Caerse ante Bankia
Se acabaron los fastos y los oropeles; se acabó el lujo y el marketing feliz alrededor de los bancos. No transmiten el menor entusiasmo porque se les acabó la credibilidad, y ahora es la decrepitud la que se apodera de sus alrededores. Los físicos y los metafísicos. El ejemplo más palmario lo pudimos encontrar este mismo lunes en la Calle Mayor de Triana, en Las Palmas de Gran Canaria, sede de casi una decena de bancos, santo y seña junto a Franchy y Roca de la presencia de la gran banca en las islas. Justo delante del monumento a Juan Negrín, en la fachada principal de la sede principal de lo que fue la Caja Insular de Ahorros de Canarias, hoy insultantemente Bankia, se tropezaban este lunes los ciudadanos, impositores y no impositores, desahuciados y religiosos pagadores de sus hipotecas, personas mayores o no tanto, incapaces de sortear los obstáculos. Una descuidada tapa de alcantarilla -o de desagüe-, con sus adoquines cómplices, se convirtió en trampa para las caídas del público municipal y espeso que trataba de transcurrir en paz consigo mismo y con el dios de la banca por tan señera calle. Una tapadera con cómplices. Pues eso.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora