Yo pude ver el último campanu
Ya ha salido el campanu.
El primer salmón de la temporada en España, y concretamente en Asturias, en el río Sella.
Y como cada año, habrá fotos, titulares, “¿pujas?”, celebraciones y también continuará el debate. Porque el Campanu no es solo un pez, es algo más que eso, es historia, es tradición, identidad, cultura popular, historia de los ríos del norte y memoria colectiva de muchísima gente, de millones de personas. El Campanu también es otra cosa, un recordatorio incómodo de lo poco que queda. 31 días se ha tardado en sacar el primero y, probablemente no salgan muchos más.
El salmón atlántico lleva décadas avisándonos de que algo no va bien. Cada año regresan menos ejemplares, o al menos cuesta más pescarlos. Los ríos que antes veían subir cientos o miles hoy celebran apenas unas decenas, por supuesto, no solo hay un factor o culpable, los pescadores de río. Sería absurdo simplificarlo de esta manera, y si hay gente que lo hace, están totalmente equivocados. En general, el escenario es complejo y durísimo para el salmón, la contaminación de los ríos, la pesca industrial en el mar, las presas y obstáculos que dificultan sus remontadas, las alteraciones del cauce por las hidroeléctricas que solo piensan en beneficios, las riadas salvajes, las sequías cada vez más largas, el calentamiento de la temperatura del agua, las especies invasoras, las enfermedades, etc. Todo suma y lamentablemente todo empuja en la misma dirección, a contracorriente.
Y aun así, continuamos con la pregunta de si debemos seguir matándolos en los pocos ríos donde todavía sobreviven. Según las asociaciones de pescadores en Asturias, la pregunta es ¿Si la VEDA TOTAL nos garantiza la recuperación del salmón, ¿la aprobaríamos? La respuesta de ellos, SÍ.
Y con esa duda me quedo yo, pero la planteo de otra manera… yo no sé si la solución definitiva es una VEDA TOTAL, no tengo lamentablemente esa respuesta, y además creo que quien diga tenerla de forma absoluta probablemente sea poco científica o sensata y se equivoca. Pero sí que tengo otra respuesta, que cada vez es más evidente, científica y sensata. La NO VEDA TOTAL, SÍ significa la desaparición del salmón salvaje en apenas unos años. Mientras tanto habrá 4 salmones para el disfrute de un número muy reducido de pescadores, mientras que protegerlo permitiría que miles y miles de pescadores, personas, ribereños, y “guajes” y “paisanus” pudieran seguir admirándolo, pescándolo sin muerte, fotografiándolo o simplemente sabiendo que sigue ahí.
Porque al final… compañeros pescadores… ¿qué vale más? ¿Llevarse un salmón a casa una tarde, o garantizar que siga existiendo dentro de 20, 30 o 50 años? Para el disfrute de nuestros descendientes.
Y todo esto lo dice alguien que pesca, con un nivel bastante mediocre, sí, pero soy pescador… y precisamente por eso quizá lo veo todavía más claro. Desde que volvió la pesca sin muerte a muchos ríos de León, mis jornadas de pesca cambiaron completamente, antes enlazaba bolo tras bolo, días enteros sin tocar una trucha, ríos para mí y para muchos vacíos, silenciosos. Ahora sin ser ningún experto, suelo sacar unas 2 o 3 truchas de media cada día, a veces más, a veces menos, y me siento tan bien como cuando he viajado a otros países a pescar donde también prevalece la pesca sin muerte. Actualmente, desde que hay truchas me llevo algo mucho mejor, me llevo la sensación de que el río todavía respira, que aún queda vida debajo de esas corrientes, en esas pozas y en esas tablas.
Muchos pescadores lo saben aunque a veces cueste decirlo en voz alta, un río vivo vale infinitamente más que una foto con un pez muerto.
Y quizá, ahora la verdadera tradición no sea ya nunca más sacrificar salmones.
Porque quizá, la verdadera tradición sea conseguir que nuestros descendientes y los tuyos, puedan seguir viendo bancos de salmones remontar el Sella, Asturias y España, dentro de medio siglo.
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