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El 'Tesoro de Villanueva': cuatro kilos de oro enterrados y dos misterios por resolver

Vitrina con el 'Tesoro de Villanueva' expuesto en el Museo Arqueológico de Badajoz

Santiago Manchado

Mérida —

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A finales de 1987, bajo el suelo del antiguo Cine Rialto en Villanueva de la Serena, el tiempo se detuvo para revelar un secreto custodiado durante más de siglo y medio. De forma accidental y a escasa profundidad, las obras de reforma del local sacaron a la luz un conjunto numismático de 149 piezas de oro. Tras décadas de un silencio casi absoluto, el reciente y lamentable robo de este tesoro ha vuelto a situarlo en el epicentro de la atención pública.

Sebastián Fernández Iglesias, de Acedera, un pueblo cercano a Villanueva de la Serena, fue el obrero que lo encontró. Picó en el suelo y aparecieron las monedas a muy poca profundidad cuando estaba trabajando en la construcción de la futura Casa de la Cultura. Así de simple, a pesar de que el inmueble había sido vivienda, edificio gremial, salón, cine... Según las crónicas de la época, el trabajador creyó que eran monedas de chocolate, pero eran un metal precioso apenas sin uso. Por su honradez al entregarlas recibió 650.000 pesetas y sus compañeros también obtuvieron una recompensa.

El 'Tesoro de Villanueva', como pasó a conocerse, ha estado custodiado por el ayuntamiento 38 años, pero el pasado noviembre, la Consejería de Cultura se hizo cargo de él para exponerlo y compartirlo en el Museo Arqueológico de Badajoz. Para ello se montó una exposición en diciembre, que hasta el viernes podía visitarse. La madrugada del sábado asaltaron el edificio para hacerse con el botín. Aunque en un principio se dijo que los ladrones habían sustraído las 149 monedas que componen el conjunto, han sido 144 las robadas.

Los cacos se colaron por una ventana de la parte trasera de edificio, rompieron la vitrina, cogieron las piezas y se fueron. No hay imágenes del robo y en el momento del asalto, cerca de las siete de la mañana, solo había una persona que vigilaba el centro. La Policía baraja como hipótesis que el robo se produjera por encargo. Pero quién lo encargó, quiénes lo robaron y dónde está el tesoro es un misterio a día de hoy. Como lo es quién pudo esconder unas monedas de oro de tanto valor bajo tierra, por qué tardaron tanto en salir a la luz si estaban enterradas superficialmente y por qué el dueño o su familia nunca las pudieron recuperar.

¿En qué consiste el 'Tesoro de Villanueva'?

El análisis del doctor en Historia Juan Ángel Ruiz Rodríguez, que hace unas semanas impartió una conferencia sobre el hallazgo en el Museo Arqueológico de Badajoz, revela un conjunto de una homogeneidad técnica excepcional, aunque no exento de singularidades. Según explica a elDiario.es Extremadura, estas piezas “no eran moneda de tránsito diario, sino de atesoramiento para grandes transacciones comerciales”.

Ruiz Rodríguez considera que la procedencia de las monedas desmiente categóricamente el mito de una Extremadura aislada durante la crisis del Antiguo Régimen. El tesoro es la prueba material de que esta localidad pacense latía al ritmo de una economía globalizada, impulsada por la industria lanera, la Mesta y las rutas de la trashumancia.

'Tesoro de Villanueva' expuesto en el Arqueológico de Badajoz. Imagen de diciembre de 2025

El conjunto consta de 149 monedas. Si bien el estándar de la época fijaba su peso en 27,1 gramos por pieza, existen dos excepciones documentadas: una moneda con un peso inferior debido a un error original de pesaje en la ceca, y otra a la que le falta un pequeño fragmento. En total, el conjunto suma casi 4 kilos de oro de 22 quilates.

Las piezas cubren un arco cronológico de medio siglo: hay 45 monedas del reinado de Carlos III, 64 de Carlos IV y 40 de Fernando VII. 148 de ellas corresponden al valor de ocho escudos. La excepción es la pieza de 1822, la más moderna y la única cuyo valor está expresado en reales. Su estado de conservación es, en su mayoría, flor de cuño, lo que indica que apenas circularon antes de ser ocultadas bajo tierra.

La mayoría se acuñaron en cecas de América (Santiago de Chile, Potosí, México, Lima y Nuevo Granada ) y solo 18 en España, concretamente en Madrid y Sevilla y una en Cádiz. Ruiz Rodríguez subraya que la abrumadora presencia de oro acuñado en ultramar evidencia la solidez de las relaciones transatlánticas de las familias de la zona.

Una moneda que se valoró en 420.000 pesetas

Es aquí donde surge una de las anécdotas más fascinantes: los “retratos prestados”. El historiador explica que, debido al retraso con el que los cuños oficiales llegaban a América, las cecas a menudo utilizaban bustos de reyes anteriores o inventaban la efigie del nuevo monarca. Esto dio lugar a piezas curiosas, como una donde Fernando VII presenta un aspecto que recuerda más a un indígena americano que al Borbón, un detalle que añade una capa de intriga numismática al conjunto.

Dentro de este numario, la pieza de 1822, la de más valor del conjunto destaca por su inmensa carga política. Es la más moderna del tesoro y, a juicio de Ruiz Rodríguez, marca el momento crítico del entierro del tesoro. Esta moneda es única por su ruptura formal: la leyenda abandona el latín por el castellano para proclamar a Fernando VII como 'Rey por la Gracia de Dios y la Constitución', reflejando su juramento forzoso de la Carta Magna de 1812.

La consejera extremeña de Cultura sostiene una de las monedas que componen el 'Tesoro de Villanueva'

Presenta además el llamado “retrato heroico”, una imagen idealizada del monarca que sustituyó a bustos anteriores mucho más crudos. En 1987, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre le otorgó una valoración individual de 420.000 pesetas, no solo por su estado impecable, sino por simbolizar el breve oasis liberal antes del retorno del absolutismo. El valor material del tesoro en su conjunto se cifró en 1987 en algo más de 15 millones de pesetas y su valor económico en el mercado actual ronda el medio millón de euros. Sin embargo, el valor histórico y patrimonial es “incalculable”, según el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana.

¿Quién lo enterró en su casa y nunca lo recuperó?

Entre los posibles dueños del dinero se ha barajado a Manuel Godoy, que era de Badajoz y fue valido de Carlos IV, con una carrera política meteórica, que le permitió amasar una gran riqueza. Parte de su patrimonio, formado por tierras e inmuebles, se encontraba en la comarca de La Serena, pero todo fue confiscado por el Estado con su caída en desgracia en 1808. Pero el historiador y cronista Juan Ángel Ruiz Rodríguez es tajante: la ubicación del hallazgo (calle Pedro del Río 2 de Villanueva de la Serena) no coincide con la residencia del 'Príncipe de la Paz'. La confusión nace de la división topográfica de la actual calle Carrera, que antiguamente constaba de tres tramos: la zona alta (propiamente Carrera, donde vivía Godoy), el tramo medio (Tesero) y el tramo bajo (Pedro del Río). Aunque la casa del tesoro perteneció a la hija de Godoy, la condesa de Chinchón, esta no la adquirió en 1875 como pago de una deuda judicial, medio siglo después de que el oro fuera enterrado.

La hipótesis más sólida apunta a que el dueño del oro fuera un liberal acomodado. Según las investigaciones de Ruiz Rodríguez, probablemente se trataba de un miembro de las familias procedentes de la Tierra de Cameros (La Rioja), comerciantes y arrendadores de dehesas que se asentaron en Villanueva. Su hipótesis es que el propietario ocultó su fortuna en 1823, al estallar la Década Ominosa, para evitar el secuestro de bienes por parte de los absolutistas. El hecho de que las monedas aparecieran esparcidas y de forma superficial sugiere un entierro ejecutado con improvisación en un momento de pánico.

A pesar de la ligereza a la hora de esconder el dinero, el tesoro no apareció hasta finales del siglo XX. Entre tanto, el edificio de la calle Pedro del Río fue testigo de la evolución social de la localidad a través de sus diversos propietarios, según el historiador. Siguió siendo una vivienda señorial hasta que en 1925 se convirtió en sede del sindicato agrario católico. Unos años más tarde lo adquirió una familia de Quintana de la Serena y pasó a acoger el Salón Trajano, después el Cine Trajano, el Cine Delicias y, por último el Cine Rialto, que se echó abajo para construir la Casa de Cultura y fue el lugar del hallazgo.

No obstante, la importancia del Tesoro de Villanueva de la Serena trasciende lo pecuniario. Su verdadera relevancia reside en la “musealización”: la necesidad de que estas piezas dejen de ser un secreto custodiado en la oscuridad de una caja fuerte para convertirse en patrimonio visible. Solo a través de su exposición y estudio público podrá este legado de oro y misterio ser devuelto a la ciudadanía, explicando una parte esencial de nuestra historia común.

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