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Raúl Sánchez Cedillo

Fundación de los comunes @fcomunes, una "red de cooperativas y centros sociales al servicio de la revolución ciudadana; herramientas de pensamiento, formación y acción colectiva para el común".

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¿Y por qué nadie piensa en la UCD?

En estos días, la corriente interpretativa que insiste en las semejanzas entre el PSOE de Suresnes y González y el Podemos surgido de Vistalegre no ha hecho sino reforzarse. Lo avalan, al parecer, no solo las resonancias de circunstancia –cesarismos, empresas políticas que surgieron como start-up, mensajes transversales de cambio y modernización, etc.–, sino también la voluntad del denominado comando mediático de arrinconar al PSOE mediante una operación mimética dirigida a capturar atención y confianza del electorado socialista.

Sin embargo, y pese a que pueda parecer contraintuitivo, las semejanzas se detienen ahí. Antes bien, nos parece que bajo determinadas condiciones de contexto y coyuntura, y atendiendo a la tendencia evolutiva que cabe advertir en las operaciones realizadas desde Vistalegre, resulta más riguroso pensar que a la formación de Pablo Iglesias podría tocarle ser el centro atractor de una formación política nueva que (¡mutatis mutandis por favor!) vendría a cumplir el papel que le tocó a la UCD de Adolfo Suárez. A saber: el partido que garantice una transición sin involuciones, rupturas o salidas de tiesto político.

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Mos maiorum y el nuevo fascismo europeo

Estos días se está produciendo la operación de cooperación policial organizada por el Consejo Europeo contra las personas migrantes y que ha sido bautizada como Mos Maiorum. Hay toda una tradición del arte del sarcasmo policial, que conocemos gracias a la amplia publicidad que han recibido las diferentes redadas masivas. Pero a nadie le ha pasado desapercibida la combinación de acritud y brutalidad que ha podido alumbrar semejante bautizo: una operación a gran escala de detención ilegal, interrogatorios, amenazas y probable pérdida de libertad y expulsión del territorio de la UE. Nada del otro mundo en el día a día de las políticas de fronteras y de extranjería de la Unión. Nada, tampoco, en lo que atañe a su violación del art. 67, 1 y 2, del Tratado del funcionamiento de la UE, allí donde se lee que la UE "garantizará la ausencia de controles de las personas en las fronteras interiores" y que habrá de «garantizar un nivel elevado de seguridad mediante medidas de prevención de la delincuencia, el racismo y la xenofobia y de lucha en contra de ellos». Ni a su olímpico desprecio de los derechos humanos.

Gracias a statewatch.org hemos conocido el diseño, objetivos, participantes y procedimientos de la operación, que de lo contrario hubiera permanecido oculta. Han llamado Mos Maiorum (es decir, la "costumbre ancestral", la ley patriarcal no escrita de la antigua Roma) a una operación que no es otra cosa que una cacería indiscriminada de personas inermes y carentes de toda tutela jurídica, sometidas al arbitrio policial. Esto asimila a las personas migrantes, en buena parte refugiados y solicitantes de asilo, a "invasores" de un supuesto suelo patrio europeo y a potenciales destructores de las mores europeas. Cuando sabemos que a la cabeza de la operación, como corresponde a la presidencia italiana de la UE, está el actual ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, –amalgama de comportamientos cuasi mafiosos y racismo– entendemos que con esta operación se lleva a cabo una medida que apunta a una transformación bélica y fascista de las políticas migratorias de la Unión. Italia, el país de la infame ley Bossi-Fini, el país que aún no ha juzgado las responsabilidades políticas por los 83 muertos provocados por el hundimiento del Kateri i Radës en el canal de Otranto en 1998. Y también el país que dejó morir por imperativo legal a cientos de personas el año pasado frente a las costas de Lampedusa, es junto a España y Grecia el laboratorio de una forma militar y fascista de la soberanía que, desde los Estados nacionales, se torna en una «coalición de los negreros» para el conjunto de la Unión.

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