Las palabras y algunas cosas
Tal cual hablas, tal cual piensas, o lo que es casi lo mismo, la gradual puesta a punto del pensamiento en el habla, que escribió Kleist. Estos días, índoles de personas y personajes han demostrado hablando lo que piensan y cómo piensan. El presidente de un afamado club de fútbol ha puesto de nuevo en el dominio público las miserias estructurales de ese deporte abyecto: machismo y autoritarismo, en síntesis, situación predemocrática, en esencia. Algo parecido, la predemocracia y la existencia de una sociedad estamental, ocurre en algunos sitios de España, por ejemplo, Tenerife. El presidente de Canarias, tinerfeño de pro, ha querido dejarlo claro, y sigue en ello. Pobrecito. Dentro de un año, los canarios y casi todas las canarias, hablarán también con su voto, que es una manifestación más, pequeña, del pensamiento. No nos cansamos casi nunca. La otra semana me regalaron un foular, a la vieja manera, de fino tejido y amplio tacto. Había uno también para Ella pero todavía no ha dicho esta boca es mía e incluso este foular puede serlo.
¿Hace cuánto que le dimos una vuelta a la Luna y vimos su cara oculta? Ni se sabe. Hace menos, El País cumplió cincuenta años y el escritor y académico Javier Cercas ha escrito un libro desde la perspectiva del lector adolescente que fuimos cuando nació ese periódico. Muy bien. Un abogado yacente y con problemas de vocalización me recuerda la importancia de Hesse en esa época, y antes, le digo yo: los primeros lectores somos hijos de Demian y de Siddharta, qué olvidado todo eso. Así hablábamos y así pensábamos, en alemán y en indostánico.
Casi Cristina me dice que se quiere casar, de nuevo, con lo cual se irá por fin de casa, qué alegría o qué desazón. Todo ello es tan probable como que la actual presidenta de la comunidad de Madrid no haya sido envenenada con un hongo de los que recomendaba Carlos Castaneda en Las enseñanzas de Don Juan, ¿o era otro libro? Le preguntaré a Demmi Moore, que igual probó alguna que otra cosa de esas, y ahora está brillando en Cannes como jurado del festival. Añoranza de la Costa Azul y menosprecio de Corte.
En estos días, y casi siempre, nos queda Portugal a los que amamos ese país mucho más que el que se supone nuestro. En Portugal se habla bien, se ama bien, se piensa mejor. Me quedé postrado en la Rua Garret donde me abandonó un fado alegre y una pareja perfecta. Así se escriben las cosas: la bestia naranja en China cambiando cromos, el líder de la oposición opositora muy en silencio, esperando la mayoría absoluta en Andalucía, el chico de la mochila y la piscina en La Laguna, y ahora los ratones –como en una vieja obra teatral de Agatha Christie- sigue presidiendo el gobierno de Canarias. ¿Aguantaremos así un año más? Como gritó una vez Penélope: “¡¡¡¡Peeeeeeedro!!!!”.
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