Francia impide el acuerdo sobre el programa nuclear iraní
No ha habido acuerdo de momento. Los negociadores han convocado otra reunión para dentro de diez días. La discusión sobre el programa nuclear iraní parecía estar muy encauzada, tanto que hizo que John Kerry viajara a Ginebra y que un día después aparecieran los representantes chino y ruso. Y al final fue Francia la que, según la mayoría de las versiones, dijo que no había acuerdo posible en esas condiciones.
Fue la forma en que el ministro francés, Laurent Fabius, dejó en público patentes sus discrepancias la que despertó las sospechas. Habitualmente, en estas negociaciones nadie tiene muchas ganas de explicar en qué se ha fallado. Los ministros salen corriendo sin prestar atención a los periodistas y sus portavoces anuncian que las conversaciones han sido francas y cordiales, desde luego muy constructivas, pero que aún es pronto para decir que el acuerdo está cerca.
Esta vez, y justo antes de que Catherine Ashton y el ministro iraní de Exteriores se presentaran en rueda de prensa, Fabius hizo unas declaraciones a la prensa para anunciar el fracaso de la cita de Ginebra. Quería aparecer en los informativos de su país y, sobre todo, devolver a Francia a la primera línea de los titulares en la semana en que S&P le había rebajado la nota de calificación de su deuda. Para un país cuyo presidente está en la cota más baja de popularidad de su elección, eso no es un detalle menor.
París no está de acuerdo con que el acuerdo no establezca más limitaciones en la capacidad de Irán para enriquecer uranio. Tampoco cree que se haya conseguido impedir que Irán desarrolle en el reactor de Arak un programa para producir plutonio. Son dos puntos en los que aparentemente Washington creía que se podía conseguir un acuerdo satisfactorio, con lo que es legítimo preguntarse cuáles son las intenciones francesas. Dos países con gobiernos muy diferentes, Israel y Arabia Saudí, están en contra de cualquier acuerdo que permita conservar el programa nuclear iraní, aunque se limite a producir energía con fines pacíficos. Me pregunto qué espera obtener Francia de estos dos países.
Sin embargo, el Gobierno británico aún dice que el acuerdo es posible. Teherán no ha aprovechado la oportunidad para criticar a Francia y se ha limitado a mantener una postura realista: el acuerdo es complicado y sólo es necesario más tiempo. Está claro que Irán quiere y necesita un pacto, y no lo va a echar por la borda por una reacción exagerada en estos momentos.
La postura francesa es difícilmente comprensible en relación al reactor de Arak. Si se utilizara para producir plutonio, lo que no quiere decir que estemos seguros de que esa es su finalidad, ahí no habría dudas sobre su posterior utilización para fines militares. Pero lo que ocurre es que no hay ningún tipo de urgencia en relación a Arak. Esas instalaciones se están construyendo ahora. No estarán operativas hasta mediados de 2014 y es probable que no puedan funcionar a pleno rendimiento hasta el 2015. Si fuera verdad que se van a emplear para producir plutonio, estaría muy por encima del plazo de seis meses que se ha estado negociando en Ginebra para conseguir una suspensión inmediata y temporal del programa nuclear iraní a la espera de un acuerdo definitivo.
Hollande visita Israel este lunes y tendrá su momento de gloria con un discurso en el Parlamento. Quizá sólo pretenda disfrutar de su momento de gloria.