Otoño en Despeñaperros: un fin de semana de naturaleza y cultura con la berrea como excusa

Camino al Castañar de Valdeazores, en el Parque Natural de Despeñaperros.

La Berrea es una experiencia sensorial que trasciende a la vista. Dicen por estos montes del norte de la provincia de Jaén que cuando al venado se le moja el lomo se pone como loco. El cambio de estación a finales de septiembre conjuga la llegada de las primeras lluvias y el descenso de las temperaturas. El otoño va poco a poco imponiéndose a los restos de un verano que, por estas latitudes, suele ser tórrido en el termómetro y rácano en aguas. Sierra Morena extiende sus arrugas de levante a poniente creando una verdadera muralla que separa a dos universos casi antagónicos: la exuberancia andaluza al sur y la austeridad manchega al norte. Entre medias, la sierra exhibe sus densos bosques mediterráneos y pinares en paisajes que apenas dan tregua a los hombres en un par de lugares. Sitios contados que, desde tiempos inmemoriales, son importantes vías de paso entre los dos mundos. En estos tiempos a caballo entre septiembre y octubre se produce la berrea. Los ciervos entran en celo y los machos más fuertes juntan sus harenes en justas que aúnan el bramido característico que da nombre al acontecimiento y las peleas. Y aquí es donde entran en juego los sentidos. La visión del espectáculo suele ser fugaz o casi fortuita; no es fácil verlos. A primera hora de la mañana o a última de la tarde, el bosque se llena de ecos que imponen. Las lluvias recientes, que humedecen los campos sedientos tras el estío, completan el conjunto con ese olor tan característico del bosque que bebe y respira.

El Parque Natural de Segura, Cazorla y Las Villas es uno de los lugares más famosos de España para disfrutar de este verdadero espectáculo natural. Pero la riqueza ecológica de esta provincia andaluza es enorme y hay otros lugares dónde es posible ser testigos de este ritual. El área del mítico paso de Despeñaperros es otro de esos lugares privilegiados. Pero aquí no sólo hay monte, venados y peñascos. Hay mucho más. Este pedacito jiennense es, a nuestro juicio, uno de los mejores lugares de España para pasar un puente. Tenemos esa naturaleza radiante, pero también una carga de historia y cultura brutal. Castillos medievales, pinturas rupestres, viejos ecos de los Íberos, ciudades romanas, escenarios de batallas épicas… Y una gastronomía que quita el hipo y que pivota sobre el mejor aceite de oliva del mundo. Nos gusta Jaén. No lo podemos evitar.

Haciendo base en Linares.- Ciudad minera por antonomasia. La segunda población en importancia de la provincia se encuentra a apenas a 50 kilómetros del Parque Natural de Despeñaperros a través de la autovía E-5 y es una buena opción para hacer base e ir explorando los distintos atractivos de la comarca (a 31,2 kilómetros de Úbeda y 23,5 de Baeza, por ejemplo). La ciudad cuenta con una modesta pero más que aceptable oferta hotelera y una magnífica oferta gastronómica. Y también algunos puntos de interés para la visita como la Basílica de Santa María la Mayor de la Asunción (Iglesia, sn), gótica del siglo XV; el Palacio del Pósito (Iglesia, 5; Tel: (+34) 953 100 183), obra del XVIII que hoy alberga un museo sobre la historia de la localidad y sobre la figura del cantante Raphael o el fantástico Museo Arqueológico de Linares (General Echagüe, 2; Tel: (+34) 953 609 381), institución que tiene su sede en un palacio soberbio del siglo XV y custodia una de las colecciones íberas y romanas más importantes del país. Comer en Linares.- Entreventanas (Pérez Galdós, 39; Tel: (+34) 953 602 937) Cocina tradicional andaluza. Calidad y respeto por las materias primas. Precio Medio: 20 euros. La Esquinita de Alejo (Sagunto, 5; Tel: (+34) 623 413 007) Un buen lugar para alternar el tapeo con algunos platos tradicionales de la zona; Pipirrana (Joaquín Ruano, 15; Tel: (+34) 953 201 091) Tapeo de altura en pleno centro de la ciudad.

Una pequeña guía del Parque Natural de Despeñaperros.- El Desfiladero de Despeñaperros es uno de los paisajes más intensos de Sierra Morena. Este cañón de paredes verticales y parajes verdaderamente dramáticos fue durante siglos uno de los escasos pasos naturales entre Andalucía y La Mancha y, por ello, un lugar codiciado por todas y cada una de las civilizaciones que se asentaron en el suelo ibérico y por ejércitos propios e invasores a lo largo de la historia. Hoy, el cañón del Río Despeñaperros es el eje sobre el que pivota un pequeño parque natural cuyo tamaño es inversamente proporcional a los atractivos que oferta. El Centro de Visitantes de Llano de Las Américas (JA-7102, Km 1.9; Tel: (+34) 659 936 566) es una buena manera de iniciar la visita y tomar contacto con el parque. Desde ahí podemos diseñar un programa de visitas y pequeñas rutas de pocos kilómetros para ir explorando este espacio natural intercalando paseos a pie y pequeños trayectos en coche. Los paseos imprescindibles son el de La Aliseda, el Castañar de Valdeazores y la Cascada de La Cimbarra (ver mapa).

Estos caminos te van a permitir comprender el espacio y las grandes diferencias ecológicas que existen entre las colinas dominadas por el bosque mediterráneo y el pinar, y los cauces de los riachuelos y torrentes, donde te vas a encontrar robles, alisos, castaños, fresnos y otras especies más propias de zonas más septentrionales. Las especies animales que dominan por número y distribución son los ciervos, los jabalíes y los zorros. Pero desde hace unos añitos, el Centro de Cría del Lince Ibérico de La Olivilla ha logrado introducir con éxito a esta especie que otra vez vuelve a prosperar en una comarca en la que también hay algún que otro lobo. Otro vecino ilustre del parque es el Buitre Leonado. EL mejor lugar para verlo es el Mirador de Los Órganos (Acceso por N-IV) que a la par de dejarnos ver el vuelo de estas aves y otras como el Águila Imperial, ofrece una de las vistas paradigmáticas del desfiladero.

Te decíamos antes que este lugar también tiene una carga de historia humana importantísima. El llamado Camino Neolítico atraviesa Sierra Morena desde el olivar jiennense hasta los campos manchegos usando el histórico Puerto del Muradal. La zona está repleta de pinturas rupestres y rastros de numerosas pinturas. Las más espectaculares son las conocidas como Pinturas de Los Gatos (Acceso desde Mirador de Los Órganos) que se encuentran en un promontorio rocoso que controla el flanco este del desfiladero –se llega tras una pequeña pero dura ascensión de poco más de un kilómetro y 250 metros de desnivel-. Justo al otro lado del cañón nos topamos con otro mito de la Arqueología peninsular: la Cueva de Los Muñecos. Este abrigo rocoso fue un importante santuario en tiempos de los Íberos y recibe su nombre por la monumental cantidad de pequeños exvotos (esculturas de pequeño tamaño de piedra y bronce) que se aún se encuentran de vez en cuando en la ladera que hay a sus pies. Este lugar fue sagrado desde mucho antes de los íberos (hay pinturas neolíticas), pero su fama viene de estos exvotos que se siguieron depositando hasta época romana. Otro punto de interés histórico vinculado al paso es Las Navas de Tolosa, escenario de la célebre batalla que, en 1212, supuso la derrota de los almohades ante un ejército combinado de los reinos cristianos y, a la larga, el colapso de la presencia islámica en Al-Ándalus. Muy cerca del campo de batalla hay un interesante museo de sitio con muy buena información sobre este hecho crucial para la historia de España.

Un pueblo bonito; un castillo milenario.- Baños de La Encina fue integrado hace muy poco en el club de los pueblos más bonitos de España. Aupado a un cerrillo desde el que se domina el inmenso mar de olivos del norte de la provincia, este pueblo alterna casas típicamente andaluzas con viejas construcciones de piedra vista que pone de manifiesto su parentesco con las monumentales Úbeda y Baeza. Caminar por sus calles da gusto y la visita culmina en uno de los castillos más antiguos y mejor conservados ya no de España, sino de Europa. Bury al-Hamma (Castillo de Los Baños) o Burgalimar es una fortaleza islámica del siglo X único por su antigüedad y estado de conservación (es el recinto amurallado mejor conservado de época califal en toda España). La fortaleza se empezó a construir en el año 968 y formaba parte de una red de postas militares que aunaban función defensiva y lugar de abastecimiento de las tropas que salían hacia el norte para atacar a los reinos cristianos. El pueblo tiene otros lugares para visitar (La Iglesia de San Mateo, el curioso Molino de Viento del Santo Cristo…) pero la otra joya del municipio es la Ermita de Jesús del Llano (Plaza de La Ermita, 1; Tel: (+34) 626 818 446) con uno de los interiores barrocos más extravagantes, exagerados y extraordinarios de toda Andalucía.

Pasear por una ciudad romana e íbera.- Otro de los puntos fuertes de esta zona de Jaén es la antigua ciudad de Cástulo. En su origen fue uno de los poblados íberos más importantes del valle alto del Guadalquivir pero la Segunda Guerra Púnica y su alianza con Roma la catapultaron como ciudad libre y la convirtieron en una de las poblaciones más importantes del curso superior del Betis (Guadalquivir) hasta su abandono ya en época islámica. Por aquí pasaba la Vía Augusta, una muestra de la potencia de la urbe durante la época romana. Hoy sólo se han excavado apenas unos retales de lo que debe haber en esta meseta elevada sobre el cauce del Guadalimar (dónde se han localizado los restos de un embarcadero). Pero han aparecido maravillas como el Mosaico de Los Amores (uno de los más bellos de la Hispania romana) y viejas termas, mercados, restos de puertas monumentales y una buena porción de la muralla. Gran parte de los restos arqueológicos que han aparecido en la ciudad (incluyendo un espectacular león esculpido) están en el Museo Arqueológico de Linares.

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