Águeda, en escorzo
Ni en el Gobierno ni en la oposición tienen sus males remedio, en el Gobierno porque patina y en la oposición porque patina más todavía. La secretaria segunda de la Mesa del Parlamento de Canarias, Águeda Montelongo, no parece conformarse con el hueco que la historia ha reservado para ella tras su paso por algunos departamentos gubernamentales, como el de Asuntos Sociales, el que la entretenía de manera estresante jugando al golf a pocos kilómetros de la costa majorera donde se ahogaban dos decenas de inmigrantes subsaharianos. O en el Patronato de Turismo de la misma isla, la suya, Fuerteventura, desde donde ejerció como eficacísima agente de viajes para los altos cargos de su partido, el PP, a los que invitaba con cargo a los presupuestos públicos sin que nadie la haya puesto en manos de la Justicia para que al menos devuelva lo distraído. Su carácter un poco levantisco, además, le ha granjeado no pocas quiebras internas dentro del partido que preside con mano de hierro dentro de guante de Ralph Laurent. Memorable fue aquel episodio que protagonizó en Tetir con un destacado militante al que afeó que vistiera “como un pastor”, lo que provocó en el aludido una respuesta a la altura de las circunstancias: “Yo no me meto si llevas las bragas meadas”. Ahora Aguedita, como nos gusta llamarla con cariño y sin ánimo de ofenderla, vuelve a ser noticia por una sentencia en la que un minucioso juez llega a hablar hasta de su escorzo. Veamos.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora