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Confiable

Aurelia Vera Rodríguez.

Aurelia Vera Rodríguez

La veo en los medios pidiendo la confianza para entrar a la política activa; no me sorprende y me alegra sobremanera. Me lo había comentado en alguna ocasión y mi respuesta fue siempre de ánimo y aliento; la política canaria en general y la majorera en particular necesitan de gente como ella, que se quiera comprometer para mejorar tantas cosas que se deben y se tienen que mejorar y estoy convencida de que esto ocurrirá si se le damos ese apoyo que ahora nos pide.

La conocí en los años 90 y como una avanzadilla de lo que iba a ser nuestra amistad, en plena lucha por una injusticia realizada hacia su persona en el mundo educativo, pleito que, por su tesón e insistencia en demostrar contra todo pronóstico que tenía razón, celebraríamos juntas su victoria. Victoria pírrica, en cierto sentido, pues en ese mismo momento pasaba por uno de los episodios más decisivos para una persona; la muerte de su madre. Aún así y con el dolor reflejado en sus ojos, tuvo un momento para acercarse a mí y darme ánimos en mi complicada situación personal, que ahora no es relevante.

-Te presento a Ana Gloria, - me dijo alguien - una persona en la que puedes confiar.

He tenido la suerte de confiar en ella durante veinte años y, aunque en muchos casos no hemos compartido el mismo criterio para muchos asuntos, y a veces hayamos pasado épocas de mayor alejamiento e incluso momentos en que las diferencias hayan sido grandes y nos llevaron a discusiones acaloradas y airadas, jamás he perdido la confianza en ella, en su integridad, honestidad y limpieza en la defensa de sus ideas, cogidas estas de sus constantes viajes por todos los continentes y su interés en conocer realidades diversas que le han otorgado una amplitud de miras poco común. La recuerdo contando sus experiencias en el Foro Social en Nairobi, con el movimiento zapatista en Chiapas o su presencia activa en El Foro de la alianza de las Civilizaciones en Barcelona, que tuve el placer de compartir con ella o compartiendo cama e incomodidades en las tiendas de Tinduf para solidarizarse y reflejar la difícil situación del pueblo Saharaui, también en la hora de los recreos desarrollando proyectos educativos del Comercio Justo, trayendo productos de aquí y de allá y mostrando al alumnado que otra forma de economía es posible.

Su compromiso social la precede y la llevó al mundo sindical convencida de que su aportación y su trabajo en este mundo de lucha de los derechos de los trabajadores y trabajadoras podría mejorar las condiciones laborales, ya desde aquel entonces precarias y desmanteladas por completo poco tiempo después por el rodillo imparable de las políticas esclavistas del Gobierno del PP. La pudimos ver de centro en centro apostando por la dignidad de la educación pública en la que creía y cree sin ningún tipo de dudas. La vimos dando charlas para una o dos personas en los teleclubs de los pueblos, intentando convencer de que el activismo sindical era necesario en este mundo donde el capital decía que la educación de calidad debía ser solo para las gentes pudientes. La vimos recorrer las calles de Fuerteventura detrás de las pancartas con la camiseta verde para exigir las mejoras de la educación pública, megáfono en mano pidiendo la movilización y el compromiso ante una situación de emergencia como fueron los recortes en el sector educativo, eje vertebral de una sociedad igualitaria y justa. Tampoco fue sorda ante las reclamaciones por los recortes en sanidad y en concreto en las reivindicaciones del personal sanitario de nuestra isla pidiendo un hospital nuevo y negarse al cierre de las especialidades médicas en nuestra isla, hecho que solo favorecía a la sanidad privada que veía cómo pacientes derivados de la seguridad social recalaban en sus consultas y cuyas facturas, mucho más costosas que mantener abiertos los consultorios y especialistas, eran pagadas sin mayor miramiento con dinero de todos.

De su compromiso social se desprende su feminismo, o viceversa, pero esto es otra discusión pendiente y me temo que nada fácil. La recuerdo organizando charlas en su casa de Puerto del Rosario con La Hijas de Lilith, cuando todavía el feminismo en Fuerteventura intentaba abrirse camino y buscar un hueco reivindicativo para todas y exigir la igualdad de derechos . Mujeres que no se resignaban a ocupar un lugar secundario en la sociedad. Mi feminismo es heredero del de esta mujer luchadora y aunque este tema nos ha llevado a más de alguna acalorada discusión, nos hizo crecer a las dos, a mí más que a ella, ella ya estaba dotada de argumentario muy sólido y sobre todo con una gran amplitud de miras y de tolerancia hacia puntos de vistas diversos en cuanto a la lucha de las mujeres y otros colectivos, víctimas también de una sociedad patriarcal.

Y como no, todos estos compromisos la llevan inequívocamente al compromiso político, obligado y necesario. Es el político el nivel donde hay que reforzar con medidas y leyes justas todo este corpus ideológico que ya tiene, leyes que refuercen y potencien un cambio de mentalidad en la sociedad y den protección a aquellas personas que más lo necesitan: mujeres, niñas y niños, estudiantes, personas enfermas, personas afectadas por la precariedad laboral,víctimas de abusos etc.

Tampoco es una novata en este mundo, lleva en un segundo plano muchos años y apoyando desde la cercanía a todo grupo de personas que reclaman justicia, reparación y disculpas. La recuerdo llorar desconsoladamente y de rabia por el accidente de SPANAIR, un dolor que la partió en dos ya que también la tocó personalmente y la recuerdo cada año con las víctimas, exigiendo investigación y responsabilidades ante tamaña catástrofe que conmovió y conmocionó al pueblo canario y que pudo haberse evitado . La recuerdo manifestándose contra la agresión que se pretende hacer contra el monumento natural de la Montaña de Tindaya, la recuerdo... en tantos actos y acontecimientos.

Pero a este mundo al que ahora llega, pensarán, planea la sombra de la corrupción, el apego al sillón, el buscarse una jubilación dorada, el protagonismo, pero les digo una cosa; la corrupción existe y el poder no es ajeno a ella, más bien lo contrario, pero deben estar de acuerdo conmigo, sobre todo aquellas que la conocen que podrá equivocarse; no es infalible, podrá tomar decisiones poco certeras; no es perfecta, podrá no contentar a todas ni a todos; no sabe hacer lo imposible pero jamás lo hará por intereses espurios... ¿saben por qué? porque a esta mujer la mueve otro tipo de intereses. La que la conocemos lo sabemos y su trayectoria personal, profesional y social lo atestigua.

Y para terminar; les presento a Ana Gloria, una persona en la que pueden confiar, palabra de majorera. Ojalá pueda demostrar que así es.

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26 de noviembre de 2018 - 12:07 h

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