Exaltación cabildicia
Parecía que Soria había aprendido la lección de la austeridad, del comportamiento público ejemplar, hasta el punto de cambiar la primera clase en los vuelos nacionales por una butaca en clase turista pero en la fila cuatro, que una cosa es viajar en Misery Class y otra es mezclarse con el populacho. En la fila cuatro para entrar y salir rapidito. En esa condición de viajero en clase turista el ministro se desplazó este pasado fin de semana a la isla de Fuerteventura, donde disfrutó de las playas del sur y se alojó en el hotel Faro Jandía, de la cadena Mur, propiedad de su amigo Mario Romero Mur. El viaje tenía también una motivación política, participar en una acto del PP de exaltación de los cabildos, esas instituciones que Soria apoya de manera discontinua, según sean sus intereses políticos del momento. Fue acérrimo cabildista cuando ocupó la presidencia del de Gran Canaria y un furibundo detractor de esas corporaciones cuando ascendió a la condición de vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda, lugar desde el que trató de estrangularlos ante la desconsolada evidencia de que su partido no presidía ninguno. Ahora tiene a Bravo de Laguna en Gran Canaria, y junto a él y otros dirigentes del PP conmemoró esa exaltación cabildicia en Puerto del Rosario. El programa se redujo solo a lo previsto in door por el reverencial temor del ministro y los suyos a exponerse a la crítica ciudadana en Lanzarote y Fuerteventura por unas prospecciones petrolíferas previstas por los alrededores. Así que el operativo policial desplegado en las cercanías de la escultura de Manuel Velázquez Cabrera, impulsor de los cabildos, se canceló convenientemente con el nuevo cabreo de la autoridad correspondiente. Hubiera tenido su guasa la foto: Soria rindiendo honores a Velázquez Cabrera. Pero, ya se sabe, Soria habrá de volver más pronto que tarde al terrero de Canarias y ya empieza la campaña.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora