El Gobierno y la Iglesia firman un pacto para reparar a las víctimas de pederastia: ''Es el principio del fin de tanto horror''
''La Iglesia ha tenido que dar su brazo a torcer y es un triunfo de la sociedad y de la gente demócrata'', celebra Ciro Molina, superviviente de abusos sexuales en el seno de la Iglesia en Tenerife. Este lunes, el Gobierno de España y la Iglesia han firmado un protocolo para reparar a las víctimas de pederastia. En este acuerdo han participado el Ministerio de la Presidencia, el Defensor del Pueblo, la Conferencia Episcopal Española (CEE) y la Conferencia Española de Religiosos.
El objetivo, según consta en el documento, es ''reconocer y promover la dignidad y la memoria de las víctimas'', así como asegurar la justicia y la reparación efectiva con medidas simbólicas, económicas, o con apoyo y acompañamiento psicológico.
Las solicitudes se gestionaran a través de una unidad especializada que evaluará cada caso con ''criterios de confidencialidad y rigor profesional''. Además, se diseñará una Comisión Mixta encargada de asegurar que las resoluciones se adopten de forma ''consensuada y eficaz''. Esta comisión la integrarán nueve miembros: uno propuesto por el Ministerio de la Presidencia, dos por el Defensor del Pueblo, dos por la CEE, y dos designados por las víctimas.
Sobre las indemnizaciones económicas, el convenio no establece baremos ni horquillas. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, ha señalado en rueda de prensa que ''una reparación justa no debe de estar determinada por ninguna cifra ni mínima ni máxima''. Lo que sí establece el protocolo - ha apuntado- son los criterios que han de dar lugar a la reparación económica, entre ellos la gravedad del daño, la reiteración o la edad.
El superviviente de abusos en Tenerife considera positivo que las cantidades no estén tasadas. ''¿Cómo cuantificas el dolor? Lo importante es ver lo que piden las víctimas, cómo se sienten reparadas, y que gente profesional y objetiva establezca los baremos'', subraya.
Claves
Esta vía de reparación entrará en vigor el próximo 15 de abril y contempla que las víctimas que ya han recurrido al sistema de reparación creado por la Iglesia en 2024, el Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abuso (PRIVA), puedan pedir una indemnización más alta. En el caso de las víctimas que ya han fallecido, sus herederos podrán presentar la solicitud de reconocimiento en su nombre.
La petición se presenta ante la Unidad de Tramitación del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. Esta la remitirá a la Unidad de Víctimas del Defensor del Pueblo. El documento, consultado por Canarias Ahora, establece que se evaluará cada caso y la unidad de víctimas hará una propuesta de resolución y reparación en un plazo de tres meses.
La propuesta de reparación se trasladará a la Iglesia para que la evalúe en un máximo de dos meses. Si la Iglesia y la víctima están de acuerdo, la propuesta será definitiva y la Comisión Asesora del Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abuso (PRIVA) se encargará de su cumplimiento y ejecución. Si hay disconformidad, el Defensor del Pueblo tendrá la última palabra.
El caso de Ciro Molina
Molina comenzó a sufrir abusos sexuales por parte del párroco de su pueblo, Tejina, cuando tenía nueve años, en 1997. Su familia presentó la primera denuncia en 2004, y la respuesta de la Iglesia fue reubicar al agresor. Ciro era monaguillo en la parroquia de su pueblo cuando conoció al agresor. Los abusos se agravaron en 2002, cuando decidió entrar en el seminario. Allí, les obligaban a confesarse de los mandamientos que iban en contra de ''la castidad y la pureza''. ''En el momento de la confesión, él nos preguntaba si nos masturbábamos y en qué pensábamos. A la vez que me preguntaba, me empezaba a tocar el muslo'', relató a Canarias Ahora la víctima. Otras veces, el párroco le pedía al niño que le besara en las manos, y en una ocasión le besó en la boca.
Molina también ha denunciado públicamente abusos en la casa del sacerdote. ''Me metió en una sala. Era un salón de las casas de antes, no tenía muebles. En medio había una silla. Se sentó y me empezó a tocar. No me llegó a meter la mano por el pantalón, pero sí por debajo de la camisa. Cuando yo sentí la mano por mi abdomen me levanté y me fui contra la puerta'', recuerda.
Hace solo cinco días, salió a la luz un audio grabado en una reunión entre el anterior obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, y Ciro Molina. En este encuentro, Álvarez describe cómo la Iglesia encubrió al agresor: ''Lo mandó a Salamanca y estuvo un año haciendo una especie de reciclaje, y cuando regresa lo ponen de capellán en el asilo, y allí estuvo''.
En este mismo audio, Álvarez justifica las agresiones sexuales a menores alegando que los niños le han ''provocado''. ''Yo tengo experiencia de eso como sacerdote. Chicas y chicos de 13 o 14 años que me han provocado. Entonces, tú ten en cuenta que hace unos años la edad de la libertad sexual era 14 años. Ahora es 16 o 18, no sé cuánto. Ahora es 16, ¿no? Bueno pues, yo recuerdo en la isla de La Palma, en Tazacorte…'', se escucha en el audio
El audio fue entregado a la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife y a la Comisión Pontificia de Protección a los Menores del Vaticano. Molina pidió al Ministerio Público que abra diligencias de investigación y que le brinde asesoramiento y amparo, pero desde la Fiscalía han explicado a este periódico que la denuncia se presentó, se incoaron diligencias, pero se archivaron al haber prescrito los hechos.
En declaraciones a esta redacción, Molina valora que este convenio es ''el principio del fin de tanto horror''. ''Es un triunfo de nuestro sistema democrático y sentimos una alegría muy grande. En sistemas que no son democráticos, este tipo de reparaciones serían impensables'', añade. Las víctimas entendían que el acuerdo - ''o el desacuerdo'' - debía darse antes de la visita a España del Papa León XIV, que tendrá lugar entre el 6 y el 12 de junio y en la que está incluida Canarias.
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