El Parlamento acoge la exposición ‘186 escalones, en memoria de los canarios de Mauthausen’, iniciativa del periodista palmero Eduardo Cabrera

Un momento de la inauguración.

 La sala Estatuto de Autonomía del Parlamento de Canarias acoge desde hoy la exposición ‘186 escalones, en memoria de los canarios de Mauthausen. 1945-2021’, del escritor y periodista palmero Eduardo Cabrera y que representa un homenaje a los 45 canarios que estuvieron prisioneros durante la II Guerra Mundial en el campo de concentración de Mauthausen (Austria), se informa en nota de prensa.           

En la inauguración intervinieron el presidente de la Cámara, Gustavo Matos, el consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, Julio Pérez, el presidente de la FECAI y del Cabildo de La Palma, Mariano Zapata, y el autor de la exposición. También participaron la chelista Caridad Rosa Varona, que interpretó la pieza musical ‘Schindler´s list’ del autor John Williams, así como la escritora y Medalla de Oro de Canarias 2016 Elsa López, quién recitó los nombres y apellidos de los canarios de Mauthausen. Asistieron, asimismo, la vicepresidenta segunda y la secretaria segunda de la Mesa, Rosa Dávila y Luz Reverón. 

El objetivo de esta muestra es que la sociedad canaria conozca el sufrimiento de quienes padecieron el horror de los campos de concentración nazis y mantener viva su memoria. En este sentido, el presidente del Parlamento afirmó en el acto que con esta exposición, el recuerdo de los canarios de Mauthausen “permanece vivo, porque no los hemos olvidado”. Indicó que estas personas no acabaron ahí de forma aleatoria, “sino que eran demócratas y republicanos que tuvieron la desgracia de ser perseguidos en nuestro país”. Esa persecución, subrayó, “tuvo que ver con su lucha por la libertad, por la democracia y con la defensa de un mundo mejor”. 

Matos señaló que la historia de los canarios en los campos de concentración nazis es “profundamente desconocida” y, en su intervención, recordó el caso de Sebastián Perera, concejal socialista en San Cristóbal de La Laguna en la II República que, tras pasar por las prisiones de Fyffes y Barcelona, huyó a Francia y terminó, finalmente, en un campo de concentración nazi en la II Guerra Mundial. “Murió víctima de los nazis por haber cometido el único pecado de defender la democracia y las ideas progresistas”. El presidente hizo hincapié en la necesidad de no olvidar historias como esta, “porque la democracia es muy frágil y se rompe cada día”. 

Por su parte, Julio Pérez mostró su satisfacción por el hecho de que su departamento, que tiene competencias en materia de memoria histórica, haya contribuido a hacer realidad esta exposición, que tiene, remarcó, una dignidad y una calidad verdaderamente singulares. El consejero destacó que el homenaje a los canarios en los campos de concentración nazis es importante porque no supone un acto de rencor, sino de memoria, justicia y consuelo. 

También el presidente de la FECAI agradeció el trabajo, el esfuerzo y la implicación de todas las personas que han hecho realidad el proyecto con el que se pretende traer de vuelta a casa a las víctimas canarias de Mauthausen. Zapata señaló que en las fuentes documentales constan entre las víctimas del campo de concentración vecinos de cinco de las ocho islas, pero agregó que con independencia del origen y de los nombres, todas las víctimas son canarias. 

Un viaje incómodo pero necesario 

Eduardo Cabrera señaló que las víctimas canarias de Mauthausen, “que han vivido demasiado tiempo en el olvido, sufrieron la mayor aberración de la que es capaz el ser humano, pero hoy volvemos a pronunciar sus nombres y podemos decir, por fin, que ya están de vuelta, ya están en casa”. 

Aseguró que la muestra “es justicia, es un viaje incómodo, pero necesario”. “Cualquier persona normal puede convertirse en un monstruo si se dan las circunstancias adecuadas, que se construyen con discursos que siembran el conflicto, la diferencia, el rencor y la sed de venganza, y también utilizando las palabras para sembrar el odio hacia otros seres humanos”. 

Canarios en Mauthausen 

Algunos de los canarios en Mauthausen fueron reclutados para combatir en la Península durante la Guerra Civil. Otros, que estaban presos en Canarias fueron intercambiados por otros presos de la Península y, al término de la Guerra Civil, se vieron obligados a huir a Francia, donde algunos continuaron presos y otros se unieron a la resistencia. Capturados por los nazis tras la invasión de Francia, fueron enviados al campo de concentración y exterminio. 

La cifra establecida de 45 canarios, 28 asesinados y 17 supervivientes de Mauthausen, está constatada con las distintas fuentes y archivos consultados, entre ellos el archivo oficial del Memorial de Mauthausen. Todas las víctimas son hombres, no figuran mujeres entre las víctimas dado que no fueron llamadas a combatir, circunstancia por la que no fueron prisioneras.

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