50 años del reto de 1976: Jesucristo Superestar

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Este año se celebra el quincuagésimo aniversario de una gran aventura y reto, que los jóvenes de Breña Baja decidieron emprender con más voluntad que medios, con más esfuerzos que comodidades, pero con un deseo claro y manifiesto de conseguir el objetivo que se trazó. El “Reto”, no solo era llevar a buen puerto una representación teatral, de una materia y un contenido rompedor, en aquella isla de La Palma de hace 50 años, muy diferente a la actual. El “Reto”, era también desarrollar un proyecto no solo cultural, sino de compromiso y de participación de toda la juventud de un municipio como Breña Baja.

Breña Baja, como toda la isla, hace 50 años, era muy diferente a la actual, hacía muy poco que se había muerto Franco, la sociedad se encontraba ante la disyuntiva de la reforma o la ruptura del régimen anterior. Y los hábitos sociales, todavía se encontraban “encadenados” en un sistema muy conservador en sus valores. Y en ese marco, no se le ocurre otra cosa a un grupo de jóvenes, que intentar llevar a cabo la Opera Rock “Jesucristo Superstar”. Desde luego, como poco, hay que reconocerles que valor si tuvieron.

Hemos hablado un poco de la situación general, vamos a introducirnos ahora en la cuestión en particular, ¿Por qué Jesucristo Superstar? Esta pregunta tiene varias respuestas; la primera es la existencia de una predisposición musical que en aquella época tenía bastante éxito que era el “Play Back”. Y por tanto una obra como la que se quería representar que era evidentemente musical, independientemente del mensaje de esta, permitía poder desarrollar la parte musical, con la experiencia que se tenía en la interpretación musical en play back. En segundo lugar, estaba la cuestión de que era una obra rompedora con lo establecido, y que permitía acceder a una representación de Jesús más humana de la que estábamos acostumbrados. A pesar del nombre de la obra, nos daba una visión y perspectiva más de Jesús que de Jesucristo. Y la tercera era la propia obra en sí, conjugada con la necesidad de bastantes participantes, lo que permitía una participación amplia de la juventud de Breña Baja, lo cual era ya un reclamo suficiente, porque actividades de tanto calado no había muchas en aquella época. O sea, como se podría decir, que existían los elementos necesarios para que se produjera la tormenta perfecta.

La idea corrió como la pólvora entre la juventud breñusca, y se convirtió en todo un proyecto participativo global de todo el municipio. Y ya que hablamos de la “idea”, esta, tuvo varios padres, pero sus primeros padres fueron Miguel González y Fernando Marante. Miguel se encontraba estudiando en Madrid, y allí pudo ver en directo la representación de Jesucristo Superstar, con su música en español e interpretada en sus principales papeles por Camilo Sexto, Angela Carrasco y Tedy Bautista. Hace 50 años no había los medios de comunicación de hoy y Fernando y Miguel mantenían una comunicación epistolar y en ella Miguel le comunicó a Fernando sus ideas y percepciones sobre dicha obra, con lo cual la idea fue germinando, cuando Miguel volvió a La Palma y ya en persona los dos empezaron a plantearse la posibilidad de poder hacer algo sobre dicha obra, y como se suelen empezar las grandes cosas, la pregunta del millón fue ¿Y por qué no?

A partir de ese momento, todo fue pensar y diseñar cómo hacerlo. Hay que tener en cuenta que Breña Baja era un pueblo pequeño, que no llegaba ni a 5.000 habitantes entonces. Y el Ayuntamiento en aquella época ni se parecía ni por asomo a la capacidad que tiene hoy el Ayuntamiento, ni en medios, ni en personal, ni en dinero. Por lo cual fue una aventura y un reto eminentemente cívico de la juventud del pueblo, que contaba eso sí con la inestimable base operativa espaciosa y preparada para realizar representaciones teatrales de la Sociedad Juventud Española de San Antonio. Y lo cierto es que, permitió que se pudieran diseñar, preparar y trabajar de forma más estable. Aquello fue una explosión de ideas en todas las direcciones, se empezó a contactar con toda una serie de jóvenes, porque había papeles para todos, y hacía faltan muchos participantes, porque estamos hablando de entre actuantes individuales, actuantes grupales (apóstoles y sacerdotes, por ejemplo), cuerpo de baile, soldados, pueblo, equipo de dirección, equipo técnico, intendencia, etc., nos ponemos en una cifra cercana a las 100 personas. O sea, una cantidad de jóvenes muy importante para un pueblo como Breña Baja. Por lo que fue un compromiso de participación de toda la juventud del municipio.

Éramos jóvenes, algunos muy jóvenes, como yo, por ejemplo, pero participamos con unas ganas enormes y lo hicimos lo mejor que sabíamos y podíamos. Los medios técnicos eran más bien rudimentarios, pero fueron efectivos, y el apoyo de todo el pueblo nos insufló la fuerza necesaria. El resultado estuvo y está ahí, las crónicas de la época nos cuentan que fueron una serie de representaciones que se iniciaron a finales del mes de agosto de 1976, y fue un total éxito de público y de crítica. Se hicieron una serie de representaciones, e incluso se planteó la posibilidad de hacer la obra en otros sitios e incluso fuera de la isla, pero la cercanía del inicio de las clases del nuevo curso escolar nos limitó la posibilidad de actuar en más sitios y en más fechas, algo que siempre quedo pendiente.

No he hablado hasta ahora del vehículo organizativo con el cual participamos en esta obra y este reto, y fue a través de un grupo que ya tenía cierta experiencia, pues había comenzado a actuar en el año 1967. Me refiero evidentemente al grupo de teatro “Bambalinas”. Fue el marco organizativo y ejecutor de todo el proceso, de las ideas, del diseño del proyecto, y de la ejecución de este. Hay que decir, sin riesgo alguno a equivocarnos, que Jesucristo Superstar, sirvió de “semillero” de vocaciones teatrales, para todos nosotros, y para los que vinieron después. En Bambalinas, había una especie de código no escrito, por el cual, el grupo se iba alimentando de nuevas generaciones y así siempre hubo jóvenes de varias escalas de edades, en todas las obras que el grupo representó, y les puedo decir que fueron una cuantas. Aunque si bien en honor a la verdad, hay que decir que esta situación comenzó de verdad con Jesucristo Superstar, y de ahí en todas las obras que se representaron a posteriori.

Y, por otro lado, habría que hablar también de los que participamos en el reto, qué significó, qué aprendimos, de que nos sirvió a posteriori. Fuimos muchos y de varias edades, desde gente que estaba en la universidad, hasta gente que estaba terminando el colegio. Creo que todos conseguimos un aprendizaje positivo; luchar por un objetivo, compañerismo, trabajo en equipo, y que la cultura en general y el teatro en particular es una de las mejores vías para comprender mejor el mundo. A muchos nos gustó tanto lo sucedido y lo que aprendimos, que nos entró el gusanillo teatral, y durante muchos años seguimos vinculados al teatro, a través de Bambalinas. Después de Jesucristo Superstar, vinieron muchas más obras, importantes obras también, incluso musicales, y que obtuvieron mucho éxito. Pero fue la que hicimos en 1976, la que puso la piedra angular y la que inició una de las mejores épocas de la juventud de Breña Baja, con el protagonismo de todos en general y de Bambalinas en particular.

Pero ha pasado el tiempo, han pasado 50 años, y han cambiado tanto las cosas, que ya no queda casi nada de aquella forma de vivir, de aprender, y de divertirnos que teníamos los jóvenes de mediados de los 70 del siglo pasado. Hoy La Palma en general y Breña Baja en particular es muy diferente, entendemos que positivamente, no lo voy a negar. Pero, hay cosas que se han quedado por el camino, y creo que algunas de ellas merecerían la pena recuperar. Se ha perdido la curiosidad y las ganas de experimentar en persona, hoy todo viene prácticamente enlatado y dirigido, empezando por la forma de divertirse y de comunicarse, el móvil, los ordenadores y los juegos, la TV tematizada. Ya no hay contacto personal como antes, ahora todo se basa en la dictadura del móvil, no hay participación juvenil en actos o en actividades como antaño, los compromisos son más extraordinarios que normales. Hoy hay tantas cosas y tantas posibilidades en teoría, que ese exceso ha generado que muchas veces los jóvenes, optan por el negacionismo como respuesta, el divertimento fácil, sin objetivos, ni deseo de lo que realmente se quiere. Esto ha podido generar, la perdida de interés de los jóvenes, por cuestiones que nosotros creíamos que eran importantes y que tenían un significado. Y si a esto le añadimos, que el brazo ejecutor que nosotros teníamos que era Bambalinas, no existe, que la Sociedad Juventud Española, ya no es una sociedad, que estuvo cerrada, y que hoy está abierta para algunas cosas, porque se ha municipalizado, su dueño es el Ayuntamiento. Que a pesar de que Breña Baja tiene muchos más habitantes, parece que hay menos jóvenes, que están como desaparecidos. En resumen, que se han dado las circunstancias para que se dé una tormenta perfecta, pero en sentido negativo.

Por lo que a tenor de todo lo anterior, creo que la celebración del quincuagésimo aniversario del “Reto” de 1976, que se celebrará este 22 de agosto en San Antonio, ofrece la posibilidad al grupo de personas que lo van a celebrar, no solo de recordar un Reto, sino quizás de plantear otro. Tanto todas esas personas en particular, como los habitantes de Breña Baja en general, deberían plantearse, recuperar ciertas cosas que se han perdido. Generar nuevas oportunidades culturales, sociales, participativas, como por ejemplo resucitar Bambalinas, darle una nueva vida más intensa a la Sociedad Juventud, implicar a los habitantes y a sus instituciones tanto públicas como privadas. En resumen, recuperar el protagonismo de la juventud que nunca debió perderse, ese es el nuevo “Reto” 50 años después.

J. Eduardo Herrera Sicilia

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