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El blog Opinions pretende ser un espacio de reflexión, de opinión y de debate. Una mirada con vocación de reflejar la pluralidad de la sociedad catalana y también con la voluntad de explicar Cataluña al resto de España.

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La salud pública catalana en paro cardíaco

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La salud pública catalana pierde calidad. No es una afirmación menor y menos si quién la hace es el mismo conseller de salud, Josep Maria Argimon. En su comparecencia en la Comisión de Salud a principios del 2022, explicaba cómo los seguros privados de salud se han disparado en solo cuatro años. Los ciudadanos y ciudadanas con mutua privada han pasado del 25% de la población al 32%. El conseller afirmaba que esta es la verdadera privatización del sistema catalán de salud.

La salud pública catalana se está privatizando. Es un titular que tendría que hacer saltar todas las alarmas. Es evidente que el aumento de las mutuas privadas de salud, como reconoce el mismo consejero, es el primer paso para construir un sistema dual donde los recursos económicos hacia la sanidad pública no sean la máxima prioridad de los gobiernos de turno. Esto ya ha pasado, solo hay que recordar los tiempos de Boi Ruiz hace apenas diez años y como todavía pagamos las consecuencias de los recortes del gobierno de Artur Mas. El principal patrimonio que tienen las clases populares y una de las principales políticas de lucha contra la desigualdad a través de mecanismos de pre-distribución son un sistema público de salud y educación fuertes y robustos. Dos pilares que la pandemia ha sacudido todavía más.

¿Por qué pasa esto? ¿Cuál es la respuesta que hay que dar? Estas son las dos preguntas que nos tendríamos que hacer.

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