Claudio Alberto se vacuna y lo pagamos todos
Claudio Alberto Rivero es, como muchos de ustedes saben, el coordinador general de Presidencia y Seguridad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, la mano derecha del alcalde Juan José Cardona para los asuntos más delicados del mandato, desde la reorganización de la Policía Local hasta la polémica relación de puestos de trabajo (RPT), insistentemente demolida por los tribunales, todo ello con el estilo inconfundible de quien cree que el ejercicio del poder debe ser una constante demostración de autoridad. Para los anales consistoriales quedará siempre el talante escasamente negociador que ha empleado para todo y los enfrentamientos de dudosa educación con interventor, secretaria general y representantes de los ciudadanos en forma de concejales de la oposición. Los funcionarios lo han apodado Claudillo Alberto, lo que resume de manera gráfica cuál es el concepto que de él tienen. No hay semana que no obsequie al mundo con alguna de sus perlas, contando entre ellas las que trascienden, aunque en honor a la verdad todas terminarán trascendiendo porque esto es un pueblo chico. Ejemplo de ello puede ser la que nos ha caído este lunes en las manos, fechada en diciembre de 2012: un decreto firmado por él mismo en el que autoriza que se le paguen 62,73 euros por dos compuestos farmacéuticos.
El viaje no se celebró
Ahí tienen la prueba del delirio: designado por el alcalde representante del Ayuntamiento al Salón Africities en Dakar, Senegal, Claudio Guión Alberto adquirió en una farmacia de la calle Tenerife, en Las Canteras, los medicamentos Typhim, una vacuna antitifoidea de polisacáridos, y Malarone, compuesto destinado a tratar el paludismo agudo. No, no vamos a hacer guasa con el asunto del tifus ni de la malaria, ni con las vacunas que realmente necesita el individuo, aunque la tentación sea mucha. Ocho días después de pagar con su tarjeta de crédito esas medicinas, él mismo firmó la resolución por la que se autoriza el gasto y se reconoce la obligación (de pagarle), es decir, yo me lo guiso, yo me lo como, y a escupir a la calle. La justificación del gasto vino derivada de la recomendación del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de medicarse con esos preparados para viajar a países africanos, lo que desde luego ni constituye obligación ni parece que los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria deban correr con el gasto. Lo gracioso del caso es que el viaje jamás se realizó, lo que no tiene por qué significar automáticamente que Claudio Alberto se haya vacunado. Desconocemos si alguna de sus decisiones posteriores a diciembre de 2012 fue producto de alguna reacción a las vacunas o si todo ha respondido, como nos tememos, a que él es así.
Águeda Montelongo, imputada pero menos
Dice la secretaria segunda de la Mesa del Parlamento y diputada del PP por la circunscripción de Fuerteventura , Águeda Montelongo, que ella no está imputada y que lo que pasa en realidad con los periodistas que le preguntan sobre el caso Patronato es que leen demasiado Canarias Ahora (y no se vacunan convenientemente, como hace –previsor que es- el mentado Claudio Guion). Este mismo lunes se lo reprochaba a nuestro compañero David Cuesta, en Teide Radio al ser cuestionada por nuestras informaciones acerca de la apertura de diligencias penales en el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC). Sostiene Montelongo que ella no está imputada, que en realidad está “personada” en la causa, lo que derriba cualquier lógica jurisdiccional sobre la cuestión del aforamiento: el sumario se trasladó de los juzgados de instrucción de Puerto del Rosario a la Sala de lo Civil y Penal del TSJC por indicios racionales de criminalidad de una aforado, es decir, ella. Y si está “personada”, ¿a qué efectos? ¿Curiosidad? ¿Defensa preventiva? ¿Indemnización diferida? Lo cierto es que, como hemos venido publicando, la señora Montelongo habrá de responder por indicios racionales de que ordenó o permitió que se pagara con dinero del Patronato de Turismo de Fuerteventura la estancia y algún coche de alquiler a personalidades del PP, tanto nacional como regional, y que una vez descubierto el pastel por este periódico, se procedió a aplicar la táctica del Bragagate, consistente en falsificar facturas, memorias o justificantes diciendo que en realidad los invitados eran periodistas especializados en turismo o actrices de culebrones mexicanos.
Un abogado especializado en corrupción
Algún recorrido debe temer de su causa penal la diputada Montelongo cuando para su defensa ha escogido a un abogado de postín, especializado en casos de corrupción política, José Aníbal García Álvarez, que viene siendo también el que designó en su momento su compañero de escaños y de partido Jorge Rodríguez, actualmente en el banquillo de los acusados en el juicio del Grupo Europa. García Álvarez ha defendido, entre otros, a Juan Antonio Roca, ex gerente de Urbanismo de Marbella y cabecilla destacado en el caso Malaya, o al comisario Miguel Planchuelo, uno de los implicados en los crímenes de los GAL, que resultó absuelto. Al letrado lo hemos visto actuando en la vista oral del caso Grupo Europa y es un fan de la teoría de la conspiración periodística que ya anda extendiendo por ahí la diputada Montelongo. Veremos el recorrido judicial que tiene. Del político, ya ven, “todo fue un error que se subsanó” y que paguen los dos pringados: el gerente del Patronato y el asesor que la lideresa del PP majorero colocó allí para que llevara y trajera sus recados. De asumir alguna responsabilidad, ni hablamos, por mucho que estos días esté de moda elogiar lo que en 1981 hizo el ex presidente Suárez.
La esposa del senador, imputada en Gürtel
La realidad, que es tozuda como ella sola, acorrala a la diputada Montelongo y evidencia su comportamiento. Como el de algunos de sus ilustres invitados a pasar días de asueto en Fuerteventura pagados con dinero público aprovechando que acudían a la isla a celebrar actos internos del Partido Popular. Ya saben que entre esos beneficiados había dos dirigentes nacionales de igual nombre propio e igual primer apellido: Tomás Burgos. Uno de ellos, Burgos Gallego, es el actual secretario de Estado de Seguridad Social, y sus facturas fueron luego camufladas a nombre de una actriz de culebrones mexicanos; mientras que las de Burgos Beteta, senador por Toledo y portavoz adjunto del PP en la Cámara Alta, apareció como periodista de una revista alemana inexistente. Pero no es este del caso Patronato, donde en rigor estamos hablando de cantidades exiguas, el único problema que tiene en casa el senador toledano. Su esposa, María del Mar Rodríguez Alonso, ha sido imputada por el juez Ruz dentro de la trama Gürtel por presuntamente haberse aprovechado de dinero de la red corrupta colocando a su empresa de organización de actos como tapadera de una operación sospechosa en el Ayuntamiento de Alcorcón. Sí, estamos rodeados de buenas piezas.
Estrenamos Telde Ahora
Seguimos creciendo en Canarias Ahora, y a la reciente presentación de nuestras cabeceras de La Gomera y de Tenerife, se ha sumado este mismo lunes Telde Ahora, que ya puede leerse en la red gracias a la profesionalidad y el esfuerzo de nuestro compañero Héctor del Toro. Le deseamos muchos éxitos en la certeza de que asuntos que abordar cada día en la cuarta ciudad más grande de Canarias va a tener de sobra. El estreno de Telde Ahora ha sido un reportaje sobre la situación actual de los vecinos de Ojos de Garza que mereció portada en eldiario.es, y poco a poco sus lectores irán conociendo asuntos poco frecuentes en la prensa local. En Telde, por desgracia para sus vecinos, continúan ocurriendo cosas verdaderamente misteriosas, como la permanencia entre las paredes de su Ayuntamiento de personajes tan nocivos para lo público como José Luis Mena, ex jefe de Urbanismo. No contento con los últimos acontecimientos judiciales, que lo colocan entre los acusados del caso Grupo Europa o a las puertas del banquillo por la falsificación de papeles en el caso Alisios, se ha permitido incluso vacilar con el indiscutible hecho de haber sido colocado en el disparadero por los mismos políticos que lo elevaron de agente de la Policía Local a jefe máximo del urbanismo teldense. Es cierto que fue uno de los Hombres de Paco (de Aureliano Francisco Santiago Castellano) en el siglo pasado, pero de ahí a pretender que eso lo blinde de todas sus tropelías posteriores va un trecho insalvable. Estos días vuelve a ser la comidilla en el Ayuntamiento por sus intentos de bloquear el funcionamiento del departamento de Urbanismo, al que ha vuelto como soldado raso. Con la ayuda de cómplices perfectamente identificados, se aceleran informes, se transforman resoluciones, desaparecen expedientes y se amedrenta al jefe de la oficina con tal de sembrar el caos y el miedo, esa herramienta que tantas veces le ha funcionado. No le sentó nada bien la sentencia que absolvió a Ildefonso Jiménez y sabe que los vientos que sembró se tornan ahora briosas tempestades.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora