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Egipto: el comienzo de algo mucho peor

El Ejército dispersa a tiros una manifestación islamista en Ismailía.

Entre las pocas ventajas de un golpe de Estado (si se puede utilizar la palabra 'ventajas'), está la imposición inmediata de la seguridad en la calle. En Egipto está ocurriendo todo lo contrario y la mayoría de los periodistas en El Cairo comenta que eso no es nada sorprendente.

Hoy ha sido el día en que se han confirmado las peores expectativas, incluidas algunos testimonios de gente en los últimos meses que contaba que muchas personas estaban guardando armas en su casa por lo que pudiera pasar. Egipto no es Yemen ni Irak. No había antes, al menos en las ciudades, tantos civiles que tuvieran una pistola o un kalashnikov.

En la primera jornada de protestas islamistas por la matanza del miércoles, se han visto personas armadas con fusiles entre los manifestantes islamistas, que el Gobierno se ha apresurado a difundir (en su cuenta de Twitter hay más ejemplos). Y también patrullas de “vigilantes”, a falta de otra palabra, que se comportan con total impunidad cerca de las fuerzas de seguridad. Pueden ser policías de paisanos o delincuentes pagados por la policía, como ya se vio en muchas ocasiones en El Cairo desde el comienzo de la rebelión contra Mubarak.

Según Reuters, el número de muertos hoy supera los 50 (o 90, según otros recuentos). Los incidentes más graves en la capital se han producido en la plaza Ramsés, hacia donde se dirigían varias columnas de manifestantes convocados por los Hermanos Musulmanes. A primera hora de la tarde, han comenzado los tiroteos que han continuado durante horas. Se ha dicho que al principio eran grupos de vecinos del barrio los que estaban disparando contra los islamistas, pero podrían ser esos “vigilantes” de los que hablaba. Pero es difícil llegar a ninguna conclusión. Las crónicas a esta hora no se ponen de acuerdo sobre quién comenzó a abrir fuego. A primera hora de la noche, cuando ya está en vigor el toque de queda, miles de personas continúan en las inmediaciones de la plaza.

Los Hermanos Musulmanes han publicado un comunicado en su página web en inglés llamando a la movilización. Sobre el uso de la violencia, dice:

“Nuestra revolución es pacífica y continuaremos llevando a la gente a las calles sin recurrir a la violencia y sin vandalismo. La violencia no es nuestro estilo. El vandalismo sólo sirve para distorsionar la imagen de nuestra revuelta pacífica y para dar excusas a los líderes del golpe para que continúen gobernando”.

Quizá sea una declaración que tenga tanto valor como la felicitación del Gobierno a las fuerzas de seguridad por actuar ayer con la “contención” apropiada. Seguidores de los Hermanos han quemado decenas de iglesias y centros cristianos en varios puntos del país, aunque la organización como tal no ha convocado ningún acto de protesta contra los coptos.

En el Egipto actual, casi todos creen que tienen que tomar partido. El patriarca de la Iglesia copta dio su bendición al golpe y acompañó al jefe del Ejército en la primera comparecencia oficial posterior al derrocamiento de Morsi. Ahora los débiles pagan el precio de esta decisión y del odio generado por lo ocurrido desde el día 14.

Un día más, se han producido ataques a iglesias, otra vez contra edificios que no contaban con ninguna protección policial. Como mínimo, esto último es llamativo.

Los Hermanos han convocado movilizaciones diarias a partir de hoy hasta que el Gobierno dimita. Aparentemente, están dispuestos a llegar hasta el final. El Ejército sabía que esto podía ocurrir. Antes tenía dos concentraciones permanentes en El Cairo, ahora tiene enfrentamientos violentos con centenares de muertos por todo el país.

La maquinaria propagandística puesta en marcha tiene todo el aspecto de ser un intento por eliminar políticamente a los Hermanos para siempre.

La televisión pública ha informado hoy que se ha detenido a cuatro personas de “países árabes” relacionados con Al Qaeda cuando pretendían asaltar una comisaría. En otro caso, se ha informado de la detención de una persona con un rifle que tenía “balas israelíes”. Se trata de presentar a la oposición como una fuerza terrorista controlada desde el extranjero para destruir Egipto. Desde fuera, esta propaganda nos puede resultar ridícula o hasta cómica, pero en épocas dramáticas la gente es capaz de creer cualquier cosa. Todo empieza cuando eliges tu bando.

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Comunicado de Amnistía Internacional: Egypt’s disastrous bloodshed requires urgent impartial investigation.