Así atentan las políticas protaurinas contra la infancia: “Es una negación de los derechos de las y los menores”
Vuelve septiembre y vuelve la actividad parlamentaria en un año que se prevé de lo más intenso. En Andalucía, además, se da la coincidencia de que esta comunidad estrena curso político y gobierno: tras las elecciones de mayo, la investidura del popular Juanma Moreno y el anuncio del nuevo Ejecutivo de PP y Vox no se dieron hasta ya entrado el verano. Así, este pistoletazo de salida plantea incógnitas sobre cómo se gestionarán a partir de ahora determinados asuntos, qué cambiará con la extrema derecha en la Administración. Y uno de ellos es el de la tauromaquia.
La defensa del “mundo del toro” forma parte del ADN de Vox. Y su líder en la comunidad andaluza, Manuel Gavira, debuta (entre otros cargos) como consejero de Turismo, un área para la que ya desde el programa electoral se apostaba por “reforzar el papel de la tauromaquia y los festejos taurinos en la promoción turística de Andalucía”.
Una promesa que se materializó en el acuerdo de gobierno entre PP y Vox. Con esta hoja de ruta, cabe preguntarse qué escenario se plantea en el futuro más inmediato. De momento, el consejero de Presidencia, Antonio Sanz (PP) ha comenzado el curso anunciando que el Gobierno de Andalucía espera finalizar para el primer trimestre de 2027 la Estrategia Andaluza de la Tauromaquia, que será “pionera en España” y con la que se busca “fortalecer” y “blindar la fiesta frente a los ataques políticos”.
Para Rubén Pérez, portavoz de Fundación Franz Weber (FFW), sin embargo, la entrada de Vox en el Parlamento de Andalucía y el baile de sillas en la cartera de Turismo “no va a suponer un cambio sustancial respecto a un gobierno en solitario del Partido Popular, quienes ya han hecho bandera de la tauromaquia en estos últimos años”. En este sentido, menciona el “apoyo a las escuelas taurinas”, los “convenios con la Fundación Toro de Lidia, quienes han sabido captar dinero público de los gobiernos de derecha y ultraderecha” y “el uso de Canal Sur, la televisión pública andaluza, para retransmitir corridas de toros, novilladas y también las clases prácticas de las escuelas taurinas”. Todo lo anterior, valora, no son circunstancias exclusivas de Andalucía, sino que “forman parte de una estrategia global en España”.
La exposición a la tauromaquia, “especialmente dañina” para los menores
Más allá de las consecuencias directas que este tipo de eventos tienen sobre los animales involucrados (toros, vacas, vaquillas y caballos), hay otro colectivo que se puede ver afectado por estas políticas y que es sujeto de especial atención: la infancia y la adolescencia.
En su informe Exposición de menores a la violencia hacia animales en espectáculos y otras actividades, la Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos (CoPPA) alerta sobre los riesgos que la exposición a festejos de tauromaquia pueden tener sobre las y los menores. Miedo, angustia, tristeza, ansiedad, confusión o estrés postraumático son sólo algunos de los efectos señalados.
La exposición a la violencia aplaudida puede incrementar el riesgo de que la agresión aprendida se generalice a otros contextos.
El texto advierte que “ser testigo de repetidas escenas de agresiones hacia animales, y más aún la participación en ellas, favorece la normalización de la violencia, la adquisición de actitudes que apoyan la agresión, la aparición de problemas y déficits de empatía y la insensibilización ante la violencia ejercida sobre los demás”.
La psicóloga forense y miembro de CoPPA Lorena Manrique apunta que “aunque no se puede generalizar” (no todos los y las menores experimentarán los mismos síntomas ni en el mismo grado), sí hay que tener en cuenta que exponerlos a ellos “daña la empatía de las personas menores de edad”. “Los niños y las niñas perciben que el animal está sufriendo, porque está mugiendo, sangrando, intentando escapar… Pero si lo que les transmiten sus adultos de referencia es que no pasa nada, que es divertido, se les está enseñando que está bien hacer daño a un ser más débil, se normaliza la violencia”, explica la experta. Se generan, por tanto, “rasgos psicopáticos”, donde la diversión individual queda por encima del dolor de otros seres vivos.
Estos aprendizajes se pueden extrapolar a otras áreas de la vida, como el acoso escolar. “En muchas ocasiones niños y niñas acaban ejerciendo la violencia porque les cuesta diferenciar lo que está bien y lo que está mal: ¿por qué sí se puede escupir, pegar una patada o clavar cosas a un toro, y no a un perro o a un compañero?”. “A pesar de todo”, puntualiza la psicóloga, “la capacidad de resiliencia y la empatía de muchos niños y niñas hace que sean capaces de resistir esos aprendizajes y seguir siendo personas empáticas, respetuosas y sin querer hacer daño a otros seres vivos”.
España ignora las recomendaciones de la ONU
Las alarmas no son nuevas. Como recuerda el texto de CoPPA, “la propia Organización para las Naciones Unidas (ONU), a través del Comité de los Derechos del Niño, se ha pronunciado de forma expresa en contra de que niños, niñas y adolescentes asistan como espectadores o participen en corridas de toros, eventos taurinos y escuelas de tauromaquia”.
Los toques de atención de este organismo a España —recomendaciones formuladas en 2018 y nuevamente en 2025— encuentran difícil encaje con el apoyo institucional a las escuelas taurinas. El año pasado había inscritas en nuestro país 82 escuelas taurinas, de las cuales prácticamente la mitad se encuentran en Andalucía. Para la FFW, esto supone un “negacionismo absoluto de la Convención sobre los Derechos del Niño, de la que España forma parte, y de los derechos humanos de este colectivo”. La psicóloga forense coincide: “A niñas y niños hay que protegerles de cualquier tipo de violencia, esto es algo básico. Evidentemente, con las escuelas taurinas o permitiendo su asistencia a festejos taurinos, no se les está protegiendo”, zanja.
A lo anterior se suma que muchas televisiones públicas autonómicas apuestan por incluir en sus parrillas corridas de toros, novilladas, etc. Un dato curioso es que este tipo de contenidos están exentos de la obligación de la calificación por edades. Pero la realidad, subraya Pérez, es que “están emitiendo violencia explícita y real en horario infantil”. La FFW plantea: “Si hay comunidades autónomas —o, incluso, el Gobierno de España— que no van a cumplir, ¿por qué no se salen de la Convención? Estamos hablando de un corpus articulado, no es que se pueda coger una parte y desechar el resto”.
Dato no mata a relato
La defensa férrea de la tauromaquia por parte de gobiernos como el de Andalucía contrasta, sin embargo, con los datos sobre el interés general en este tipo de festejos o su aceptación en la sociedad. Según la entrega más reciente de la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España, sólo el 8 % de la población acudió a algún espectáculo o festejo taurino el año anterior.
La encuesta del Ministerio de Cultura revela, además, que el interés por estos eventos ha ido decayendo en nuestro país a lo largo de la última década. Actualmente, el 75 % de la población española considera tener un interés mínimo o bajo por los espectáculos o festejos taurinos, frente al 14 % que manifiesta tener un interés máximo o alto.
Paralelamente, la creciente sensibilización hacia los animales, sus derechos y bienestar se refleja también en otros indicadores. El estudio sobre la visión y las actitudes hacia los animales en la sociedad española, de la Fundación BBVA, preguntaba por la legitimidad del uso de animales en distintas situaciones y para diversos fines. En lo relativo a la tauromaquia, las respuestas fueron tajantes. El 70 % de las personas entrevistadas consideró “totalmente inaceptable” el uso de animales en las corridas de toros, mientras que sólo un 8 % se posicionó en la opinión contraria; en la misma línea, un 76 % valoró “totalmente inaceptable” el uso de animales para el entretenimiento en fiestas locales, frente a un escaso 4 % que sí lo consideró legítimo.
Unos datos que concuerdan con los de la encuesta sobre sensibilización de la sociedad española respecto a los derechos de los animales, publicada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, y según la cual sólo el 10 % de la población está de acuerdo con el uso de animales en corridas de toros, mientras que un abrumador 86 % lo considera “inaceptable”.
En este contexto, el número de eventos taurinos no ha parado de descender en los últimos años. Así lo revela la Estadística de Asuntos Taurinos, publicada por el Ministerio de Cultura a partir de los datos proporcionados por las comunidades autónomas: los festejos taurinos se han desplomado un 60 % desde 2007 (año en el que comienza la serie). Si aquel año se celebraron 3.651 corridas de toros, novilladas y becerradas, en 2025 esta cifra descendió hasta los 1.480 eventos.
Con todo, el mapa político y las tendencias de cara al ciclo electoral de 2027 apuntan hacia la derecha y, por tanto, hacia la batalla por el relato y las políticas identitarias, donde la tauromaquia juega un papel clave. Para Rubén Pérez, subvencionar este campo es una apuesta clara para PP y Vox, “que compiten por nichos de voto”. Un contexto desfavorable, en definitiva, para las organizaciones y colectivos que trabajan por la abolición de la tauromaquia. Mientras que PP y Vox subvencionan la tauromaquia para “competir por nichos de voto”, los partidos a su izquierda “deberían posicionarse de una vez”.
En este punto, cabe recordar que en octubre de 2025 el Congreso rechazó debatir la derogación de la protección cultural a los toros con la abstención decisiva del PSOE. La iniciativa legislativa popular (ILP) ‘No es mi cultura’, que consiguió más de 715.000 firmas ciudadanas, ni siquiera fue tenida en consideración. Este verano, la iniciativa volvió a la Cámara Baja tras recibir el apoyo de 52 diputados y diputadas que registraron una Proposición de Ley que recuperaba íntegramente la ILP.