A juicio la agresión física que sufrió una enfermera en Tenerife durante la guardia de Nochevieja de 2023
El Sindicato de Enfermería (SATSE) ha denunciado este martes la agresión física sufrida por una enfermera del centro de salud de Tacoronte durante una guardia el 31 de diciembre de 2023 y ha criticado que el juicio no se celebrará hasta mayo, dos años y medio después, lo que, a su juicio, evidencia la lentitud del sistema y agrava la indefensión de los profesionales sanitarios.
El sindicato, en un comunicado, ha informado de que la profesional interpuso una denuncia cuando ocurrieron los hechos, pero el juicio no se celebrará hasta dos años y medio después, evidenciando la lentitud del sistema y reforzando la sensación de indefensión que denuncian muchos profesionales sanitarios. Tras más de siete meses de baja laboral por la gravedad de la lesión, la enfermera se volvió a incorporar a su puesto de trabajo, pero las secuelas físicas y psicológicas siguen patentes en su día a día, necesitando rehabilitación y seguimiento por parte del servicio de traumatología, ha alertado SATSE.
Además, ha agregado, la profesional ha tenido que continuar ejerciendo su profesión en un entorno de presión asistencial mientras arrastra las consecuencias de este suceso, enfrentándose además a un proceso judicial largo y desgastante.
Para SATSE, este caso representa una doble vulnerabilidad: sufrir una agresión en su puesto de trabajo y que, tras denunciarlo, enfrentarse a un proceso lento que no siempre garantiza una respuesta ágil ni reparadora. La organización sindical recuerda que en los últimos años se han producido varias agresiones al personal del centro de salud de Tacoronte y ha vuelto a reclamar soluciones reales para garantizar la seguridad de los profesionales. Además, el sindicato ha recordado que lleva mucho tiempo pidiendo al Servicio Canario de Salud que se refuerce la plantilla de este centro, ya que está sometido a una alta presión asistencial por falta de personal.
SATSE ya denunció que en el servicio de urgencias del centro de salud de Tacoronte solo hay una enfermera y un médico, que se ven desbordados por las diferentes situaciones que se pueden presentar durante las guardias, como paradas cardiorrespiratorias o atención para el traslado al hospital con la ambulancia dejando el centro sin enfermera. En el caso concreto de las urgencias de Tacoronte, funciona como Punto de Atención Continuada (PAC), un servicio que está diseñado para atender urgencias leves o moderadas fuera del horario habitual del centro de salud, pero que, en la práctica, funciona como un servicio normal de urgencias al que acuden los pacientes ante cualquier situación de emergencia.
Según SATSE, este centro solo cuenta con una enfermera y un médico de refuerzo durante los fines de semana y el personal de seguridad solo se encuentra en el centro hasta las 20 horas de lunes a viernes y los fines de semana. Así, es el propio personal sanitario el que abre la puerta y atiende a los pacientes, sin que haya ninguna protección ante cualquier tipo de episodio violento que se pudiera producir.
Asimismo, el sindicato ha advertido de que la violencia contra quienes cuidan de la salud pública no solo aumenta, sino que corre el riesgo de normalizarse. Esta realidad genera miedo, estrés y desmotivación entre los profesionales, y plantea un serio problema estructural para el sistema sanitario. En el conjunto del sistema sanitario público, ha detallado el sindicato, se registraron 664 agresiones en 2025 frente a 544 en 2024, consolidando una tendencia ascendente continuada. Solo en 2025 se contabilizaron 68 agresiones físicas, 524 verbales y 72 mixtas, lo que confirma que la violencia física, como la sufrida por esta enfermera, sigue siendo una realidad frecuente en los hospitales y centros de salud.
Además, SATSE ha señalado que estas cifras representan únicamente la parte visible del problema, ya que muchas agresiones no se denuncian. El denominado Plan de Prevención de las Agresiones del Servicio Canario de Salud establece medidas de protección, protocolos de actuación y apoyo jurídico. Sin embargo, el incremento constante de casos y la experiencia de esta profesional ponen en duda su eficacia real, ha agregado. Para SATSE, los datos reflejan que la violencia contra quienes cuidan de la salud de la ciudadanía no solo aumenta, sino que corre el riesgo de normalizarse. “Esta realidad genera miedo, estrés y desmotivación entre los profesionales, y plantea un serio problema estructural para el sistema sanitario”, ha apostillado.
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