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El suicidio, la ‘h’ muda de la salud mental


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Hoy hemos decidido sentarnos a reflexionar acerca del suicidio, lo que me ha llevado a hacer una búsqueda de información que me ha mostrado que el suicidio es la 'h' muda de la salud mental. Ya la salud mental es una temática olvidada en nuestra sociedad, pero el suicidio dentro de esta temática es invisible a pesar de que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año se suicidan en el mundo cerca de 800.000 personas, es decir, una persona cada 40 segundos, sin contar con los intentos frustrados que multiplicarían por 20 las estadísticas.

En España el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte no natural, y nuestra Comunidad Autónoma de Canarias sustenta la cuarta tasa de suicidios más alta de nuestro país con 9,5 casos por cada 100.000 habitantes. La mayoría de estos casos lo contabilizan la población entre 50 y 59 años, pero ya es una problemática que alcanza a nuestros/as jóvenes de entre 14 y 19 años, convirtiéndonos ya no solo en la Comunidad Autónoma con la cuarta tasa más alta, sino también la primera en suicidio juvenil y en consumo de ansiolíticos entre los/as jóvenes. Antes esta cruda realidad que nos azota, ¿por qué nunca se habla de ellos?

Ni en telediarios, ni en programas de radio, ni en la prensa se dedica un mínimo de atención al suicidio, a pesar de que son los primeros medios en los que se comunica una muerte por accidente de tráfico. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos hechos que permite hablar abiertamente de uno, pero del otro no? Considero que la principal causa es el autor de los hechos, en el accidente de tráfico, como su nombre indica, se trata de un accidente, un suceso que tiene lugar sin premeditación alguna, mientras que el suicidio es un hecho totalmente premeditado, una acción que la persona delibera cuidadosamente y planifica al detalle ante una necesidad de acabar con una realidad que la rodea y de la que no encuentra el modo de acabar.

Asimismo, la opinión general de nuestra sociedad capitalista en la que nuestro bienestar está en lo más alto, es precisamente esta coletilla, si nuestro bienestar se encuentra en los índices más altos, ¿por qué las personas sienten la necesidad de acabar con su vida? En un país desarrollado donde la calidad de vida es tan elevada y se da por sentado poder costearse alimentación, vivienda, agua y luz, además de otras necesidades no básicas pero sin las que no se puede vivir en el mundo moderno de hoy como son Internet, smartphone, portátiles y gasolina, ha generado altos índices de estrés y ansiedad a los que se le suman la alta tasa de desempleo, derivando así en problemas más severos que impiden las correctas relaciones sociales como son la soledad, el miedo al futuro, las desigualdades, la infelicidad…El que demos por hecho todas las comodidades y experiencias que ofrece el primer mundo hace que seamos poco tolerantes a la frustración que nos genera no encajar en los roles y cánones de vida que se describen como idóneo, lo que lleva a las personas a tomar decisiones desde la angustia y la necesidad de acabar con su realidad, la muerte.

Todo esto genera el tabú que encierra al suicidio, pues hablar de que las personas estén recurriendo a una salida tan drástica del sistema socioeconómico y sociocultural indicaría el fracaso que estos están teniendo. Pero ya se han percatado de ello y Canarias cuenta con un plan de salud mental aprobado en marzo de 2019 en el que no se aporta ninguna partida presupuestaria específica, sino que se centra en la elaboración de protocolos y campañas de prevención. Protocolo que aún no se ha elaborado, pero si consensuado a qué población ha de dirigirse, qué contenidos ha de contemplar y la estructura recomendada a seguir. A su vez, solo han tenido lugar cinco campañas preventivas (dos en 2017, dos en 2019 y una en 2020) de las cuales solo dos han ido enfocadas directamente a la prevención del suicidio, lo que nos muestra que se requiere incrementar los esfuerzos en esta dirección. Habría que destacar que este mes de mayo de 2022 se ha habilitado la línea 024 de atención directa a aquellas personas que tienen pensamientos e ideaciones suicidas o riesgo de llevarlos a cabo, así como a sus familiares y allegados.

En definitiva, el suicidio es una realidad global que no olvida ni el rincón más remoto del planeta, ni siquiera a nuestra pequeña isla de La Palma, donde tampoco se da voz a aquellas muertes que tienen lugar mediante el suicidio. Desde AFEM Salud Mental La Palma queremos recordar que estamos aquí, que hemos estado y seguiremos estando para todos/as aquellos/as que reúnan el valor de pedir ayuda y quieran recibirla, pues ignorar el problema no hará que desaparezca por arte de magia, solo hará que incremente y que nuestros jóvenes y no tan jóvenes consideren que es una solución viable en vistas de que nadie le da la importancia que merece y, en consecuencia, se avergüencen de pedir ayuda si los pensamientos suicidas rondan su mente y así no sean capaz de gestionarlos, llegando finalmente a llevarlos a cabo.

*Nuria Vanessa Hernández Arrocha es pedagoga de AFEM Salud Mental La Palma

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