Marc Toralles, Bru Busom y Rubén Sanmartín conquistan el primer Piolet d'Or de la historia del alpinismo español

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Marc Toralles, Bru Busom y Rubén Sanmartín han entrado en la historia del alpinismo español al lograr el primer Piolet d'Or concedido a una ascensión española. El galardón reconoce la apertura de L'essència del Compromís (6c+, M6+, 95º), una nueva vía en la pared este del Yerupajá (6.634 m). Considerado el mayor reconocimiento del alpinismo mundial, el premio se ha hecho público en el marco de la edición 2026 de los premios, junto a ascensiones destacadas en el Karakórum pakistaní y el Himalaya nepalí.

El Yerupajá Grande (6,634m) es la segunda montaña independiente más alta de Perú y el techo de la cordillera Huayhuash. Pese a haber sido escalada por primera vez en 1950, la dificultad de todas sus rutas ha hecho que reciba muy pocas ascensiones a lo largo de las décadas: antes de 2025, la última de la que se tiene constancia podría remontarse a 2014. Sobre este escenario, la cordada se planteó un objetivo especialmente ambicioso: subir por el espolón y la arista este y, una vez en la cima principal, continuar en travesía hacia el Yerupajá Sur para descender por su cara sureste.

La escalada arrancó cerca del extremo izquierdo de la pared, con una línea ascendente hacia la derecha que combinó largos de roca de hasta 6c+ con tramos de hielo y mixto de WI5 y M6+, hasta enlazar con la arista este y el primer vivac. A partir de ahí necesitaron prácticamente tres días para alcanzar la cumbre, superando un terreno en buena parte imposible de graduar, glaciares colgantes, setas de nieve, desplomes de hielo, y con muy pocas posibilidades de colocar seguros fiables. Al llegar a la arista comprendieron que su material no bastaría para rapelar todo lo ascendido: la única retirada posible pasaba por coronar la montaña.

En su quinto día recorrieron la cresta de conexión, de unos 600 metros y cubierta de grandes formaciones de nieve, y alcanzaron el Yerupajá Sur (6.480 m) al mediodía. Desde allí encadenaron numerosos rápeles por la cara sureste hasta regresar al campo base ese mismo día, completando la primera travesía integral de la montaña por su vertiente este.

El jurado subrayó la capacidad del equipo para seguir abriendo líneas audaces en el hemisferio sur, demostrando que todavía es posible vivir aventuras de máxima calidad fuera del Himalaya. Valoró un compromiso extremo —sin opciones reales de retirada una vez en la arista superior y con escasas posibilidades de rescate— resuelto con un estilo excelente, en el que una preparación minuciosa resultó decisiva.