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El 15-M y la 'guerra sucia' marcan el fin de campaña

INCÓGNITA SOBRE SU INCIDENCIA EN LOS COMICIOS

Las acusaciones cruzadas de crispación y las resoluciones de la Junta Electoral han caracterizado la carrera que termina este viernes.

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Las distintas formaciones políticas han procedido al cierre de la campaña electoral bajo el impacto del movimiento del 15-M, entre acusaciones de "guerra sucia" entre partidos y acentuando en más de un caso su marcado carácter territorial.

En general, las acusaciones de Coalición Canaria al Partido Popular y Nueva Canarias de "crispar" la campaña, y las réplicas de sus adversarios políticos se ha ajustado a lo ya notorio en las últimas semanas de debate político a gran escala. Unas fechas en las que la Junta Electoral ha sido noticia por suspender las vallas y cuñas de Paulino Rivero con José Luis Rodríguez Zapatero (por no estar identificadas como del PP, partido que las promovió); obligar al Gobierno de Canarias a retirar de las redes sociales y su web institucional contenidos sobre la gestión realizada; retirar la cartelería ilegal en Ingenio o incluso suspender actos como la entrega de premios de TF Innova que organizaba el Cabildo de Tenerife.

Pero los acontecimientos de las última semana de carrera, en síntesis, el efecto 15-M -a nivel nacional y local, con convocatorias que ya han dejado de ser modestas- no ha permanecido ajeno a los candidatos, que, de uno u otro modo han aludido a los llamados indignados en sus últimas intervenciones.

Así, el líder de Nueva Canarias, Román Rodríguez, afirmaba que "ya era hora" que los ciudadanos salieran a protestar a la calle, "porque la crisis la han provocado los poderosos y la pagan los pobres", al tiempo que anunciaba medidas como líneas de crédito público o el control de la televisión pública canaria. El líder del PSC en Canarias, José Miguel Pérez, pedía a los ciudadanos concentrados en esas convocatorias "que no se queden en casa" el próximo domingo, 22 de mayo. Y el candidato a la presidencia del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, también dejaba entrever que tenía el 15-M en supensamiento cuando pedía el voto "con sensatez", aunque los populares, hasta ahora, han sido más moderados en sus valoraciones del fenómeno.

En la misma línea, la candidata socialista al Cabildo grancanario, Carolina Darias, apostaba en su cierre de campaña "por una nueva política, que escuche más". Y Sí se puede, en Tenerife, se pronunciaba en contra de la prohibición de las concentraciones, porque sería "un atentado a la democracia.

No han faltado actos más propios de campaña, como la iniciativa de XTF de prometer ante notario su compromiso de paralizar el Puerto de Granadilla. Ni bronca política a cuento de la asociación Rivero-Zapatero promovida por el PP.

José Manuel Soria, líder popular, ha defendido insistentemente la reactivación del sector privado como motor de la economía, mientras que PSOE y Nueva Canarias han esgrimido la necesidad de lo público. Coalición ha defendido su gestión, y, en las islas occidentales, XTF o Sí se puede miden ahora su verdadera capacidad para alterar el mapa político canario, más complejo aún en las islas menores. En Fuerteventura, por ejemplo, el PSOE ha afirmado que no pactará con la Coalición Canaria de Mario Cabrera, a la que a su vez se le atribuía un pacto ya firmado con Domingo González Arroyo (APM) que ambas fuerzas desmintieron.

Sin embargo, estas cuestiones parecen haber quedado en segundo plano en la última semana, tras la cual no hay partido que no se pregunte cómo afectará el 15-M a la tendencia del voto. Esto es, a materialización de unas encuestas que coincidían en dibujar un escenario fragmentado y con pactos en prácticamente todas las instituciones más importantes de las islas.

Pero claro, los sondeos no contemplaban las concentraciones de miles de personas en las dos capitales canarias, que han expresado su descontento con el actual modelo, y en las que se han escuchado mensajes como los de no votar a los partidos mayoritarios. Todo, en un escenario de lo que parece un palpable desinterés por la política en Canarias, después de que el debate entre Pérez, Soria y Rivero en TVE se quedara sólo en 42.000 espectadores. En la noche del próximo domingo se podrá comprobar si todo esto, al final, ha tenido una verdadera incidencia en las urnas.

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