Casco Ikon de Camp, un modelo que garantiza seguridad, ligereza y comodidad

Por Campobase

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El primer contacto con el casco Ikon de Camp ya dice bastante de lo que tenemos entre manos. Tan pronto te lo colocas y giras la rueda trasera, el casco queda firmemente ajustado y en su sitio. Sin pelearte con ajustes innecesarios y sin tener que andar buscando el punto idóneo. Así de sencillo.

Pero lo más importante llega después... No se mueve. No cabecea. No tienes que tocarlo cada dos largos, ni reajustarlo cuando cambias de ritmo o de terreno. Se queda donde tiene que estar y no vuelve a dar problemas. Te puedes olvidar de él.

Además, esta versión femenina que hemos probado en esta ocasión te ofrece un detalle que a la hora de la verdad se agradece mucho, y es que el casco permite llevar coleta sin interferir con el ajuste. No tienes que elegir entre ir cómoda o que el casco quede bien. Aquí encaja todo a la perfección y funciona.

Ligero, pero sin sensación de fragilidad

El Ikon de Camp es un casco que sobre el papel está en torno a los 280 gramos. Un peso que se mueve en ese punto medio que, muchas veces, acaba siendo el más lógico para construir un producto equilibrado.

Sin embargo, nos ha gustado mucho porque cuando te lo pones, no tienes la sensación de ir con un producto que ha sacrificado seguridad por ligereza, sino de llevar un casco que protege de verdad. Ese equilibrio entre peso y solidez es uno de los detalles más destacados de este modelo.

La clave, la construcción híbrida de carcasa de ABS con interior de EPP y EPS. Y no solo por lo que absorbe en cuanto a impactos, sino por cómo aguanta el uso diario: en la mochila, los roces, los golpes, etc.

Es un modelo que en ningún momento da sensación de ser endeble o delicado y eso, en montaña, es muy importante.

Uso en jornadas largas y calurosas

Para probar este modelo, lo hemos usado en días completos de escalada, en esos días de moverte mucho y parar poco, y tanto en deportiva como en vías de largos. La sensación general en todos los casos ha sido siempre la misma... Es un modelo que te lo pones al empezar a escalar y ya te olvidas de él. Al final de la jornada incluso se te olvida quitártelo.

Donde más le hemos exigido ha sido durante esas jornadas largas y calurosas de roca que es, al final, donde realmente se ve como responde el material. El resultado ha sido que estamos ante un casco que ventila lo suficiente como para no agobiar, no acumula calor en exceso y no genera esa necesidad de quitártelo en cuanto paras. Es decir, puedes estar horas con él sin que moleste.

Si bien es cierto que no es el que ofrece la mayor ventilación del mercado, si es un modelo que está en ese punto donde cumple en este aspecto, pero además lo hace sin comprometer en ningún momento la protección.

Detalles prácticos

En cuanto a los detalles, destacan los clips del frontal, que son grandes y fáciles de manipular, así como las cintas que se ajustan sin problema. Además, el acolchado interior es cómodo y agradable.

Por otro lado, el sistema trasero abatible facilita guardarlo en la mochila.

Conclusión Campobase

En líneas generales, lo mejor que se puede decir del Ikon de Camp es que es un casco que funciona. No es un modelo que destaque en un solo apartado por encima del resto, sino que es un casco muy equilibrado. Es cómodo, estable, ofrece una buena sensación de protección y no presenta puntos débiles.

Además, el Ikon versión femenina es un casco pensado para ellas con detalles prácticos y que, aunque no es el más ligero ni el más técnico es un modelo muy compensado que cumple con creces en todos los apartados.

Después de usarlo en jornadas largas escalando, la sensación es clara: un casco que te olvidas que llevas, pero que sabes que estará ahí si hace falta. Un producto con un buen equilibrio entre seguridad y ligereza.