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Vistas de Las Palmas de Gran Canaria desde la torre de la catedral

La Catedral de Las Palmas de Gran Canaria se ha convertido en testigo esencial de la historia de la ciudad. Comenzada a construir en el siglo XVI, ha visto cómo ha cambiado a lo largo de estos 500 años desde una perspectiva privilegiada. En lo alto del cimborio, cualquier visitante puede sentirse protagonista por un día del acontecer diario e intentar montar, imaginación mediante, el puzzle de la historia desde la vista de las calles que rodean el templo. Ese es el plan que CANARIAS AHORA propone para el fin de semana en la ciudad: ascender hasta la torre sur de la catedral y disfrutar de las vistas por tan solo 1,50 euros.

No es necesario tan siquiera esforzarse en patearse el camino hasta el balcón de la torre. Dentro aguarda un ascensor que lleva hasta casi la cima del mirador, justo en el pasillo que conecta la torre sur con la norte (cerrada para el público), desde el que sólo hay que ascender unos 45 peldaños de una escalera de caracol.

Sin embargo, si lo que se prefiere es subir a pie como en otras torres famosas como La Giralda de Sevilla, La Torre del Miguelete en Valencia o incluso el Arco del Triunfo en París, adelante, son sólo unos 215 escalones, y así se podrá alardear de que se subió la torre a pie.

Desde arriba, vistas de toda la ciudad. Nada más salir de las escaleras, acompaña la brisa marina, y de frente la inmensidad del océano, con barcos yendo y viniendo. También se ve a la perfección el techo de la basílica, distinguiéndose la separación de las tres naves y su cúpula . Además se ve el convento de San Agustín al fondo.

Mientras, en la fachada norte, se ve la otra torre, y justo a su derecha las ruinas de la iglesia del Sagrario, donde se encuentran los restos arqueológicos del cementerio del hospital de San Martín. Se puede ver también la calle Obispo Codina y al fondo el risco de San Nicolás.

Sin duda alguna la zona de la torre que más vistas depara es la parte oeste, desde donde se tiene una perspectiva privilegiada de la plaza de Santa Ana con el edificio de las Casas Consistoriales frente a la catedral. Desde allí se divisa a la perfección el risco de San Roque y se ve cómo las callejuelas del casco trepan hacia la montaña.

Por último queda la panorámica de la fachada sur, desde donde se ve la Avenida Marítima y la iglesia de Santo Domingo. A su alrededor hay numerosas casas, todas con azoteas, aunque desgraciadamente muchas están abandonadas. Al fondo, la construcción de los nuevos edificios del Juzgado.

La visita merece la pena, sobre todo porque es un punto de vista de la ciudad para muchos desconocido. Si el visitante se queda con ganas de más, por otros 3 euros se puede acceder al Museo Diocesano de Arte Sacro, que incluye la visita al interior de la Catedral.

Una buena hora para subir la torre es el mediodía (el horario de apertura es de 10.00 a 16.30 de lunes a viernes y los sábados de 10.00 a 13.30). Si la subida (y bajada) se hace a pie, el apetito se puede despertar, por lo que qué mejor que dirigirse hacia alguno de los numerosos bares de Vegueta para ir de tapeo y tomarse unas buenas cervecitas. ¡Un plan de diez!

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