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“La misión de ‘Violetas’ es lograr que en La Palma se respeten todas las formas de amar”

Los miembros de este colectivo LGTBi aseguran que la Isla “necesitaba un espacio de seguridad y encuentro para las personas con orientaciones sexuales no normativas”.

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Miembros del Colectivo Violetas.

Miembros del Colectivo Violetas LGTBi en el banco de colores de Los Llanos de Aridane.

“La Palma no es ajena a las necesidades que tiene la comunidad LGTBi del resto de Canarias y de España, y por eso la Isla necesitaba un espacio de seguridad y encuentro para las personas con orientaciones sexuales no normativas”, han asegurado en una entrevista con La Palma Ahora los miembros del Colectivo Violetas, que nace con “la misión de que en La Palma se respeten todas las formas de amar”. “Decidimos llamarnos Violetas en honor a nuestra flor endémica que crece en las cumbres y a su capacidad de resistencia; por duras que sean las condiciones tenemos que resistir porque nuestra causa lo merece”, afirman.

-¿Con qué fines nace el Colectivo Violetas LGTBi? 

-Hemos nacido porque La Palma necesitaba un espacio de seguridad y encuentro para las personas con orientaciones sexuales no normativas. La Palma no es ajena a las necesidades que tiene la comunidad LGTBi del resto de Canarias y de España. De hecho, acabamos de entrar en la coordinadora regional que reúne a más de diez colectivos de Canarias para trabajar en una nueva ley que aborde las necesidades de las personas transexuales. Aunque no sean del todo visibles, en La Palma también hay personas transexuales, algunas incluso menores, con grandes dificultades en sus procesos de transición que necesitan que un colectivo como Violetas defienda sus derechos y reclame sus necesidades a las autoridades de las islas. Nosotros en Violetas tenemos de momento a dos personas trans y estamos aprendiendo junto a ellos a luchar por sus derechos. Vivir en un territorio fragmentado hace que todo sea más difícil y con el trabajo de estos meses nos hemos ido dando cuenta de que si tiene sentido una asociación como la nuestra, es precisamente en La Palma, donde no tenemos fácil acceso a los recursos que a lo mejor sí tienen las personas del colectivo en las islas capitalinas.

-¿Se han encontrado con algún obstáculo a la hora de poner en marcha esta asociación? 

-Al contrario, hasta al momento las personas LGTBi de La Palma nos han mostrado su apoyo. Si bien es cierto que hay muchas personas expectantes, que no se acercan todavía a Violetas, quizás porque las asociaciones tenemos que hacer un esfuerzo por estimular más la cultura de participación en la isla de La Palma. Somos un colectivo que reúne a bastantes personas y no hemos tenido que hacer grandes esfuerzos para que así sea. La Palma necesitaba un colectivo LGTBi. Islas como Lanzarote o Fuerteventura tienen colectivos muy potentes desde hace décadas que han sido y son de gran ayuda para las personas LGTBi de sus entornos y son un ejemplo para nosotros. El principal obstáculo quizás sea que todo el mundo entienda la necesidad de un colectivo como el nuestro. Pero que eso ocurra también es nuestra responsabilidad. Tendremos que explicar poco a poco a los palmeros la necesidad de un colectivo como el nuestro. Y eso se explica cuando ves la sonrisa de complicidad de una compañera o el cariño de una madre de un chico trans que necesitaba sentirse comprendida y valorada. Eso lo ha encontrado en Violetas. Así se explica la necesidad de un colectivo como el nuestro.

-¿Por qué han elegido el nombre de ‘Violetas’? 

-Esa es una historia muy bonita. En las cumbres de La Palma nace una flor, el  pensamiento de las cumbres o viola palmensis. Es un tipo de violeta, endémica, que nace en unas alturas increíbles, donde no crece casi nada. Tiene difícil explicación que una flor tan bella  sea capaz de nacer en condiciones tan adversas. Esta es una buena metáfora de lo que ocurre con la visibilidad de las personas LGTBi en los entornos pequeños como el nuestro. Por eso decidimos llamarnos Violetas, en honor a nuestra flor endémica y a su capacidad de resistencia. Quizás sea una manera de corearnos a nosotros mismos que por duras que sean las condiciones, tenemos que resistir porque nuestra causa lo merece.

-¿Qué condiciones se exigen para ser miembro de este colectivo? 

-Ninguna. Tener ganas de aportar y ayudar a que las personas LGTBi de la isla La Palma vivan con total libertad su condición sexual y puedan amar siendo visibles y respetadas. 

-¿Las personas lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales de La Palma sufren discriminación? 

-Por supuesto. La Palma no es ajena a la discriminación que se produce en todas partes. Además, somos conscientes de que en los entornos pequeños la invisibilidad es mucho mayor. Todavía no podemos medir el alcance de la discriminación LGTBi en isla de La Palma pero trabajaremos en instrumentos de evaluación que nos permitirán concretarlo con mucha mayor solidez y conocer el alcance de esa discriminación para poder diseñar herramientas que nos permitan abordarla eficazmente. No obstante, si en La Palma existe Violetas es porque muchas personas sufrimos discriminación en su momento y queremos crear espacios seguros y sobre todo, desarrollar esfuerzos para divulgar el respeto y el valor de la diversidad. Una sociedad sexodiversa es una sociedad rica y nuestra misión es lograr que en La Palma se respeten todas las formas de amar. 

-¿Se dan casos de dobles vidas a causa de la presión social? 

-Por supuesto, tenemos constancia de que es así. La negación forzada de la identidad y las preferencias sexuales de las personas no es ningún secreto. Si yo he crecido en un entorno en el que amar a una persona de mi mismo sexo es considerado socialmente o familiarmente un error, mi desarrollo afectivo sexual a lo largo de la vida no será normalizado y sano. Muy al contrario, en algunos casos, viviré en una constante insatisfacción. Con esto hay que terminar. La gente tiene que ser libre para amar felizmente a quien quiera y como quiera. Nadie, ni en la familia ni en el trabajo ni en ningún parte, puede poner trabas a esa condición. Estamos hablando de Derechos Humanos. 

-En la defensa del colectivo LGTBi ¿qué lugar ocupa La Palma actualmente en el contexto regional? 

-El nacimiento de Violetas en un gran paso. Las personas LGTBi hasta ahora no tenían voz propia y organizada. Nosotros somos ahora esa voz, aunque todavía hablemos muy bajito. Como decíamos antes, Lanzarote y Fuerteventura tienen colectivos desde hace décadas. En nuestra provincia, sin embargo, ninguna (mal llamada) isla menor tenía hasta ahora un colectivo LGTBi.

-¿Cuentan con el apoyo de las instituciones palmeras en esta lucha? 

-Por el momento, la mayoría de instituciones se han mostrado favorables a nuestro trabajo. En especial el Cabildo de La Palma a través del Proyecto Social del Isla Bonita Love Festival, del que seremos garantes gracias al convenio firmado con la primera institución. No vamos a permitir que el colectivo LGTBi sea la excusa del Love Festival, sino que vamos a trabajar para que el Love Festival tenga un efecto real en la mejora de la calidad de vida de las personas LGTBi de nuestra isla. Queremos impulsar al calor de su proyecto social el primer encuentro regional de asociaciones LGTBi de Canarias que se celebra en La Palma, además de todas las encomiendas del proyecto social. Por ejemplo, ese proyecto social prevé la puesta en marcha de la Red Diversa, un instrumento valiosísimo para que todas las instituciones se sienten de una vez a reflexionar sobre la necesidad de impulsar el respeto a la diversidad y tomar medidas para que no haya en La Palma ni un solo policía, maestro, funcionario o tendero que no sepa lo que es un delito de odio o que no sepa que las personas tienen derecho a amar a los demás como crean oportuno.

-¿Cómo es La Palma a la que aspira el Colectivo Violetas?  

-Una isla en la que no se cuestione ninguna forma de amar. Una isla diversa en lo afectivo y por supuesto, feminista.

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