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La libertad

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En Los Hermanos Karamazov, su autor atraviesa un episodio sublime, casi inefable, el Gran Inquisidor. Como si de un cuento se tratara, el autor hace venir a Jesucristo a Sevilla en la época de la inquisición. Y lo apresa porque con su venida se ha atrevido a perturbar el orden que la Iglesia estableció durante mil quinientos años. Jesús quiso la libertad para la humanidad incluso a costa del pan. Los planes de la Iglesia fueron otros.

Fue un error Nazareno, ataca el inquisidor, eso de que no solo de pan vive el hombre. Y eso del libre albedrío, que tú predicaste, lo hemos sustituido por una combinación de misterio, milagro y autoridad. Eso lo ha hecho la Iglesia para mantener el orden necesario en la comunidad humana. Y hemos tenido éxito. La libertad es negociable.

Houellebecq habla de las mutaciones metafísicas para referirse a aquellas transiciones radicales de la visión del mundo que sufrió la humanidad. Una vez que se nos ponen delante estas fuerzas telúricas de la mutación, no hay fuerza humana ni sistema económico ni orden social que se oponga al avance de esa mutación. Y enumera dos, el cristianismo y la ciencia moderna.

Respecto al cristianismo se refiere, entiendo yo, a la iglesia cristiana que fue lo que algunos organizaron con éxito, pero con poca relación con el mensaje de Jesucristo. Respecto a la ciencia moderna, nada tengo que decir, sino que es agua pasada. Hoy los avances y retrocesos han inaugurado un nuevo y postmoderno hombre que al parecer tiene esperanza sin tener fe o acaso es fe lo que tiene, pero no esperanza. Y tiene un teléfono u ordenador en la mano la mitad de su tiempo, y por ello otra forma de entender la libertad.

Hoy la libertad no es el faro principal. Ya lo dijo el Gran Inquisidor. El rebaño sumiso obedece a una máxima así: cómo vas a llegar a donde sea si no sabes a dónde vas.

Las heterotopías de Foucault son espacios reales que rompen el orden natural de las cosas, disuelven relaciones sociales y actúan como lugares utópicos pero reales. La utopía sucede en un lugar inexistente pero la heteropía sucede en lugares reales pero que funcionan de forma extraña.  

Hay heterotopías de crisis que llevan a gente que está en crisis con la sociedad a un lugar donde suceden cosas poco cotidianas. Por ejemplo, un cuartel. Y hay heterotopías de desviación que son lugares también extraños pero que acogen a ciudadanos desviados y que necesitan ser controlados. Por ejemplo, una cárcel.

En uno y otro sitio volvemos a ver que no existe la libertad como predicaba el Gran Inquisidor. Nos convencen de que se puede vivir sin libertad. De los primeros se puede salir bien, de los segundos se sale mal, estamos atrapados. Una heterotopía de las primeras, de crisis, puede ser el Congreso de los Diputados el miércoles en la sesión de control al gobierno. Un ejemplo de las segundas, aquí en casa, es la metroguagua.

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