España es el único país europeo al que Bruselas eleva las previsiones de crecimiento: 2,4% en 2026
La crisis de precios energéticos de la guerra de Irán no parece afectar a la economía española. La Comisión Europea ha vuelto a subir las previsiones de crecimiento del PIB español al 2,4% en 2026, es una décima más que las predicciones de Bruselas el pasado otoño, según el paquete económica de primavera que ha presentado la Comisión este jueves. La fortaleza de la economía española sorprende. Es el único país al que la Comisión eleva las previsiones de crecimiento para este año. Sí hay una rebaja para 2027, cuando la institución europea espera que el crecimiento de la economía española disminuya del 2% al 1,9%. También es destacable para España que el desempleo caiga por debajo del 10% en 2026, por primera vez desde 2008, situándose en el 9,9% y que descienda hasta el 9,6% en 2027.
La Comisión asegura sobre España que “a pesar del incierto entorno geopolítico y del lastre ejercido por los elevados precios de la energía, se prevé que la actividad económica se mantenga relativamente dinámica en 2026”, donde “la demanda interna está llamada a liderar el crecimiento económico en 2026 y 2027, impulsada principalmente por el crecimiento del consumo privado y de la inversión”.
El pasado mes de abril, el Gobierno mantuvo las previsiones de incremento del PIB en el 2,2%, entonces el vicepresidente de Economía, Carlos Cuerpo, comentó que el “escenario de enorme incertidumbre” provocado por el conflicto en Oriente Medio hacía muy difícil hacer previsiones para los próximos meses.
La situación del conjunto de Europa es muy diferente a la de España. La Comisión señala que las previsiones económicas de primavera de 2026 proyectan “una actividad económica más débil, ya que el conflicto en Oriente Medio desencadena un nuevo shock energético que reaviva la inflación y sacude la confianza económica”.
De esta manera, se prevé que el crecimiento del PIB en la UE se desacelere hasta el 1,1% en 2026, lo que supone una revisión a la baja de 0,3 puntos porcentuales respecto a la previsión de otoño de 2025 (1,4%). Posteriormente, se espera que el crecimiento del PIB repunte ligeramente hasta el 1,4 % en 2027. Las previsiones de crecimiento para la zona euro también se han revisado a la baja, hasta el 0,9 % en 2026 y el 1,2 % en 2027, frente al 1,2 % y el 1,4 % respectivamente.
Para ver con más claridad la solidez de la economía española en el conjunto de la UE, la previsión de crecimiento del PIB en 2026 para Alemania es del 0,6%, para Francia es del 0,8% y para Italia, del 0,5%. Esto supone que la economía española se prevé que crecerá cuatro veces lo que Alemania o tres veces lo que Francia.
Bruselas destaca que “la sólida situación financiera de las empresas no financieras, junto con la aplicación del Plan de Recuperación y Resiliencia contribuirán previsiblemente a sostener la evolución positiva de la formación de capital fijo, especialmente en la construcción y en los activos intangibles”.
En el lado negativo, la Comisión coloca al sector exterior, ya que las exportaciones netas contribuirán negativamente al crecimiento del PIB en 2026, “reflejando la incierta evolución de las exportaciones de bienes antes de aportar una contribución prácticamente neutra en 2027”. Esta caída del comercio exterior se debe a la débil situación económica de los países europeos de nuestro entorno, que son los principales mercados donde las empresas españolas venden sus productos.
Como puntos negativos, Bruselas también añade “un posible debilitamiento de la actividad turística, afectando especialmente a la llegada de turistas procedentes de destinos de larga distancia debido al aumento de los costes de viaje”. Aunque precisamente el conflicto de Oriente Medio puede provocar que destinos turísticos de esa zona pierdan atractivo y llevé a los turistas a mirar a España como destino vacacional. La Comisión también apunta “al aumento de las tensiones también podría deteriorar aún más la confianza, dando lugar a un periodo prolongado de comportamiento precautorio por parte del sector privado, lo que afectaría negativamente a la inversión empresarial y al crecimiento del consumo privado”.
Paro por debajo del 10%
La Comisión señala que “las fuertes entradas migratorias sigan apoyando una expansión adicional de la fuerza laboral y fomenten la creación de empleo” en 2026, aunque avisan de que “tras los sólidos resultados de los últimos años, se espera que el mercado laboral pierda impulso”. De esta manera, se espera que el paro caiga por debajo del 10% en 2026 —por primera vez desde 2008— situándose en el 9,9%, y que descienda hasta el 9,6% en 2027.
Como dato curioso, España ya no será la campeona de Europa en desempleo porque Finlandia ocupará su lugar con un paro del 10,1% en 2026.
Respecto a los precios, se espera que la inflación en España se quede en el 3% “impulsada por el fuerte incremento de los precios de la energía y su transmisión gradual a los precios de los alimentos y de los bienes industriales” y “las continuas presiones inflacionarias en los servicios”. Aunque la Comisión espera que la inflación general disminuya hasta el 2,5% el próximo año.
Los precios no varían mucho entre España y Europa. La proyección de inflación en la UE es sel 3,1% en 2026, un punto porcentual completo por encima de lo previsto anteriormente, para volver a moderarse hasta el 2,4% en 2027. En la zona euro, la inflación también se ha revisado al alza hasta el 3% en 2026 y el 2,3 % en 2027, en comparación con las previsiones de otoño, que situaban estas cifras en el 1,9 % y el 2,0% respectivamente.
El peso de las energías renovables en España es uno de los factores que están permitiendo que la factura eléctrica no se dispare para ciudadanos y empresas. “Como importadora neta de energía, la economía de la UE es altamente vulnerable al shock energético provocado por el conflicto en Oriente Medio, el segundo de este tipo en menos de cinco años. El aumento de los precios de la energía implica facturas más elevadas para los hogares y un fuerte incremento de los costes empresariales, lo que reduce los beneficios de muchas industrias y, en la práctica, desvía ingresos fuera de la economía de la UE hacia los países exportadores de energía”, explican desde la Comisión.
“La guerra en Oriente Medio ha desencadenado un importante shock energético, poniendo aún más a prueba a Europa en un contexto geopolítico y comercial ya de por sí volátil. La Unión Europea debe aprender de las crisis pasadas manteniendo el apoyo fiscal como algo temporal y focalizado, y reduciendo aún más su dependencia de los combustibles fósiles importados —un cambio que ya ha fortalecido nuestra resiliencia”, ha comentado Valdis Dombrovskis, comisario europeo de Economía.
Déficit estabilizado
Bruselas hace unas proyecciones en las que el déficit de España se estabilice en el 2,4%. La Comisión explica que “los ingresos procedentes de la tributación directa seguirán siendo sólidos, impulsados por el fuerte crecimiento de las ganancias de capital, el aumento diferido de los salarios públicos desde 2025 y la entrada en vigor del impuesto mínimo global para las empresas multinacionales”.
En este cálculo impacta “el IVA y los impuestos especiales se verán afectados por las medidas aprobadas en marzo para mitigar los efectos del conflicto en Oriente Medio. Estas acciones temporales incluyen reducciones del IVA sobre combustibles, electricidad y gas, la reducción del impuesto especial sobre hidrocarburos y la suspensión del impuesto sobre el valor de la producción eléctrica (con un impacto total estimado del 0,2 % del PIB)”.
La proyección de la Comisión es bastante más elevada que la que hizo el Ejecutivo español. En abril, el vicepresidente económico proyectó el déficit en el 1,6% en 2026, “una vez ajustados los denominados ”one-offs“, es decir, gastos específicos asociados a un suceso, como, por ejemplo, la DANA”, que el equipo económico del Gobierno establece el 0,5%, con lo que el déficit nominal sería del 2,1%.
Deuda sobre el PIB por debajo del 100%
Donde hay más coincidencia es en la ratio deuda/PIB. Bruselas apunta que se espera que “siga descendiendo hasta el 99,6% en 2026, situándose por debajo del 100% por primera vez desde 2019, gracias a un crecimiento del PIB nominal que supera el coste del servicio de la deuda”.
La previsión del Gobierno, que anunció Cuerpo en abril, es que la ratio de deuda pública sobre el PIB se situará en el 99,3%, “con lo que se adelanta un año el objetivo fijado para final de legislatura de situarla por debajo del 100%”.
2