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El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora

Llega el tío Pedro con las expulsiones

Belén Allende felicita a Alpidio Armas tras prosperar la moción de censura presentada contra el gobierno nacionalista de AHI-CC en el Cabildo de El Hierro en 2011 (ACFI PRESS)

Carlos Sosa

Desde que el PSOE inventó las expulsiones retroactivas y el PP los despidos en diferido, ni el Estatuto de los Trabajadores es lo que era ni la disciplina de los partidos políticos está para tomársela en serio. En 2013 Pedro Sánchez expulsó con gran aparataje político-militar a toda la muchachada de Anselmo Pestana en el Cabildo de La Palma, ordenó montar una gestora y cumplió sobradamente ante su socio de entonces y de ahora, Coalición Canaria. Había que pulirle los colmillos a un desaforado Antonio Castro, frito antes igual que ahora por romper con los malditos socialistas estos y regresar al calorcito cómodo de un PP que no de tanto la lata. La operación de expulsión le salió bien a todos menos a Coalición Canaria porque ahí tienen los resultados: Anselmo Pestana y sus cinco consejeros díscolos fueron readmitidos in extremis para que pudieran presentarse a las elecciones autonómicas del pasado mes de mayo y, ya puestos, propinaran un sonoro repaso a Coalición Canaria, es decir, a la Agrupación Palmera Independiente (API) de Antonio Castro. Los nacionalistas veían cómo pasaban de gobernar con los socialistas en 2011 a expulsarlos en 2013, recibir una moción de censura de éstos con el PP y ahora, ser los socios minoritarios de un nuevo gobierno insular con el mismísimo PSOE. Quién lo iba a decir: del poder casi omnímodo en la isla a pedirle permiso a los socialistas para el próximo paso. ¿Y el PP? A ese le ha ido todavía peor con las expulsiones rebajadas con agua del tío Pedro: ahora ni gobiernan con Coalición ni gobiernan con el PSOE. Ahí anda como alma en pena el bueno de Asier Antona ofreciéndose puerta a puerta a ver si algún alma caritativa se digna meter a su partido en algún gobierno en lo que llega diciembre.

 

Los tres diputados de Casimiro

Por motivos bien distintos a los de Pestana y los suyos de La Palma, el PSOE actuó también con mano dura en La Gomera contra un Casimiro Curbelo al que sólo sus soberbios resultados en las autonómicas le han ayudado a superar el sonoro cabreo que se cogió cuando le dijeron que se quedaba fuera de las listas por estar imputado –que no acusado ni en trance de juicio- en una causa penal. Curbelo se pasea por el Parlamento de Canarias con todo el plumaje desplegado mostrando sus flamantes tres diputados como trofeo que sabe se van a disputar a partir de diciembre los dos bandos en presencia. Coalición y el PP lo necesitan para sumar 33 y dejar al PSOE en la oposición lo que resta de legislatura, y el PSOE sueña con recuperar los favores del líder gomero, en el sentido más amplio, para montar junto a Nueva Canarias y Podemos una mayoría amplia que, con la suma de algún irradiado de CC, deje a nacionalistas y populares en la cuneta. Si esa carambola llegara a producirse, también en este caso podríamos estar hablando de una jugada maestra –aunque claramente involuntaria- de Pedro Sánchez. Porque es más que evidente que el PSOE gomero no habría alcanzado esos tres diputados si se hubiera mantenido a Casimiro Curbelo dentro de la disciplina socialista. Ahora son claves, quién lo iba a decir. A diferencia del caso palmero, a Casimiro Curbelo no es necesario readmitirlo en el partido para poder sumar, más bien al contrario: mientras no resuelva sus litigios judiciales a todos les será más cómodo tenerlo donde está siempre y cuando no entregue sus tres votos a la mayoría de centro derecha que le tienta un día sí y el otro también.

 

Ahora, El Hierro

Con estos antecedentes tan sandungueros, Pedro Sánchez ha anunciado este martes que también caerá sobre los socialistas herreños, más concretamente sobre los de La Frontera, todo el rigor y el dolor de su espada flamígera. O sea: o deponen su actitud y paralizan la moción de censura en el municipio, o los tres concejales socialistas serán expulsados. Pero a diferencia de las expulsiones antes relatadas, las que pudieran producirse en La Frontera acarrearían la imposibilidad de presentar una moción de censura al aplicarse la nueva Ley de Municipios de Canarias que, vaya por dios, fue promovida por un destacado socialista, Francisco Hernández Spínola, en estos momentos pre candidato al Congreso de los Diputados. La mentada ley, puesta en combinación con las normas de anti transfuguismo, debería en teoría impedir una censura si los concejales censurantes, o al menos parte de ellos, son expulsados: el peso de sus votos se lastraría tanto que no habría concejales en toda la isla de El Hierro para hacer prosperar la iniciativa. Se abriría por lo tanto un melón muy interesante, a juicio de los expertos constitucionalistas, porque esa nueva norma podría atentar contra el estatuto del concejal y otros derechos políticos de representación democrática. La censura, sin embargo, podrá celebrarse porque los procesos de expulsión por mucho que se quiera no van tan rápidos para detener esta con plenas garantías constitucionales a tan pocos días vista. Pero lo que se tercia es que Ferraz pacte con Alpidio Armas un aplazamiento de la censura hasta ver cómo se despejan las incógnitas en diciembre. Porque todo el PSOE sabe que al líder socialista herreño le asiste la razón y que la venganza es plato que se sirve frío. Ya se ha encargado el afectado en enviar una muy expresiva misiva a todos sus compañeros de Ejecutiva contando todos los antecedentes y los desencuentros con la AHI de Belén Allende. La cerrazón de los nacionalistas herreños le puede costar muy cara a medio y largo plazo. Ellos sabrán lo que hacen.

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