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El aforamiento según Clavijo

Fernando Clavijo, en el Senado

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Fernando Clavijo ha vuelto a ver una mano negra en la decisión de la Fiscalía del Tribunal Supremo de pedir su imputación para llamarlo a declarar por el caso Reparos, ese que se denunció en 2018 y que todavía anda coleando entre los juzgados de La Laguna y el alto tribunal español, a donde tuvo que ser trasladado por la condición de aforado que su señoría obtuvo en 2019 al perder las elecciones autonómicas, asustarse mucho con el caso Grúas y ser designado senador por la Comunidad Autónoma. Sospecha el secretario general de Coalición Canaria que esa mano negra consigue que sus causas penales aparezcan en momentos especialmente sensibles, en las proximidades de elecciones autonómicas y locales.

Es bueno recordar al público municipal y espeso que el señor Clavijo está personado en la causa que se sigue en el Juzgado de Instrucción 4 de La Laguna con abogado y procurador, y a través del primero, José Antonio Choclán, ha pedido en varias ocasiones a la jueza que le archive la pieza separada en la que figura él solo como firmante de más de cien decretos levantando reparos de la Intervención municipal, que es lo que está bajo sospecha. No es que la causa reaparezca ahora como por arte de magia, es que la jueza instructora, tras acabar la instrucción –y entre otras cosas tenerse que ocupar de los escritos del señor Clavijo- envió su exposición razonada al Supremo el pasado mes de junio, y es ahora, en septiembre, tras el periodo estival, cuando la Fiscalía se ha pronunciado al respecto.

La existencia de manos negras con el caso Reparos hay que situarlas entonces en 1) el retraso de la jueza en instruir con mayor diligencia una denuncia presentada en 2018; 2) la complejidad de una causa en la que hay varios imputados, entre otros el también exalcalde José Alberto Díaz, que también tienen derecho a la defensa y presentan sus escritos y sus peticiones de prueba; 3) el análisis de cientos de decretos objeto de la presunta prevaricación que se investiga; 4) la carga de trabajo de los juzgados de instrucción en Canarias…

La segunda boutade de Clavijo al conocerse esta posición del Ministerio Fiscal ha sido anunciar que si finalmente lo imputa el juez instructor del Supremo, él renunciará a su aforamiento para que la cosa vaya más rápida. Se trata de una afirmación dos veces falsa. Primero, y más importante, porque ningún aforado puede renunciar a su condición de tal sin abandonar el cargo que la lleva aparejado. Es decir, si Clavijo quiere ser aforado debe dimitir de su puesto como senador por la Comunidad Autónoma, al que accedió por cierto precisamente por el derecho a ser aforado en el Supremo, es decir, huyendo de los juzgados de Canarias en los que permanentemente veía las mismas manos negras que ahora sigue viendo en el Supremo.

Es bueno recordar que Coalición Canaria había prometido esa plaza de senador designado por el Parlamento a José Manuel Bermúdez, que en aquellos momentos, justo después de las elecciones locales de 2019, acababa de perder la alcaldía de Santa Cruz de Tenerife de manos de Patricia Hernández. Pero Clavijo se quedó con la plaza ante la inminencia de que el caso Grúas acabara su fase de instrucción y pasara a la de juicio oral. La jugada le salió redonda inicialmente porque, ya aforado, sus amigos de entonces Pablo Casado y Teodoro García Egea hicieron valer el WhatsApp de Ignacio Cosidó, el que decía controlar la Sala Segunda del Supremo por detrás, y el asunto quedó archivado sin ni siquiera darle traslado al Ministerio Fiscal ni por supuesto a la acusación particular. Dónde va a parar.

La segunda falsedad de la fantasmada de Clavijo es la referida a la agilización que supuestamente se imprimiría a la causa en el caso de “renunciar a su aforamiento”. Pues no. Si el señor senador renunciara a su condición de senador y perdiera su aforamiento, la causa tendría que volver  al Juzgado de Instrucción 4 de La Laguna, que tendría que llamarlo a declarar en condición de imputado previa lectura de sus derechos y, en el caso de apreciar indicios racionales de criminalidad, enviar su pieza separada a juicio. Más rápida iría la tramitación si esa pieza separada se quedara en el Supremo, que ya tiene juez instructor y fiscal asignados y que puede llamarle a declarar en cuanto se tramite el correspondiente suplicatorio al Senado y su señoría encuentre un hueco en su agenda.

Fernando Clavijo no va a renunciar a su aforamiento. Está en el Senado precisamente por eso. 

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