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Científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria advierten de que la playa de Las Canteras no es lugar para botellones ni actos masivos

Celebración de San Juan en la playa de Las Canteras, en Gran Canaria

Efe

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Científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) han advertido este viernes de que la playa de Las Canteras, y en general ninguna playa de la ciudad, deben ser lugar de botellones en eventos festivos y masivos como la noche de San Juan, con gran presión humana.

“Las playas tienen que volver, sobre todo las urbanas, a renaturalizarse. Todas aquellas acciones que han hecho de la playa un lugar artificial deberían retirarse. Si existe una cultura de hacer hogueras, se debería hacer donde menos impacto tenga”, ha declarado en una rueda de prensa Emma Pérez, coordinadora del programa de investigación sobre el litoral de Las Canteras y El Confital, en el que colaboran la ULPGC y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

La investigadora ha abogado así por eliminar eventos de carácter masivo ya que, según ha dicho, “no hace falta poner escenarios en la arena”, al tiempo que ha agregado que también se puede trabajar en alternativas de ocio que diversifiquen la oferta y supongan una menor presión para la playa.

Para Pérez Chacón, los estudios reflejan que, en líneas generales, se puede estar orgulloso de los ecosistemas, que son saludables, algo “admirable” al tratarse, en el caso de Las Canteras, de una playa urbana con una intensidad de uso “brutal”.

En general, ha agregado, ambos entornos presentan unos valores muy buenos pese a la presencia humana, “sobre todo teniendo en cuenta que no existe periodo de descanso para el ecosistema durante el invierno, como sucede en otros lugares de Europa”.

Según la coordinadora de la iniciativa, el desafío más apremiante es encontrar un equilibrio entre conservar el ecosistema lo más natural posible, limitando las cuestiones que lo presionen, y que al mismo tiempo pueda seguir siendo “el gran espacio de ocio de la ciudad”.

Este proyecto sirve para canalizar todos los estudios de investigación en este entorno y, a la vez, compartir datos e información con la administración local de manera bidireccional.

Entre las principales conclusiones, los investigadores han destacado cuestiones como la elevada presencia de colillas en estos entornos, y el peligro que esto supone para el fitoplancton o las larvas de erizo, entre otras especies.

En general, tanto la playa de Las Canteras como las de El Confital presentan ecosistemas saludables y con bajas perturbaciones, según la investigadora Fernanda Montero, que ha estudiado las comunidades microbianas marinas como indicadores de calidad del agua.

En la playa del Confital hay concentraciones algo más altas de nutrientes relacionados con la presencia humana y, a lo largo del año, mientras que la zona de Peña La Vieja, en Las Canteras, es la que presenta menores abundancias de bacterias y fitoplancton, en las de Playa Chica, Hotel Cristina y Reina Isabel la presencia es más abundante.

El investigador del instituto Ecoaqua Rodrigo Almeda ha estudiado la presencia de microplásticos y colillas de tabaco y ha recordado que Canarias es un lugar especialmente sensible a la concentración de microplásticos debido a las corrientes marinas.

En La Cícer, uno de los tres puntos de muestreo analizados, la concentración de microplásticos llegaba a los 250 por metro cuadrado, una concentración “muy alta”.

En cuanto a colillas de tabaco, La Cícer y Playa Grande presentan concentraciones algo más normales, si bien lo preocupante se encuentra en El Confital, donde se llegó a observar una colilla de tabaco por cada metro cuadrado de arena.

Almeda ha recordado que estos residuos causan gran impacto en los ecosistemas y tanto el plástico como el tabaco liberan químicos al agua que dañan el ecosistema, especialmente en peces o fitoplancton.

“Los lixiviados de colillas de tabaco pueden llegar a causar el 100 % de mortalidad en algunos organismos, así como malformaciones y otros daños”.

“Debemos insistir en la idea de que las colillas de tabaco son también plásticos que, en ningún caso, se deben arrojar al mar o tirar a la arena de la playa”, ha concluido el científico.

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