, desesperación al hacer una búsqueda en los portales de internet para encontrar algún piso donde vivir y comprobar en primera persona que con 1.100 euros no puedes acceder a ningún piso en la ciudad. Sentirte sola, indefensa, pensar que alguna ley te ampara y escuchar tu grito silencioso en un desierto. ¿Y ahora qué? Así es como Gabriel y Pilar afrontaron "la noticia". Hace 24 años que viven en el entresuelo 3, de la calle Aragó 477, pagando rigurosamente cada mes por un piso de 44 metros cuadrados 550 euros.

En la finca convivían familias con contratos de alquiler indefinidos y familias con contratos que tienen una fecha de caducidad, como la de Gabriel. Algunas no se conocían entre ellas, pero la entrada de 6 nuevas familias en el bloque ha generado un nuevo espacio de encuentro entre todas las vecinas.

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