La vida en un pueblo canario con más pensionistas que trabajadores: “El gran problema es que no llega la fibra óptica”

Un pastor guía un rebaño de ovejas en Caideros de Gáldar (Gran Canaria).

En el restaurante El Molino nadie mira su móvil. Durante la mañana de un martes frío de enero, Fermín Moreno apura su café en la barra y sale a encenderse un cigarro, resguardado de la lluvia gracias al alero sobre la entrada. Es su rutina diaria, al menos, desde que se retiró de su trabajo como transportista por una enfermedad. “Vengo a tomar café por las mañanas y me pasó aquí una o dos horas porque el restaurante es una zona de encuentro, el punto de salir de la casa y conversar, donde único te encuentras con alguien”. Tranquilo, mira los pastos verdes y los pequeños cultivos que conforman el paisaje al otro lado de la carretera, mientras saluda por su nombre a todo el que entra. “No hay cobertura ninguna”, dice, “es el gran problema que está teniendo el ayuntamiento aquí, que no llega la fibra óptica”. 

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La zona alta del municipio norteño de Gáldar (Gran Canaria), tradicionalmente dedicada a la ganadería y agricultura, ha sufrido la despoblación desde que el sector primario le cedió el terreno como principal fuente económica del Archipiélago al turismo. Lo ilustra Fermín Moreno, pues asegura que donde vive, en una casa-cueva en el barrio de Valerón, “hace 30 años había más de 200 personas y ahora estoy yo solo y un perrillo”. Sus antiguos vecinos solo vuelven durante los fines de semana o en fiestas. Y en la actualidad, carecer de la tecnología necesaria para conectarse a internet es una razón más para que los pocos jóvenes que quedan quieran marcharse.

Moreno alza la voz para preguntar a la camarera cuánto alumnado hay en el colegio de Caideros, el pueblo en el que se ubica el restaurante. “¿Qué cuántos hay? Nueve”, responde. “Nueve chiquillos”, repite Moreno, “ella misma tiene una chiquilla de 14 años y ya está diciendo que dentro de dos años se tendrá que ir”, añade, aceptando como una realidad ineludible que en los altos de Gáldar quien tiene hijos sabe que se marcharán pronto “porque aquí no avanzan, una persona que tiene dos chiquillos que empiezan el instituto necesitan la tecnología”.



Fuente: INE, Agencia Tributaria


La despoblación y la falta de oportunidades han provocado que la zona alta de Gáldar tenga más pensionistas que trabajadores. Lo muestra los análisis de los datos preliminares del censo de población de 2021 del INE realizado por el eldiario.es, que descifra a qué se dedican residentes en España desglosados por vecindarios o sección censal. El paraje rural que agrupa los pueblos de Saucillo, Caideros, Fagajesto, Juncalillo y Barranco Hondo es el único de Canarias en la que los pensionistas superan al resto de ocupaciones, es decir, a personas con trabajo, desempleados o estudiantes. Aunque por escaso margen, de los 753 habitantes, 240 son jubilados y 237 están dados de alta en la Seguridad Social. Un 13% está parado, un 4% son estudiantes y, el resto, están en la categoría denominada inactivos, es decir, de las que no se pudieron encontrar registros públicos, como personas que viven de ingresos financieros e inmuebles o de la economía sumergida.

Ante esta realidad, el Ayuntamiento de Gáldar ha tratado de dinamizar la zona con distintas iniciativas. El concejal de Cultura y Nuevas Tecnologías, Julio Castillo, reconoce que instalar la fibra óptica ha sido uno de los principales problemas para los vecinos de los altos de Gáldar, principalmente debido a la orografía de la zona, surcada de barrancos, con poblaciones dispersas y muchas viviendas casas-cueva “en las que es difícil que penetre la cobertura móvil”. Además, el área sufrió en 2019 el incendio que afectó a 10.000 hectáreas, “que quemó completamente toda la red de cobre de aquel momento” y destruyó la red de comunicaciones.

A pesar de ello, el Consistorio logró el año pasado que la fibra óptica llegase a los cinco núcleos principales, contratando a Telefónica para realizar la labor. ªSomos conscientes que es una de las principales necesidades, pero diría que está paliada al 75% y lo que falta es un 25%“, señala Castillo. Además, remarca que en el centro de los pueblos ya hay wifi gratuita y pública ”y lo usan mucho los vecinos, de hecho, cuando hay cualquier fallo y se pierde la señal, me avisan por whatsapp para que lo notifique a los informáticos y solucionarlo“.

Para este año está previsto que el Ayuntamiento cubra las zonas que aún carecen de fibra óptica y que Telefónica instale antenas de telefonía para dar cobertura a los móviles. “Pero cabe señalar que por la orografía no está previsto que la fibra óptica llegue hasta el último caserío del último barranco. Probablemente habrá zonas a las que no se podrá llegar por cable, pero sí se va a mejorar la cobertura 5G para que, a través de la comunicación móvil, la cobertura llegue a todas las zonas de medianías”, matiza Castillo.

De la ganadería al turismo rural

Para el concejal se trata de una iniciativa “clave” para el futuro de los altos de Gáldar, que facilita la vida de sus habitantes y contribuye al turismo rural hacia el que el Ayuntamiento quiere orientar el área para generar oportunidades y que la población se mantenga. “Las viviendas vacacionales están creciendo mucho en la zona, sus propietarios les dan otro uso a las casas que tradicionalmente fueron para los agricultores y ganaderos que durante el siglo XX ejercían su labor”, subraya Castillo.

En Caideros, carteles y murales recuerdan el pasado de un pueblo que fue el principal núcleo de las zonas altas de Gáldar, gracias principalmente a la ganadería y las labores que generaba, como los telares de lana. Existe incluso una Casa de la Lana, en cuya fachada está inmortalizada en un mural María de las Nieves Mendoza, la última tejedora de Caideros. “De sus ágiles manos salieron varas de estameña, jerga o trapera, telas con las que se elaboran alforjas, chaquetas o mantas que, si antes eran la vestimenta del mundo rural, hoy han quedado como testimonio de un oficio que tuvo su última luz en Caideros, en las manos de Mariquita Nieves la de Caideros, como era popularmente conocida”, recuerda uno de los textos fijados en la pared exterior del inmueble.

Aunque ese oficio ya no existe más que en fiestas, sí se ha mantenido la ganadería y un puñado de pastores aún mantienen viva la trashumancia, que se practicaba en la isla desde tiempos de los aborígenes y que ahora, los altos de Gáldar es el único lugar del Archipiélago donde permanece. Fermín Moreno explica que cuando las ovejas no tienen mucho para comer en Caideros, se van hacia la cumbre, “normalmente después de mayo”.

Mientras lo dice, señala a la carretera, de donde provienen sonidos de cencerro y silbidos. Justo cruza un rebaño de ovejas mientras los vehículos esperan pacientemente. “Los animales tienen preferencia siempre, eso es de primero de autoescuela. Después ya vienen las bicicletas. Pero primero que nada, los bicharangos tienen prioridad”, añade. 

A unos escasos metros del restaurante El Molino, hay dos queserías artesanales, El Cortijo El Montañón y El Cortijo de Caideros, de donde salen habitualmente las ovejas para comer. Allí, se elaboran quesos únicos en el mundo, con denominación de origen: el queso en flor, media flor y queso de Guía. En los altos de Gáldar hay unas siete queserías tradicionales que forman parte de la ruta europea del queso desde 2017, junto a otros enclaves de otros municipios norteños de la Isla. La iniciativa, de la que forman parte 19 municipios de nueve regiones europeas, tiene como objetivo dinamizar territorios rurales enlazando el turismo con el sector agroalimentario y sus paisajes.

“Aquí no hay ningún queso ruín, quesos ruines no hay ninguno”, dice Moreno, sonriendo. Además, mientras que otras profesiones de la zona se han ido abandonando, la ganadería se mantiene gracias a que “hay un colectivo de pastores que ha continuado con la labor y son unos cuantos”, hijos de ganaderos que han querido seguir con la actividad. Además, la tecnología también ha llegado a las queserías y hay pastores que ponen un GPS a sus ovejas guía para saber dónde están en todo momento. “Si están en Tejeda o están por aquí, mira el móvil y sabe dónde está el ganado desde la casa”, indica Moreno.

Pero para mitigar la despoblación hace falta más que impulsar la tecnología. Julio Castillo expone un caso aún peor que el de Valerón: “Barranco Hondo llegó a ser un núcleo de más de 3.000 habitantes y hoy en día, que vivan de forma permanente, creo que se pueden contar unas 30 personas. De 3.000 a 30 personas”. En este sentido, detalla que se han ido “principalmente por la estructura del mercado laboral, pues en Canarias hemos desnutrido el sector primario, cada vez es menos competitivo porque la globalización hace que los productos que vienen de fuera sean mucho más económicos y más rentables que los que se producen aquí”.

“Eso al final hace que se abandonen los pequeños cultivos de las medianías, que eran los que generaron la población en el siglo XIX y en el XX. Al dejar de ser productivos esos terrenos, la población se ha tenido que ir y emigrar a otros puntos de la isla, en los que se ha implantado otro tipo de sistema de producción, para ser mano de obra, básicamente, del sector servicios y también algo de industria en el sureste. Hubo mucha población que se fue a Santa Lucía de Tirajana o a Telde; de hecho, vuelven por las fiestas y hoy en día su residencia habitual está en la costa este de Gran Canaria”, abunda Castillo.

Para volver a generar oportunidades de futuro, además de las viviendas vacacionales o la ruta europea del queso, el Ayuntamiento ha desarrollado numerosas iniciativas para poner en valor los atractivos paisajísticos de la zona, con una web específica sobre los altos de Gáldar y piezas audiovisuales que resaltan sus características. El concejal también recalca la promoción del Camino de Santiago en Gran Canaria, que une Maspalomas y Gáldar en poco más de 65 kilómetros, que en 2021 se incluyó en las rutas oficiales, permitiéndose la inclusión de señalética y el acondicionamiento de senderos.

“Estamos construyendo un albergue en la zona de Caideros y en Juncalillo hemos abierto un hostal rural que ha permitido abrir un restaurante en la zona centro para atraer turismo sostenible y rural, para incentivar el consumo y las pernoctaciones”, indica Castillo. A todo ello, el concejal añade la figura de los nómadas digitales, trabajadores que no necesitan una oficina física para desarrollar su actividad: “Muchos ciudadanos europeos que eligen Canarias para teletrabajar pueden plantearse que cualquier casa-cueva con fibra óptica puede ser un lugar para desarrollar su trabajo en un entorno paradisíaco: hay un clima y un medioambiente increíble, tranquilidad y, ahora, una conexión como si estuviera en una gran ciudad”.

Periodo electoral 

Fermín Moreno defiende el papel del Consistorio para gestionar los problemas de la zona. “Unos vecinos hemos creado una asociación aquí al lado, porque del cruce de Caideros hasta el linde con el municipio de Guía estaba abandonado, el ayuntamiento pasaba y se iba hacia arriba, a Juncalillo, y a esos 10 o 15 kilómetros cuadrados no se les prestaba atención”, relata. Querían que la administración también llevara la fibra óptica a ese área, además de solucionar problemas de alumbrado. “Pero la verdad es que te atienden, tanto Participación Ciudadana como el concejal específico de Medianías o el propio alcalde. Te echan una mano, te colaboran”, añade.

El alcalde, Teodoro Sosa (Bloque Nacionalista Rural-Nueva Canarias), gobierna el municipio desde 2007 y desde 2019 lo hace con mayoría absoluta, al obtener el 74% de los votos y 17 de 21 concejales. “Un alcalde como este, la verdad… es un tío que te escucha, que se acuerda de ti, se pasa por aquí, te ve, se para, te pregunta... y su equipo, es un equipo profesional”, asegura Moreno. “Hay otros ayuntamientos que ponen a uno que no sabe, pero como acarrea votos lo mete de concejal y este después mete a dos asesores. No, aquí tiene el de Nuevas Tecnologías o el de Medianías están muy formados y son muy profesionales. Hay muchos alcaldes que solo luchan por los votos y otros, como este, que luchan por el pueblo. La muestra la tienes en las elecciones, lleva 16 años como alcalde”, manifiesta. 

Al respecto, el concejal Julio Castillo reconoce que no se esperaba que el partido obtuviera tanto respaldo en las elecciones del 26 de marzo de 2019, pero para los comicios de mayo de 2023 tiene expectativas de superar esos resultados. “A pesar de que hemos vivido un mandato catastrófico, porque empezamos 2019 con dos incendios y seguimos con la pandemia, el programa electoral, que estamos revisando ahora, lo hemos cumplido prácticamente al 100% en todos los barrios, desde la costa hasta la cumbre”. Sobre los rumores que sitúan a Teodoro Sosa como candidato a la presidencia del Cabildo de Gran Canaria, al estar llamado a suceder a Antonio Morales (también de Nueva Canarias), quien aún no ha confirmado si se postula, Castillo garantiza que “es el candidato de Gáldar”.

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