José Ángel Rodríguez: “El volcán ha sido un electroshock y estamos necesitados de repensar La Palma”

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El palmero José Ángel Rodríguez, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna, considera que el volcán “ha significado una especie de aldabonazo, como un electroshock, que medio ha paralizado a La Palma, pero creo que estamos necesitados de seguir insistiendo en repensar la Isla”, ha manifestado a este periódico. Rodríguez es uno de los 46 autores y autoras que participan en el libro ‘La Palma: una isla de oportunidades. Repensando el futuro a partir de la crisis volcánica’ que ha editado la Fundación Fyde CajaCanarias con el fin de aportar propuestas para “una reconstrucción colectiva de La Palma”.

José Ángel Rodríguez subraya que “hay unas fuerzas teóricamente vivas que tienen cierto poderío económico, cierta impronta en las decisiones públicas, en qué es lo que hay que hacer, en qué es lo que no, en pedir proyectos o no, en la interlocución con poderes ejecutivos que tienen peso en la sociedad insular, que dominan circuitos mediáticos y redes sociales”. “Esa clase, que algunos llaman la clase creativa, esas élites, son las que pondrían la impronta en lo que debe ser la Isla, y yo me planteo en el libro cómo son en La Palma”, explica.

“Las emergencias son propicias a contaminar debates”, asegura. “En las tormentas informativas sobresalen selectivas señales y abundancias de ruidos. Posiblemente, una de las tareas más ingratas ante esto sea la del cómo combatir y afrontar los golpes bajos de bulos y peticiones fuera de ley. Recuérdese eso de que las mentiras se fabrican, mientras que las verdades hay que descubrirlas. Sucede que, en medio de ese fuego a granel y popurrí al gusto de gorrones y felinos, los reclamos de los justos se contaminan por los desvaríos de pecadores y aprovechados. El bien avanza caminando, mientras que el mal tiene el hábito de correr”, apunta.

En el proceso eruptivo, Rodríguez distingue tres etapas, y “en cada una, el debate fue adquiriendo formatos y tintes de distinto perfil”. “En el momento de los 85 días de erupción predominó un cierre de filas y un espíritu dominado por la solidaridad interesada primariamente en salvar vidas, patrimonios posibles que estuviesen amenazados y el garantizar seguridades y logísticas básicas de servicios y aprovisionamientos”.  En una segunda fase, detalla, “con el anuncio oficial de diciembre de 2021 certificando el final de la erupción, se abrieron las puertas de un periodo donde el interés dominante combinaba la esfera de inventariar y de activar expedientes de daños y bienes patrimoniales, con el reiniciar esfuerzos normalizadores. Esto supondría contabilizar balances y registros sobre lo acontecido en familias, empresas, situaciones laborales, coyunturas de sectores... Son los yacimientos de disensos y saltos a la calle de los desacuerdos”.  Finalmente, recalca, “entramos en la delicada fase ya reciente sobre la siembra de proyectos ricos en calificativos: regenerar, reconstruir, revivir, rehabilitar, repensar y sucesivos ‘res’. Una invitación irrefrenable al participar y hacerse oír, si ello fuera posible. Cuando existen heridas no cerradas y no se esclarecen con suficiente convicción de ser realizables los proyectos seleccionados, no es cuestionable oírse y sentirse la presión que requiera hacer mejor las cosas. Al contrario, no trasluce madurez social y altura de miras salirse de los carriles constructivos de críticas para jalear argumentarios que ni siquiera valoran lo que se está haciendo bien y responde a urgentes situaciones”. “Si se recapitula en las casuísticas del entorno y de los colectivos sociales con problemáticas distintas, serán inevitables los listados de preocupaciones e intereses particularizables, pero también los abanicos de visiones, conductas sociales y estados psicológicos, mentales y opinativos que coexisten en esos lugares. Nos queda flotando un interrogante al modo de hilo conductor: ¿existen factores subyacentes de común fundamento que conformen esa evolución cambiante del debate?”, se pregunta.

“¿Prefieren ser asistidos con parches proporcionados por los poderes públicos, antes que automodificar estilos en sus planes de negocio?”

“La sociedad palmera tiene que ser consciente de lo que se está jugando: o es portadora de reformas o será rehén de las inercias”, advierte. “No podremos encontrar buenas y adecuadas soluciones, si no se le transmite de modo convincente a la opinión pública y agentes, qué tipo de problemas son los que tenemos y cuál es la jerarquía de importancia que suponen”, remarca.  “A resultas, una pregunta dirigida a los moldes mentales y estados de ánimo de los palmeros: ¿Asumirán que sus retos o desafíos exigen cambios de calado en sus capacidades del saber hacer nuevas cosas, y para modernizar aquello que, teniéndose, muestra signos de obsolescencia? ¿Prefieren ser asistidos con parches proporcionados por los poderes públicos, antes que automodificar estilos en sus planes de negocio?”, plantea. “Cambiarle la dirección a bucles introspectivos y modelos con resultados de estancamientos, no dependerá exclusivamente del apuntalamiento con algunas partidas provisionales de financiación especial, con ventajas temporales en su fiscalidad, en lo laboral y seguridad social, o acogiéndose a programas promocionales concebidos para mantener con respiración artificial actividades o productos en serios apuros”, asegura.

“La sociedad palmera tiene significativas dosis de ser abierta, pues por sus pertenencias institucionales y relaciones con el exterior, no es hermética a los flujos de innovaciones y a incorporar todo tipo de artefactos, reglas, modas y prácticas extendidas o arraigadas en el mapamundi. ¿Por qué suponer, en consecuencia, que no existirá motivación e interés para adaptarse a enfoques y mecanismos creadores de valor, acreditados con éxito en esos territorios externos?”, se cuestiona.

Por otro lado, afirma que “al interés colectivo de La Palma, no creo que puedan satisfacerle apuestas cosméticas de maquillajes provisionales o terapias de simple acupuntura para mitigar algo sus dolencias y el no sentirse bien. Igual de contraproducente e indigestible serán las ensoñaciones sobre maná de lluvias de millones en forma de obras y enclaves”.

Resalta que “en la línea secuencial, es imprescindible crear una atmósfera, un clima animador que atraiga y convenza con sus ventajas a los emprendimientos. Sobresalen atractores e impulsores, como las capacidades de los agentes, publicitar en un buen marketing los incentivos y economías externas, y  actualizar la inserción en los marcos institucionales internacionales a los que pertenecemos”.

“El auténtico poder es el que nace de desarrollar la capacidad para cambiar la realidad individual y colectiva gracias a convicciones y actitudes coherentes y consistentes con lo reflexionado y acordado para ser ejecutable. Con ello se domestican riesgos negativos, problemas perversos y pésimos morales y personales. Será comprobable que las buenas ideas motivan y cambian los chips, por eso hay que aprovecharlas al ser un bien escaso necesitado de encontrar sus momentos”, indica.

“Los balances esclarecen sin duda lo que son deficiencias estructurales afloradas por la crisis volcánica. En la sociedad palmera flancos muy llamativos, como el de la vivienda social, la falta de suelo urbanizable, el envejecimiento o ausencia de planeamientos dinamizadores; un suspenso especial al recurso vital del agua y las redes de riego”, critica.

“El ADN de La Palma y Canarias debe ser aquel que progresivamente va entrelazando su economía de átomos y la digital. Unas dinámicas con genuina adaptación y versatilidad dentro de los grandes referentes de los planes UE, nacional y regional. Y de la ACDS (versión canaria de los ODS de Naciones Unidas) en cuanto a transición energética, Agenda 2030 medioambiental y las palancas de resiliencia y digitalización. Luchar con inteligencia y perseverancia se les exige moral y materialmente a los palmeros. Es lo mejor de nuestra condición insular: amar horizontes. Los mediterráneos por descubrir originalidades, se los dejamos a esos creyentes de imaginarios mágicos”, concluye.

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