Canarias recuerda que hace 40 años ya dijo “no” a la OTAN
La OTAN está de actualidad. No solo sus bases y la guerra han vuelto a los titulares. Las búsquedas de bases de la OTAN del pasado y del presente se mezclan indistintamente en los motores de internet. Esta semana se cumplen 40 años de la permanencia de España en el bloque militar occidental pese a la rotunda negativa de algunas comunidades autónomas como Catalunya, Euskadi, Navarra y Canarias. Esos noes supusieron el 43% de los votos válidos. Los movimientos sociales isleños recuerdan la efeméride y ratifican su no a la OTAN y a todas las guerras.
En 1982 España ingresó en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), durante el Gobierno de Unión de Centro Democrático (UCD). Esta decisión unilateral provocó la repulsa de toda la izquierda española de entonces, entre las que se incluía un PSOE que por aquel entonces había estado haciendo campaña con el famoso “OTAN, de entrada, no”.
Ese mismo año, Felipe González ascendería al poder con todo el paquete de promesas electorales dispuestas para convertir en medidas. De entrada. No fue hasta cuatro años después, en 1986, cuando el prometido referéndum se plantearía a la ciudadanía, pero con un condicionante claro: el propio gobierno haría una fuerte campaña por el 'Sí a la OTAN'.
Solo cuatro comunidades dijeron “no”
Ganó el “Sí” en España con el 56,85% de los votos válidos y una participación del 59,4%, aunque con condiciones como no integrarse en la estructura militar, prohibir armas nucleares y reducir bases estadounidenses. Solo cuatro comunidades autónomas optaron mayoritariamente por el “No”, reflejando opciones nacionalistas, reivindicaciones de mayor autodeterminación,pacifistas y anti intervencionistas contestando a un referéndum que perdura en el relato como la última esquirla que había que sacudirse del franquismo en la transición y que ya todos remaran juntos en una misma dirección democrática. El ‘spoiler’ que hizo el futuro hoy es historia y de todos los asuntos que quedaron pendientes en aquel momento hoy han crecido descontentos mayores.
En Euskadi, el rechazo fue abrumador con un 67,55% de los votos válidos. Catalunya siguió con un claro 53,72%, con una participación moderada del 62,80%.Navarra registró un 56,72% en contra.Canarias cerró la lista con un 53,69%.
“Teníamos razón, Canarias dijo no”
Canarias ha vuelto a salir a la calle para ratificar, cuarenta años después, el no a la OTAN que el Archipiélago expresó en las urnas aquel 12 de marzo de 1986. Unas 500 personas marcharon este jueves en Las Palmas de Gran Canaria y en una manifestación convocada de forma simultánea en las dos capitales de provincia por la Plataforma Canaria por la Paz para reafirmar aquel rechazo y reivindicar a las islas como tierra de paz y de neutralidad.
Inés Miranda, miembro de la plataforma, recuerda que Canarias dijo no “de forma concienciada, meditada y convencida”. E insiste en que “Canarias debe ser una plataforma de paz para el continente africano. Debe, además, cumplirse lo que está previsto en nuestro Estatuto de Autonomía, que es ser una plataforma de paz y, en todo caso, una plataforma de defensa y cooperación con el continente africano”. Miranda recuerda la propuesta que se hizo el año pasado al Parlamento de Canarias, a todos los grupos políticos y todas las formaciones, para que apoyaran un Estatuto de Neutralidad, “para no convertirnos en una plataforma de guerra”.
Miranda defiende que Canarias no sea “un Estado o un territorio en el que se condensen bases y armamentos para atacar a otras personas, sino ejercer lo que nosotros consideramos que es el derecho humano a la paz, que es un derecho que asiste a todos los seres humanos, a todas las personas y a todos los pueblos. Hoy lo que queremos es reiterar, afianzar y recordar a la comunidad canaria y al mundo en general que Canarias es territorio de paz”, sentencia.
“Paraíso militar”
Un cumpleaños agridulce porque al soplar las velas desde hace 40 años se pide el mismo deseo: que Canarias no sea base militar. Ese sentir impregnó el manifiesto leído tras la manifestación en Las Palmas de Gran Canaria este 12 de marzo. El texto recuerda la decisión de un pueblo “que supo resistir entonces las presiones del Estado y la manipulación mediática con organización de base, boca a boca y solidaridad”, y sostiene que el tiempo ha confirmado que la sociedad canaria “tenía razón” al oponerse a la integración atlántica.
El manifiesto alerta de que ese conflicto no pertenece al pasado. Denuncia una fase “agónica” del imperialismo, en guerra permanente contra los pueblos y con una amenaza nuclear que adquiere “una dimensión aterradora”, mientras los centros de poder alimentan una industria armamentística que necesita fabricar armas, probarlas en combate y abrir nuevos escenarios bélicos.
En ese tablero, Canarias es descrita como “zona estratégica para la guerra” convertida en “paraíso de la militarización” de la tierra, el mar, el aire, la gente y la propia cultura, con un gasto militar que “parasita” los presupuestos sociales y proyectos como una base aeronaval en Gando o la conversión del cuartel Canarias 50 en germen de un futuro ejército europeo.
La Plataforma vincula esa militarización con la precariedad y con una ofensiva específica sobre la juventud: habla de una “invasión militar” en los centros educativos, donde se ofrece estabilidad laboral a una población escolar empobrecida para “cooptar” a la juventud trabajadora como “carne de cañón” de los ejércitos de la OTAN, sin explicar que “una vez dentro no se puede decir que no a matar o participar en invasiones”.
“Pedimos la disolución de la OTAN”
“La OTAN no es respuesta, no ha generado ningún proceso de seguridad, no ha generado ningún tipo de liberación, no ha generado ningún proceso de democracia”, expresa a este periódico la activista por la paz Koldobi Velasco. “La OTAN es el principal brazo armado del neoliberalismo, del capitalismo, del neocolonialismo y de la defensa de las patrias, las fronteras y sobre todo de la preparación de la guerra y de todo el negocio de la guerra. Tiene actualmente el 55% de todo el gasto militar mundial”, añade.
“Lo que estamos planteando”, sostiene Velasco, “es una disolución de una estructura terrorista, de la principal estructura violenta, que no solo genera violencia por su injusticia, porque todo lo que se detrae para gasto militar se elimina de la posibilidad de ser invertido en sanidad, en educación, en servicios sociales, en vivienda, en alimentación, en justicia, en cultura, en belleza. Y todo esto es también una denuncia que hacemos porque la OTAN es el principal agente contaminador mundial en esta situación de colapso medioambiental en el que estamos”.
Para la activista, la OTAN representa aquellos elementos que están hoy generando “pobreza, miseria, muerte, destrucción y la guerra como única respuesta a la situación de los conflictos”. “Necesitamos desarrollar una cultura realmente de paz y de no violencia que resuelva los conflictos con paz y con pan, con justicia social, medioambiental y de género”, concluye.
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