Sergio Rodríguez: “Invertir en todos los municipios es romper la idea de una isla partida por la Cumbre”
La Palma “no puede construirse desde la idea de dos territorios separados por la Cumbre. Ni desde la mirada de la capital frente al Valle. Ni desde la lógica de municipios grandes frente a municipios pequeños. La isla tiene otro reto: que cada pueblo pueda mejorar sus espacios, prestar mejores servicios y generar oportunidades sin que su tamaño, su dispersión o su condición rural se conviertan en una desventaja”, se indica en un comunicado del Cabildo.
Señala que “esa es la premisa del Programa Insular para el Desarrollo Local (PIDL), una herramienta puesta en marcha por el Cabildo de La Palma con 40 millones de euros de fondos propios de la Corporación entre 2024 y 2027, a razón de 10 millones por anualidad. Su objetivo es acompañar a los ayuntamientos en la creación, mejora o adaptación de infraestructuras municipales necesarias para el desarrollo económico y social de cada territorio”.
El presidente del Cabildo de La Palma, Sergio Rodríguez, resume el fondo político de esta estrategia: “Invertir en todos los municipios es romper la idea de una isla partida por la Cumbre”.
Municipios iguales
El PIDL, se añade en el comunicado, “no se plantea como una simple relación de obras. Su importancia está en el criterio con el que se distribuyen los recursos y en la lectura territorial que hay detrás. Entre los factores que se tienen en cuenta está el índice de ruralidad, una referencia clave para atender mejor la realidad de municipios que, por población, dispersión, orografía o capacidad económica, no parten de las mismas condiciones que los grandes núcleos de la isla”.
Ese criterio permite “mirar La Palma con más justicia. No cuesta lo mismo sostener servicios, mejorar espacios públicos o generar actividad en un municipio más poblado que en territorios como Puntallana, Puntagorda, Garafía, Tijarafe, Barlovento, Fuencaliente o San Andrés y Sauces”. “Precisamente por eso, el programa reconoce que la ruralidad no puede ser un obstáculo, sino un elemento que debe pesar a la hora de repartir la inversión pública”, aclara el presidente del Cabildo.
En Puntagorda, por ejemplo, se agrega en el comunicado, “el PIDL concentra actuaciones en el espacio público Pino de la Virgen durante varias anualidades. En Garafía, el programa recoge la mejora de la calle Díaz y Suárez, el polideportivo y la urbanización de Santo Domingo. En Puntallana, se incluyen actuaciones como la rehabilitación de la Casa Méndez, la Avenida Atabara, la urbanización del entorno de San Bartolomé y un área de descanso de caravanas”.
Son proyectos “distintos, pero responden a una misma idea: mejorar infraestructuras que hacen más fácil vivir, moverse, encontrarse o desarrollar actividad en municipios rurales. En una isla con una geografía compleja y una población repartida en muchos núcleos, estas actuaciones no son menores. Son la base que permite sostener comunidad, servicios y vida cotidiana”.
Cada municipio, una realidad
El listado de actuaciones muestra que el PIDL “alcanza a todos los municipios de La Palma con proyectos de naturaleza muy diversa: calles, avenidas, plazas, instalaciones deportivas, edificios multiusos, piscinas, zonas recreativas, espacios culturales, aparcamientos, áreas de descanso, accesibilidad, equipamientos comunitarios y mejoras ambientales”.
“Esa diversidad”, prosigue, “es una de las claves del programa. Cada municipio no necesita lo mismo. En algunos casos, la prioridad es la movilidad. En otros, el deporte. En otros, la cultura, el espacio público, la seguridad vial, la accesibilidad o la creación de zonas de encuentro. El PIDL permite que cada ayuntamiento plantee actuaciones ajustadas a su realidad y que el Cabildo las acompañe desde una visión insular”.
Sergio Rodríguez explica que “uno de los ejemplos más claros está en la Avenida de la Constitución, en Tazacorte”. La memoria del proyecto “no habla solo de una mejora estética. Habla de resolver problemas urbanos de accesibilidad y seguridad, de estrecheces en aceras y calzada, de una movilidad que supone riesgo para las personas y de una calle donde el peatón tiene actualmente un papel secundario frente al tráfico rodado y el aparcamiento. La actuación plantea una avenida más ordenada, más segura y más amable para caminar y vivir el espacio público”, añade.
El presidente insular pone otro ejemplo: Villa de Mazo, donde el aparcamiento de la Escuela Insular de Artesanía responde a la necesidad ordenar el entorno de un equipamiento insular y facilitar una mayor presencia de personas usuarias. El proyecto contempla la pavimentación de 1.049 metros cuadrados, la creación de aparcamientos, aceras, el uso de piedra natural de Arucas y loseta de hormigón, además del acondicionamiento de instalaciones afectadas. “Es una obra funcional, pensada para mejorar el acceso y el uso cotidiano de un espacio público vinculado a la artesanía y a la vida municipal”, señala.
Otro ejemplo de obra financiada por el PIDL se encuenta en El Paso. La piscina cubierta se incorpora al programa como una actuación de largo recorrido para reforzar los servicios deportivos y comunitarios del municipio, el único de La Palma sin salida al mar. El proyecto recoge la ejecución y ampliación de un complejo deportivo municipal con piscina cubierta, spa, vestuarios, gimnasio, cafetería y zonas generales. “No es solo una infraestructura deportiva. Es un equipamiento pensado para la salud, la actividad física y el encuentro durante todo el año”, recalca Sergio Rodrígurez.
También hay actuaciones donde el objetivo principal es la seguridad. En Breña Alta, el proyecto de mejora del trazado La Marañuela-El Llanito, en la LP-202, parte de una situación clara: curvas con problemas de visibilidad, dificultades para el cruce de vehículos, ausencia de arcén o berma segura para peatones y una demanda vecinal para contar con una vía peatonal protegida. La actuación busca dar continuidad al paseo peatonal desde San Pedro, mejorar el trazado, ampliar la vía y reforzar las condiciones de seguridad vial.
“Todas estas actuaciones permiten entender mejor el sentido del PIDL”, resume Sergio Rodríguez. “La inversión pública no se mide solo por el volumen económico, sino por su capacidad para corregir desequilibrios. Una avenida más accesible en Tazacorte, una piscina en El Paso, un aparcamiento en Mazo, una vía más segura en Breña Alta, un espacio público en Puntagorda, una urbanización en Garafía o una mejora urbana en Puntallana son piezas de una misma estrategia: construir una isla más cohesionada desde sus municipios”, agrega.
Un elemento clave: la ruralidad
El índice de ruralidad es, en este contexto, se apunta en el comunicado, una herramienta territorial. Sirve para reconocer que La Palma no es uniforme. Que la isla tiene municipios con realidades muy distintas. Que no se puede pedir el mismo esfuerzo a todos. Y que la igualdad no consiste en repartir sin mirar el territorio, sino en invertir teniendo en cuenta las condiciones reales de cada lugar.
Por eso, añade, el PIDL conecta con una idea de isla más amplia. “La Palma necesita superar la lectura de bloques, de lados y de enfrentamientos territoriales. La Cumbre no puede ser una frontera mental ni política. La inversión en los municipios permite avanzar hacia una isla donde el desarrollo no dependa de estar en un lado u otro, ni de vivir en un municipio grande o pequeño”, afirma el presidente insular.
El Cabildo, continúa, plantea así una forma de construir isla desde lo concreto. Desde una carretera que se hace más segura. Desde una plaza que recupera vida. Desde una piscina que amplía servicios. Desde un espacio público que ordena el entorno. Desde un edificio que gana uso. Desde una zona rural que recibe inversión porque también sostiene identidad, paisaje, población y futuro.
En definitiva, concluye, el PIDL convierte la mejora de las infraestructuras municipales en una estrategia de cohesión insular. No se trata solo de ejecutar obras. Se trata de reforzar la capacidad de cada municipio para ofrecer mejores servicios, cuidar sus espacios y generar oportunidades. De hacer que La Palma avance entera. De construir una isla para todos y todas.
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