Chira-Soria, una 'pila' que producirá el 60% de la energía que demanda Gran Canaria

Iago Otero Paz

Las Palmas de Gran Canaria —

Gran Canaria genera, en un 90%, su electricidad a partir de combustibles fósiles, con apenas un 10% de la generación proveniente de las energías renovables, principalmente la eólica. Estos porcentajes se cambiarán de aquí a cinco años, cuando se estima que la central reversible Chira-Soria esté en funcionamiento, llegando hasta el 60% de la energía de origen renovable.

Chira-Soria se trata de una central hidroeléctrica que se construirá aprovechando las dos presas que ya existen en la zona central de la isla y que se estima que podrían generar hasta 200 megavatios diarios de electricidad. Teniendo en cuenta que en Gran Canaria el consumo eléctrico diario está entre los 300 y 400 megavatios, y que en algunos picos llegan a los 500, la caída de agua desde Chira (a 903,5 metros de altura) a Soria (a 620 metros de altura) a través de unas tuberías subterráneas de más de cinco metros de diámetro y dos kilómetros de profundidad permitirán a la isla acercarse a la autosuficiencia. Su funcionamiento es sencillo. Cuando el agua cae, se pone en contacto con las turbinas que producirán una gran cantidad de energía que se distribuirá a las centrales transformadoras que Red Eléctrica Española (REE) tiene en la isla a través del tendido eléctrico.

Lo más destacado de este proyecto es que se podría decir que generará energía con un combustible infinito. Esto se debe a que cuando el agua llegue a Soria, y en los momentos de exceso de energía producida (por escasa demanda o por exceso de producción eólica), el sistema bombeará el agua desde el vaso inferior al superior, cargando de agua esta central como si de una pila se tratase. Evidentemente el proceso de elevación consume, tanto o más que la energía que produce, pero su utilidad radicará porque será la energía eólica de los molinos (los ya existentes más alguno en la zona) los que produzcan la fuerza necesaria. Principalmente se elevará el agua en los momentos excedentarios de los aerogeneradores y de noche, cuando los grupos convencionales están infrautilizados.

En un principio, cuando las presas se construyeron, estaba planeado que se usaran como recursos hidráulicos e incluso se pensó emplearlas para abastecer de agua a la capital grancanaria, hecho descartado tras el desarrollo de las desaladoras de agua, quedando simplemente para el riego agrícola de las cuencas del sur de la isla. Cuando se transformen para el salto hidroeléctrico se seguirá garantizando el abastecimiento a los agricultores de la isla, e incluso se asegurará ya que se dispondrá casi de todo el volumen de Soria. Y es que Chira-Soria llevará unido la construcción de una estación desaladora de agua en Arguineguín que nutrirá de agua al complejo en la época que el régimen de lluvias sea escaso. El agua también se conducirá hasta el embalse gracias a la energía eólica.

Para Gerardo Henríquez, gerente del Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, la importancia de este proyecto es que asegurará el suministro energético en un sistema aislado como es Gran Canaria, donde por ahora se opera fundamentalmente con dos centrales térmicas diésel y donde la introducción de la energía eólica es escasa (alrededor de los 80 megavatios diarios, por debajo del Plan Energético de Canarias para 2020). Así, asegura que el salto hidroeléctrico es fundamental también para el desarrollo de la energía eólica porque, como ya se citó, se utilizarán sus excedentes para recargar Chira.

En la actualidad las centrales térmicas están en un nivel de producción por encima de la necesidad real debido a que hay que prever subidas, por lo que se tiene que producir por encima de lo necesitado. Por su parte, la energía eólica tiene el problema de que solo se utiliza cuando hay viento suficiente. Con Chira-Soria estos problemas desaparecen ya que su gran ventaja es que en el momento que haga falta producir más energía de la estimada, esta se obtendrá simplemente haciendo circular el agua entre las dos represas. Un agua que se podrá disfrutar de manera casi infinita.

Una inversión de 300 millones de euros

Henríquez cree que la central será la obra de ingeniería económicamente más importante de Canarias en los próximos años ya que tiene un coste estimado de 300 millones de euros financiados por REE. La empresa ya ha desplazado a los ingenieros hasta la isla y su intención es que a lo largo del próximo año se inicien las obras para, en un plazo de tres años y medio, el proyecto esté finalizado.

La idea de desarrollar el salto hidroeléctrico para introducirlo en el sistema energético insular fue ideada en 2004 por la institución dependiente del Cabildo grancanario. A partir de ese momento se comenzaron a hacer estudios que demuestran que es viable utilizar, por su situación, cota y capacidad, estas dos presas. Años más tarde, el proyecto se plasma y sale a concurso a finales de 2010.

Aunque en un principio la adjudicataria fue Endesa, a través de Unelco-Generación, en diciembre de 2014 llegó a un acuerdo para que fuera REE quien gestione la central, que se debió porque hubo un cambio legislativo que obligaba a la ejecución de estos proyectos o en su caso, si la empresa no procedía a ejecutarlo, a la subrogación al operador del sistema, que es REE. El proyecto estuvo paralizado en parte porque el Ministerio de Industria, concretamente la Comisión Nacional de la Energía, no había fijado la retribución por megavatio producido. No fue la única incertidumbre ya que cuando Antonio Morales tomó el mando del Cabildo, alertó que casi se tuvo que empezar de cero los trámites. Finalmente, el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria aprobó a finales de julio que REE construya y explote la central a cambio, mínimo, de un canon de 6,4 millones al año. Por el momento, para comenzar las obras están a la espera de los estudios del Gobierno de Canarias, entre los que están la memoria ambiental por parte de la Consejería de Política Territorial y los propios permisos de la Consejería de Industria.

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